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Temer llama a militares para frenar las protestas

El presidente se sigue políticamente debilitando y sin votos para reformas.

Miles de personas se manifestaron; hubo incidentes con grupos radicales con fuerte represión policial. Foto: EFE
Miles de personas se manifestaron; hubo incidentes con grupos radicales con fuerte represión policial. Foto: EFE
Miles de personas se manifestaron; hubo incidentes con grupos radicales con fuerte represión policial. Foto: AFP
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Miles de personas se manifestaron; hubo incidentes con grupos radicales con fuerte represión policial. Foto: Reuters
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Miles de personas se manifestaron; hubo incidentes con grupos radicales con fuerte represión policial. Foto: AFP

Brasilia era ayer una zona de guerra. Miles de manifestantes radicalizados invadieron edificios públicos y provocaron varios destrozos durante una jornada de protesta convocada por los sindicados para exigir la renuncia del presidente Michel Temer. El caos fue de tal magnitud, que el gobierno se vio obligado a apelar al despliegue de tropas en la capital federal para defender los edificios públicos.

El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, dijo que el presidente consideró "inaceptable" la violencia desatada en la protesta y que por eso pidió "refuerzos" de tropas federales.

Grupos de jóvenes encapuchados atacaron con piedras y palos varios ministerios a lo largo de la avenida que conduce al Congreso y consiguieron invadir una sala del Ministerio de Agricultura, donde prendieron fuego. También fueron atacados los ministerios de Hacienda, Cultura, Turismo y Energía y Minas, y a lo largo de la Explanada muchos de los manifestantes le prendieron fuego a contenedores de basura y otros objetos.

De su lado, la policía lanzaba gases lacrimógenos y bombas de ruido contra la multitud.

Llamar al ejército es "una medida extrema del gobierno de Temer y la señal clara de que se perdió el control, con consecuencias muy malas para nuestra democracia y para las instituciones", dijo André Cesar, analista político y socio de la consultora legislativa Hold en Brasilia.

Entre 35.000 y 100.000 personas, según cifras de la Secretaría de Seguridad del Distrito Federal y de los organizadores, respondieron al llamado sindical para exigir el fin de los programas de austeridad y la salida de Temer, que batalla por su supervivencia política desde hace una semana.

"¡Fora Temer!", gritaban los manifestantes. También pedían elecciones "Directas ya" y el retiro de los proyectos de reforma de las jubilaciones y de flexibilización de la legislación laboral.

"Temer es un irresponsable. Hundió a Brasil en una crisis descomunal. No está en condiciones de permanecer en la Presidencia", dijo Wagner Freitas, presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), vinculada al Partido de los Trabajadores (PT) del los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff.

"Brasil se volvió imponderable (...) aquí todo el mundo está conspirando. Nadie más cree en la continuidad del gobierno", dijo Paulo Pereira da Silva, más conocido como Paulinho da Força, líder de la central Força Sindical (FS), que fue aliado de Temer en los primeros meses de su gobierno.

Temer, que en los últimos días ha perdido el apoyo de diversos sectores de su propia base parlamentaria, se encontraba al momento de los disturbios en el Palacio presidencial de Planalto, donde recibió a legisladores de distintos partidos.

Esta nueva crisis se produce apenas un año después de la destitución por el Congreso de Rousseff. Temer, su vicepresidente, la reemplazó, con la expectativa de completar el mandato hasta el 1° de enero de 2019 y aplicar un programa de severos ajustes para sacar al país de la peor recesión de su historia. Pero la economía tarda en despegar, la desocupación alcanza niveles récords y los escándalos de corrupción implican a sus principales ministros y gran parte de sus aliados.

Pero la gota que desbordó el vaso cayó la semana pasada, con la divulgación de una grabación hecha por uno de los dueños del gigante de la alimentación JBS, Joesley Batista, donde Temer aparentemente da aval al pago de un soborno al exdiputado Eduardo Cunha, encarcelado por corrupción.

El Supremo Tribunal Federal (STF) abrió una investigación y la Fiscalía General acusa a Temer de obstrucción a la Justicia.

Temer dijo la semana pasada que no renunciará. "Si quieren, que me derriben", desafió.

Entre tanto, en el Congreso se vive también un ambiente de efervescencia, ante las señales de rápida erosión de la base aliada de Temer. La Cámara de Diputados interrumpió por la tarde sus sesiones.

"Hay un clima de deliberación, detrás de las cortinas, para articular la salida menos traumática posible para la crisis", admitió el asesor de un parlamentario de la coalición oficialista.

La Constitución determina que, en caso de vacío en la Presidencia durante la segunda mitad de un mandato, el Congreso debe elegir quién complete el mandato. Las elecciones directas sólo podrían celebrarse en caso de que se hiciera una enmienda constitucional, pero hay una creciente demanda para encontrar un atajo que abra esa vía.

La búsqueda de otra salida se debe en gran medida al desprestigio del Congreso, donde decenas de legisladores están investigados por su implicación en la red de sobornos de Petrobras, revelada por la Operación Lava Jato.

Otra salida podría venir por el lado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que del 6 al 8 de junio examinará una denuncia que podría llevar a la anulación de las elecciones de 2014, en las cuales resultó reelecta la fórmula Rousseff-Temer, por presunta financiación ilegal.

Mercados.

En medio de estas tensiones políticas, la Bolsa de San Pablo, la mayor de América Latina, subió ayer miércoles 0,95%, a 63.257 puntos, impulsada por los indicios de que la FED aumentará sus tasas de manera gradual. El parqué paulista había subido en horas de la mañana más de 2%, pero con las protestas en Brasilia, el índice perdió fuerza.

El martes, había registrado una subida de 1,6%, a 62.662 puntos, dando señales de recuperación en medio de la crisis política.

Corte frenó declaración a la policía.

La Corte Suprema de Brasil atendió ayer miércoles una petición de la defensa del presidente brasileño, Michel Temer, para evitar que el jefe de Estado sea obligado a prestar testimonio ante la Policía en la investigación que le fue abierta por corrupción. El recurso fue presentado al máximo tribunal luego de que un escribano de la Policía Federal entrara en contacto con uno de los bufetes encargados de la defensa del mandatario para intentar definir una fecha para el testimonio. En respuesta a la petición de la defensa, el magistrado Edson Fachin, el instructor en el Supremo Tribunal Federal de la investigación contra Temer, aclaró que hasta ahora no ha autorizado a la policía a escuchar el testimonio del mandatario. La Corte Suprema abrió el pasado viernes una investigación contra Temer por los delitos de corrupción y obstrucción a la Jsticia.

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