EL PAÍS DE MADRID | EMILIO DE BENITO
Casi 500 parejas heterosexuales españolas en las que uno de los miembros tenía VIH han participado en uno de los mayores estudios sobre prevenir la infección, y la conclusión es clara: "Bien usados, los antivirales actuales son más eficaces para impedir la transmisión del virus que los preservativos". Así dice Jorge del Romero, del Centro Sanitario Sandoval de la Comunidad de Madrid.
En verdad, el artículo publicado por el British Medical Journal dice que "aunque no se puede excluir totalmente la posibilidad de una transmisión heterosexual a partir de personas que están tomando terapia antiviral combinada", los resultados muestran que "con esos tratamientos el riesgo de transmisión es realmente bajo". Pero Del Romero admite que esas precauciones de la redacción son más una imposición de la revista que consecuencia de su trabajo, porque sus datos son concluyentes: "Cero transmisiones en 7.000 coitos sin protección desde 1996, cuando llegaron los tratamientos combinados". En cambio, en el grupo hubo una transmisión en una pareja no tratada que usaba preservativos. Simplificando el lenguaje estadístico, eso quiere decir que el riesgo de infectarse por tener relaciones con una persona con VIH es, como media, una por cada 1.500 veces si se usan condones sin medicación; mientras, en el caso de una pareja que no usa preservativos pero si lleva bien el tratamiento va de cero a -como mucho- una de cada 2.000.
Los datos son el resultado de un seguimiento que empezó en 1989, aunque en la época no habían tratamientos combinados. Desde entonces han pasado por el estudio 485 parejas, lo que hace del trabajo uno de los más largos y con más participantes en este campo. De ellas, en un 80% de los casos era el hombre el infectado.
"Nosotros no les decimos que no tomen precauciones, pero si lo van a hacer, tenemos que aconsejarles cómo hacerlo mejor. Es pura reducción de daños", dice Del Romero. El médico destaca que en los últimos años, cuando las personas con VIH han ido asumiendo que podían controlar la infección, han aumentado las consultas, sobre todo entre los que querían tener hijos. "Esos niños son la muestra más tangible de que hubieron relaciones sin preservativo", dice Del Romero mostrando una pared llena de las fotos de los bebés de las parejas que ha atendido. ¿Resultado? Estas parejas habían tenido en 2008 (cuando se escribió el artículo) 47 embarazos naturales.
Para estos casos, se mide la eficacia del tratamiento, manifestada por la carga viral (cantidad de virus en la sangre). También que ninguno de los dos tenga enfermedades sexuales, porque aumentan el riesgo de infección. Y que el esperma del hombre sea de calidad suficiente, porque no tendría sentido que se expusieran si no hay garantías de embarazo. Y se aseguran de que en el esperma no hayan virus, ni libre ni insertado (oculto) en los linfocitos. Al final, se enseña a las mujeres a identificar sus días fértiles.
El médico insiste en que estos datos no son un llamamiento para que la gente no use el preservativo, "que tiene un nivel de protección muy alto". Pero demuestran que hay otras maneras -mucho más caras, porque el tratamiento cuesta unos 8.000 euros (US$ 9.376) al año-, de frenar la transmisión del virus. Del Romero también advierte que los datos no son extrapolables a relaciones homosexuales, porque no se han estudiado, y porque el coito anal tiene más riesgo.