Audrey Azoulay

Una francesa, de origen judío, dirigirá la Unesco

Uno de sus desafíos será lograr el regreso de EE.UU. e Israel.

La exministra francesa consiguió 30 votos sobre 28. Foto: Reuters
La exministra francesa consiguió 30 votos sobre 28. Foto: Reuters

La ex ministra francesa de Cultura Audrey Azoulay fue elegida directora general de la Unesco ayer viernes, un día después de que Estados Unidos e Israel anunciasen su salida de la organización.

Azoulay, de 45 años, quedó primera tras seis rondas de votación y venció a la catarí Hamad bin Abdulaziz Al Kawari, también ex ministro de Cultura, quien no consiguió recabar apoyos entre sus vecinos del Golfo, a causa de una crisis abierta, liderada por Arabia Saudí, que impulsó un bloqueo del emirato de Catar.

Azoulay consiguió 30 votos y su oponente, 28.

La elección, compleja y muy política, para designar al sucesor de la búlgara Irina Bokova cristalizó las tensiones en el seno de una institución falta de reformas y consenso.

Además, la campaña se vio empañada por el anuncio de Washington, el jueves, de su intención de abandonar la Unesco, con sede en París, a la que acusó de guiarse por un sesgo antiisraelí.

Azoulay, que tiene orígenes judíos y marroquíes, tendrá que enfrentar la difícil tarea de convencer a Estados Unidos e Israel de seguir en la Unesco, además de gestionar las acusaciones vertidas contra la institución.

El presidente Emmanuel Macron celebró su victoria en Twitter, afirmando que "Francia continuará luchando por la ciencia, la educación y la cultura en el mundo".

Antes de la elección, Azoulay había declarado a los periodistas que su candidatura buscaba "restaurar la eficacia y la credibilidad" de la agencia, que "atraviesa una crisis política profunda".

Antes, Azoulay se había impuesto a la egipcia Moushira Khattab, cuyo país acabó apoyando a la francesa en la última vuelta, en lugar de por Catar. Egipto es uno de los países que, liderados por Arabia Saudí, imponen desde junio un bloqueo estratégico a Catar, al que acusan de apoyar a los islamistas radicales y de acercar posiciones con Irán.

Frente a las divisiones dentro de los países árabes, Francia presentó a Azoulay como una figura de consenso que podría mejorar las relaciones y aliviar las tensiones causadas por las recientes resoluciones contra Israel.

Catar había financiado generosamente la Unesco en los últimos años y realizado una intensa campaña por el puesto, que le habría ayudado a impulsar su imagen a nivel internacional en un contexto de crisis con sus vecinos del Golfo.

Pero su candidato tuvo que enfrentar recientemente nuevas sospechas de antisemitismo en torno a él, repetidas por el Centro Simon Wiesenthal de Europa y la Liga Antidifamación de Estados Unidos.

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