Enamorados por nocaut

| Chris Namús y Damián Herrera van por tres meses de noviazgo. Un amor "intenso" pero a paso tranquilo y claro, con juego de mano incluido.

 20091127 584x600

Por: Miguel Bardesio

Un periodista sale a buscar la noticia y encuentra el amor. Así se sintetiza la historia de Damián Herrera y Chris Namús; el notero de Canal 12 y la boxeadora han iniciado un romance que va por tres meses "muy intensos", pero a paso "tranquilo", como lo definen. "Por la derrota y todo lo que pasó, mi prioridad hoy es mi carrera. Él lo sabe y me apoya mucho; es muy buen compañero", asegura Chris. De hecho, el "bombón asesino" quiere sumar cada vez más peleas y el viernes que viene mide guantes con una rival brasileña. En las gradas del Palacio Peñarol, seguramente parado, inquieto por los nervios, estará Damián Herrera.

La flecha de Cupido lo interceptó primero a él. Después de la cruda derrota con la colombiana Lely Laluz Flores, "el bombón asesino" se instaló en su casa de Lagomar y no atendía los persistentes llamados de la prensa. Herrera, sin embargo, se propuso conseguir la nota, averiguó una dirección incompleta (solo la calle) y allá se largó. La suerte, el destino, quiso que en el momento en que el periodista andaba más perdido que nunca buscando la casa, una puerta se abriera frente a él, y saliera la mismísima Chris con sus dos perros (a propósito dos enormes canes). El notero le hizo señas y entró. Y obtuvo un doble premio: fue el primero que consiguió una nota tras la derrota y además, según lo confiesa él: "Desde ese día empecé a mirarla con otros ojos. Estaba así nomás, de pantalón deportivo, sin maquillaje; fue cuando más me gustó, me dejó nocaut".

A partir de aquí las versiones se bifurcan: para Chris, que ese día no lo vio más que como un pesado notero, las cosas siguieron con una amistad por mensaje de texto. Debe aclararse que "el bombón" rara vez atiende el celular. Damián se saltea esta etapa y continúa: "Otro día la encontré por casualidad en el Shopping. Nos quedamos como dos horas conversando y ahí surgió". Era el 13 de setiembre pasado cuando se selló el inicio de la pareja, que se transformó en uno de los romances del momento, la unión de dos miembros de mundos cada vez más estrechos: el deporte y el espectáculo.

Sábado Show los reunió una mañana en el Carrasco Polo donde ella entrena todos los días. Él la deja y se va a sus ocho horas en Telemundo, donde trabaja hace más de tres años.

Para empezar, los dos -ella sobre todo- quieren aclarar que estaban sin pareja al momento de ennoviarse. Chris había terminado la relación con aquel boxeador que fue contratado como guardaespaldas del ex vicepresidente de Antel, Gonzalo Perera.

Hoy, mitad en Lagomar, mitad en la casa de Damián en El Prado, la pareja no convive pero han hablado del tema. "Sobre todo por la distancia", dice ella. Y él: "Si hubiera sabido que iba a estar en pareja con ella, me compraba un auto gasolero".

Sea donde sea, estamos ante una pareja extraña. Ella, pese al box y al glamour, es la dueña de la cocina: "Sé hacer panchos y papas fritas", se jacta Chris. Y luego añade a su currícula gastronómica: "Una vez hice pasta con esas salsas de tres minutos, una vez hice churrasco con puré instantáneo, una vez tuco, una vez hice torta de fiambre y otra vez pollo a portuguesa..." E interrumpe Damián: "Si todo te dura una vez, no debe quedar muy bien".

"Callate, si vos no cocinás nada", le retruca la boxeadora.

¿El bombón juega de mano? Responde la víctima, Damián: "Juega sí, es medio bruta. Una vez, empezó en broma y casi me mata a palos", se ríe el periodista. Y ella, a su lado, añade: "El otro día me embromaba, `vamos a pelear`, `vamos a pelear` me decía y cuando le dije: `bueno, vamos`, se escondió atrás de la heladera", bromea.

Debido a la evidente falta de profesionalismo culinario de esta pareja, una de las salidas más comunes es a comer. "También vamos al cine o al teatro, pero somos más bien de quedarnos en casa".

¿A bailar? Por el momento no. Él sí tenía una vida nocturna agitada, pero eso era en tiempos de soltería. "Ya quedamos en que vamos a ir a alguna discoteca para festejar después de alguna pelea", dice Chris, evidentemente la más organizada de esta incipiente familia. Ella, por ejemplo, se encarga de ponerle memoria a las fechas de aniversario.

Aunque siempre joviales, el capítulo más ríspido viene con los celos. "Yo soy enferma de los celos, pero estoy tratando de controlarme, con mucha autoterapia. Pero él es peor", mira Namús a Herrera.

Y él se explica: "Soy bravo de los celos, pero mirá lo que es ella, linda y conocida. Si estuviera con una empleada de la farmacia, capaz que no era tan celoso. Pero ta, tengo que controlarlos un poco. Ella me ayuda".

Con todo, los celos no han generado demasiados problemas en la intensidad de este amor tresmesino. Damián y Chris acomodan sus horarios y sus distancias para verse a diario, sobre todo por las noches.

Hay solo una excepción. Previo a cada pelea, Namús tiene un régimen de concentración que la marca que durante tres días no puede ver, ni hablar, ni mensajearse con nadie que no sea su entrenador británico. La llevan a un hotel y de ahí solo sale para el pesaje y luego, al ring.

En la última pelea ante la argentina María Eugenia Quiroga, Damián sufrió la abstinencia de novia. "Durante esos tres días, ni siquiera un mensaje de texto porque le habían sacado el teléfono", recuerda el periodista.

Pero a la hora de la pelea las cosas serían peores. Damián estaba en el Palacio Peñarol, miró la pelea parado, inquieto, yendo de un lado para otro. "No pensé que fuera a ponerme así. Pero estaba muy nervioso. Tenía miedo que le pegaran, que perdiera".

Al contrario, Chris obtuvo una victoria por puntos y ahora, aprovecha para pasar factura a su pareja. "Dicho sea de paso, ¡cómo demoraste en venir a saludarme!". Él, más perfil bajo, esperó a que todos saludaran a la boxeadora, le hicieran notas y recién se apareció al final en el vestuario. "Por lo menos, te tenés que parar en la escalera a la salida del ring. Que te subas ya sé que no te puedo pedir", le dice Namús y el otro se ríe.

Esta semana, previa a la pelea del viernes, se vendrá una nueva veda. Pero parece que habrá una excepción porque el jueves 3, Damián cumple 29 años y van a permitir que la pareja comparta lo que más disfrutan: un almuerzo o cena.

El mayor temor de Herrera es que algún día le va a tocar hacerle una nota a su novia. Entonces, serio como es el estilo de Telemundo, deberá preguntar a quemarropa. "Por ahora no me ha pasado. Pero sería muy raro. La gente que está mirando va a decir que está todo arreglado". ¿Por qué raro?", pregunta Chris. "Para mí estaría muy buena", añade.

A propósito, Herrera no solo encontró el amor en Chris, sino alguien que lo instruya en boxeo. Él, siempre dedicado al fútbol (ver nota aparte) conocía de box lo que miraba con su abuelo, un fanático de los guantes.

Damián, por su parte, quiere mejorar la puntualidad del "bombón asesino", una impuntual reincidente. De hecho, en la primera cita, Chris llegó tarde pero no lo suficiente como para que la llama se apagara.

"Al otro día que perdió la empecé a mirar con otros ojos".

El comentarista y la que quiere revancha

Un día hace tres años y medio surgió una vacante de periodista deportivo en Canal 12. Damián Herrera hacía reportes de canchas menores para radio Universal. Sonó su celular y le ofrecieron el puesto televiso. Aceptó sin miramientos. Entró como suplente y desde el año pasado se ganó la titularidad

Hoy también trabaja en Tenfield, donde comenta los partidos de la "B" y algunos encuentros de primera y de Eliminatorias. "Estoy muy cómodo en Tenfield. Mucha gente tiene el mito de que uno entra y está Paco Casal sentado en un sillón y te dice qué hay que decir y que no. Yo siempre dije que lo quería y el día en que me pase lo contrario, agarro mis cosas y me voy", asegura el periodista.

A la vez, está agradecido porque le están dando la chance de comentar que es a lo que apunta. En el 12, por su parte, disfruta de salir a la calle y buscar la nota diferente.

A su lado, Chris Namús aprendió una lección. La dura derrota que sufrió ante la colombiana Herrera la reenfocó en su carrera. "Quiero sumar más y más peleas y quiero la revancha", asegura. En una año movito para la morocha (lío con representantes, con algunos periodistas, polémica con Antel y derrota) el "bombón asesino" igual se siente recargada de energías.

"Maduré mucho, incluso a nivel personal. Ya ponía el 100% en cada entrenamiento, pero ahora pongo el 150%. Esto es serio, es mi trabajo, mi vocación".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar