En los primeros cinco meses del presente año, las solicitudes de exportación se incrementaron un 27% en relación a igual período de 2009.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y estas cifras auspiciosas no logran esconder los problemas de competitividad que aquejan al sector exportador y preocupan al gobierno. El propio Presidente anunció que se tomarían medidas para contrarrestar la pérdida de competitividad que sufre el sector, generando expectativas a nivel empresarial de un conjunto de acciones incluyendo algunas en el terreno tributario. Por su parte, el Ministro de Economía señaló que, en primera instancia, el gobierno adoptará medidas únicamente en el mercado cambiario.
En la presente nota analizaremos el desempeño de las exportaciones en lo que va del año, prestando especial atención a lo que está aconteciendo en el exterior, ya que en los últimos meses se han dado una serie de acontecimientos que ponen en tela de juicio la sostenibilidad del dinamismo que presentaron las ventas externas al cabo de los cinco primeros meses del año.
RECUPERACIÓN. Las cifras que divulga Uruguay XXI muestran que en los cinco primeros meses de 2010 las solicitudes de exportación ascendieron a US$ 2.731 millones lo que representa un incremento del 27% en relación a igual período de 2009.
Este dinamismo contrasta con el estancamiento que mostraron las ventas externas del país en el pasado año, al cabo del cual apenas se incrementaron 3%, medidas en dólares corrientes, en relación al 2008.
Aquel estancamiento se debió a la fuerte contracción de la demanda internacional derivada de la crisis financiera. El repunte de las exportaciones coincide con el cambio que se operó en las condicionantes internacionales a mediados del pasado año.
En efecto, tras tocar fondo en el segundo trimestre de 2009, los volúmenes de comercio mundial revirtieron la tendencia descendente hacia el segundo semestre de 2009 y, desde entonces, no han dejado de crecer siendo los mercados emergentes quienes impulsan la recuperación.
A vía de ejemplo, a principios de este año, las exportaciones e importaciones de los países asiáticos recuperaron los niveles de 2008, destacándose el dinamismo de China, donde se observa un consumo interno pujante, reposición de inventarios y ascendente demanda de productos básicos.
En el caso de América Latina, la demanda interna ha impulsado las importaciones mientras que sus exportaciones se acercan al pico de 2008, ayudadas por las colocaciones de los productos básicos y la reactivación de la demanda de Estados Unidos.
En resumen, recomposición de inventarios a nivel mundial, elevados precios de commodities y los paquetes de estímulo fiscal en los países desarrollados, en especial en infraestructura, han impulsado el comercio del que se han visto beneficiadas de manera particular las economías emergentes.
Es en este contexto en el que se desenvuelven las exportaciones uruguayas. El Gráfico Nº 1 es muy elocuente al respecto. Allí se presenta la evolución de las exportaciones de bienes del país medidas en dólares en años móviles, constatándose un máximo absoluto hacia noviembre de 2008, luego una contracción que tocó fondo un año más tarde, en noviembre de 2009, incrementándose desde entonces.
En cuanto a los principales rubros de exportación, en lo que va del presente año, las ventas externas están lideradas por la carne, la soja y la madera. En cuanto a los destinos, Brasil continúa siendo el más importante, seguido por las ventas a la Zona Franca de Nueva Palmira, hacia donde se dirige buena parte de las exportaciones de cereales del país, que luego son reexportadas a otros destinos, de los cuales China es el más importante.
Un mercado que en el presente año muestra un especial dinamismo es Rusia, que se ha convertido en el principal comprador de carne bovina congelada de nuestro país. En este caso estamos básicamente sustituyendo las ventas al exterior de Argentina que por su política externa ha reducido la oferta exportable de productos cárnicos.
El Gráfico Nº 2 complementa el análisis de las exportaciones. Se descompone ahí la evolución de las exportaciones, separando por un lado el efecto precio, utilizando para ello el Índice de Precios de Exportación (IPE) que elabora la Cámara de Industrias. El segundo componente es el volumen físico de exportación, que se calcula por diferencia entre la variación nominal y la observada en el índice de precios.
En este caso se observa que las ventas físicas están aumentando mes a mes, tras la contracción registrada en el pasado año. Y no sólo crecen, sino que lo hacen a un ritmo más elevado que en el año 2008, cuando se batió el récord de exportación. Es que, como también lo muestra el gráfico, el fuerte crecimiento que registraron las exportaciones en 2008 se explica en gran medida por la burbuja de precios, los que llegaron a incrementarse más del 30%.
NUBARRONES. Aquella euforia pudo esconder transitoriamente los problemas de competitividad que ya enfrentaba entonces el sector exportador. El encarecimiento de los costos de producción, fundamentalmente los salariales, en un contexto de apreciación de la moneda, restaba competitividad al sector exportador. Sin embargo, el fuerte aumento que experimentaron los precios de exportación, especialmente entre mediados de 2007 y fines de 2008, más que compensaron, transitoriamente, esta situación.
La nueva realidad del mundo, con un nivel de precios de commodities inferior al registrado durante la burbuja, también en un contexto de costos internos crecientes y apreciación de la moneda, dejó al descubierto los problemas de competitividad que enfrenta el sector exportador.
De hecho, la competitividad global de la economía se deterioró en los últimos meses, tanto por factores internos como externos. Los internos ya los mencionamos (incremento de costos y apreciación de la moneda). En los externos debemos señalar la apreciación del dólar, la devaluación del euro y la política cambiaria china, que subvalúa el yuan. En resumen, Uruguay se ha encarecido de manera importante en los últimos meses frente al resto del mundo.
El Índice de Tipo de Cambio Real (TCR) que elabora el BCU lo muestra con total nitidez. En el Gráfico Nº 3 mostramos su evolución, constatando que en el último año ha habido un deterioro progresivo de la competitividad externa del país, al punto tal que en la actualidad se ubica en los niveles más bajos de la última década.
La pérdida de competitividad es generalizada ante todos los socios comerciales, incluso Brasil, principal destino de las exportaciones uruguayas. Si bien el TCR bilateral ante ese país se ubica en niveles elevados, desde agosto del pasado año, cuando comenzó a apreciarse el peso, tras devaluarse en medio de la crisis internacional, se redujo en un 10%.
A este panorama se le agrega un nuevo elemento que a primera vista no se presenta muy alentador, los precios de exportación. Tras alcanzar un nivel máximo en 2008, cayeron abruptamente un 20% en el último trimestre de ese año, estabilizándose a partir de 2009. Pese al descenso, se ubican en niveles históricamente altos; el dato a abril del presente año los situaba 25% por encima del promedio de la última década.
El hecho preocupante es que en los dos últimos meses, el IPE se contrajo un 2,7%. Si bien es muy pronto para sacar conclusiones, tal vez responda a la crisis de la deuda que afecta a los países europeos, la que podría comenzar a afectarnos negativamente a través del canal comercial.
No solo directamente a través del descenso de las exportaciones a la UE, sino indirectamente a través del impacto que esa menor demanda europea pueda tener en nuestros principales socios comerciales, léase Brasil y China. Incluso, en el impacto que ello tendrá en Estados Unidos, y por tratarse de la principal economía mundial, como afectará al resto del mundo.
La euforia que se vivió en el segundo semestre del pasado año, que hizo pensar en una rápida recuperación de la economía mundial (una trayectoria en forma de V), ha dado lugar a una mayor moderación en los pronósticos, estimándose un período de recuperación más lento, en particular hacia el segundo semestre del presente año.
De ahí la preocupación de las autoridades uruguayas por la competitividad y los anuncios de búsqueda de soluciones para mitigarla. En esta primera instancia se decidió trabajar únicamente sobre el tipo de cambio. La evolución en los próximos seis meses determinará si resultó suficiente.