Grandes "eurekas" criollos

| Un nuevo libro consigna más de cuarenta inventos uruguayos de fama mundial, como las UPAs, los guantes de boxeo sin pulgar, el chivito o el motor de aire comprimido.

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Fui a hacer unos trámites para mi viejo en la Caja de Jubilaciones y vi un montón de empleados rodeando una caldera que estaba encima de una plancha caliente y echando humo para todos lados. Sin duda calentaban agua para tomar mate o para hacer algún té (...) Como la cola era larga, me dio tiempo para pensar en una mejor manera de calentar agua rápido y sin tanto problema. Así nació la idea del calentador S.U.N.".

La historia la cuenta el ingeniero Carlos Caggiani, creador del célebre invento que calentó el agua de los uruguayos durante 47 años; hasta que la Ursea lo prohibió en 2010 por no cumplir con los "requisitos mínimos" de seguridad.

Pero el S.U.N. ("Soy una novedad") es sólo una de las más de cuarenta innovaciones uruguayas que consigna el periodista y escritor Carlos Pacheco en su libro Inventos Uruguayos (Fin de Siglo, 2010).

Allí se relatan las características y pormenores de otros "eurekas" criollos, como el chivito, el chajá, los capelettis a la Caruso, la grappamiel, el espinillar, el guante de boxeo sin pulgar, el fútbol de salón, el balonmano, la canasta, la prótesis dental en acrílico termocurable, la crema de Marcela, la mamografía, la jeringa de succión, las Unidades Potabilizadoras Autónomas (UPAs), el motor de aire comprimido o la camioneta Indio, por citar sólo algunos ejemplos.

Además incluye un capítulo denominado "pioneros", en el que más que inventos propiamente dichos, Pacheco enumera creaciones originales que siguen vigentes dentro y afuera del país. A saber: la Vuelta Olímpica, La Cumparsita, el Plan Ceibal, la primera implantación exitosa de un marcapasos en el mundo y el primer voto femenino de América del Sur.

Por último, el autor selecciona innovaciones en el área de las tecnologías de la información, como la realidad virtual aplicada a la medicina, los videojuegos o el interruptor de la memoria.

Pacheco -vinculado desde hace años al mundo de la tecnología y la innovación- aclara en la introducción que cuando empezó a hurgar en el tema descubrió que había "muchos y muy buenos", por lo que decidió hacer una selección arbitraria con el objetivo de "mostrar el ingenio uruguayo y no hacer una guía de inventos".

Chivito. Hace 70 años una clienta extranjera llega al restorán El Mejillón de Punta del Este -propiedad de Antonio Carbonaro (1916-2003)-, y pide que le preparen un sandwich de chivito como el que había comido en Córdoba. "Como no teníamos le preparamos un pan tostado con manteca, le agregamos una feta de jamón y un churrasquito jugoso. La mujer quedó encantada. Por suerte, salimos del apuro y, sin querer, inventamos el chivito", escribe el autor citando un testimonio del propio Carbonaro. También cuenta que el plato llegó a ser tan exitoso que en "una época vendía casi mil diarios" y que Carbonaro nunca registró la marca, con lo cual se entiende que esa denominación se utilice todos los bares y restaurantes del país.

Carlos Pacheco también recuerda al médico radiólogo uruguayo Raúl Leborgne, quien en la década del 50 desarrolló un método preciso basado en radiología para analizar la mama. El estudio se llama mamografía y se utiliza en el mundo entero.

Otro invento uruguayo es el balonmano o handball, creado en 1918 por Antonio Valeta, un hombre contrario a los deportes de contacto, como el fútbol, por considerarlo violento. Pero el crédito oficial lo tiene el alemán Karl Schelenz, quien creó el feldenhandball un año después, en 1919.

La sorpresa acompaña al lector a lo largo de las casi 180 páginas. A veces el relato está enmarcado en un contexto histórico, otras va directamente a la anécdota que dio paso a la innovación, como en el caso del chivito. El texto es atrapante y cita las fuentes con rigurosidad. Tal vez el único reproche es que algunas historias dejan gusto a poco.

No obstante, es un libro muy bien escrito que activa la curiosidad y que rinde homenaje a la creatividad de algunos uruguayos.

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