Autoayuda

DIAS ATRÁS este cronista tuvo un encuentro casual con el autor en el local de comidas rápidas de las calles 21 de setiembre y Ellauri, el mismo lugar que a veces aparece en You Turk, Delirios Bipolares. "Esta es mi oficina" explica Abdala, mientras se para, se acerca, y señala con deferencia una mesa llena de papeles, cerca de la puerta del baño. Ya no está aquella mirada desafiante, ni tampoco la afiebrada. Ahora es una mirada que busca aprobación, más sosegada.

"Mirá, estoy leyendo todo esto" me dice, con gesto de desprecio. Son libros de autoayuda. Detecto uno de Viviana Canosa. "Creo que voy a escribir sobre este asunto" dice en un estado de excitación creciente, inevitable. Atrás, en la mesa, detecto otra pequeña pila de libros sobre el mismo tema. "Veo que te falta Paulo Coelho" le advierto. Y contesta: "Ah, ese me lo tengo todo leído: es el peor".

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