INCOMUNICACIÓN Y DESESPERACIÓN

Desesperación y demoras de uruguayos en Olavarría

En dos días, unos 6.000 uruguayos regresaron al país tras el trágico recital.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: La Nación/ GDA

Tras el trágico recital de Carlos "Indio" Solari que dejó al menos dos muertos y más de 25 heridos en la localidad bonaerense de Olavarría, 100 ómnibus con miles de uruguayos culminaron ayer su regreso al país.

El Ministerio del Interior confirmó ayer de tarde que la totalidad de los ómnibus contratados para la "misa ricotera" cruzaron la frontera. Héctor Lescano, embajador de Uruguay en Argentina, dijo que unos 6.000 uruguayos estuvieron en el concierto al que asistieron más de 300.000 personas, cuando el máximo permitido era de 170.000 en el predio rural "La Colmena".

Muchos de ellos llegaban al consulado uruguayo en Buenos Aires, desde donde avisaban a sus familias que pronto arribarían al país. Otros compartieron su feliz retorno con mensajes colgados en las redes sociales.

Uno de ellos fue el diputado del Partido Comunista Gerardo Núñez Fallabrino, quien avisó en su Facebook:

"A todos los que se preocuparon, les quiero decir que estamos bien y volviendo a nuestro paisito (...) Comparto la alegría de haber estado en Olavarría y agitar con el indio, pero también invade un sentimiento de angustia y dolor por la muerte de personas en un lugar que pintaba para fiesta. Aguante el Indio y los Redondos!".

Poco después, escribió otra reflexión: "Frente a tanta fruta que se tira sobre el toque del Indio en Olavarría comparto algunas fotos de lindos momentos. Viendo algunas noticias, me parece que me equivoqué y estuve en un tsunami de dimensión catástrofe...".

Perdidos.

En la noche de ayer, el Ministerio de Seguridad bonaerense activó un rastrillaje para encontrar a las personas que aún están perdidas en Olavarría, ubicada a 360 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

La productora del concierto, la municipalidad, los responsables de la seguridad y los propios músicos están involucrados en la causa. La fiscal ya tomó declaración como testigo a Solari, quien no cantaba desde hacía un año por la enfermedad de Parkinson que sufre.

El artista desligó a la productora "En Vivo Group S.A" con la que acostumbra montar este tipo de eventos, según consigna la agencia EFE. También recalcó cómo desde el escenario trató de apaciguar los ánimos para impedir una avalancha.

Las entradas para el concierto tenían una advertencia, según el portal Infobae: "Usted asume los riesgos inherentes a este tipo de evento, incluyendo pero no limitándose a las lesiones que ocurran antes, durante o después, dentro o fuera del inmueble y aunque estas lesiones se originen por objetos arrojados por terceras personas".

"Desesperación".

Cinco testigos consultados por El País coincidieron en que no había suficientes guardias de seguridad dentro del predio. A los que llegaban más cerca de la hora del show (o con el show ya iniciado) no les pedían entradas ni los revisaban.

Maximiliano (25) partió desde Punta del Este a Olavarría el jueves. Hizo todo con tanta antelación que logró ubicarse cerca del escenario, sobre la derecha. Fue tan temprano que, incluso, pudo sentarse en el piso antes del recital.

Pero el clima se puso más espeso cuando empezó a llegar más gente. Y luego de que Solari se puso a cantar algunos de sus clásicos, empezó el pogo. "Mucha gente trataba salir del pogo. Era mucha la presión, mucho el calor... Mucha gente en un lugar físico en el que no se podía estar", contó y agregó: "Al Indio se lo notaba tenso con lo que estaba pasando".

Maximiliano sufrió cuando se desató la avalancha. "Me apretaron mucho y tuve desesperación de no saber qué hacer. No podías quedarte quieto. La gente te llevaba", relató. "Vi mucha gente desmayada (...) Había padres con bebés en los arneses", manifestó.

Lucas Pírez (22) también estuvo cerca de la avalancha: "Veía que a cada rato sacaban una persona desmayada o lastimada. Era un descontrol".

Mientras varios uruguayos lo padecían, otros la pasaban bien. Fabricio Rosso (30), quien se define ricotero de ley, fue a todos los shows del artista argentino. Siempre lo hizo en ómnibus, pero esta vez decidió cruzar el charco en barco para luego dirigirse a Olavarría desde la terminal de Retiro.

Cuando ya estaba en la ciudad, encontró tranquilidad. A excepción de las rutas, que llevaban a la gente al predio del recital. "Eso era un mar de gente", dijo. Ingresó en el predio poco después de comenzado. "No vi ni percibí nada de la avalancha", contó. "Vi mucha gente drogada, que no podía sostenerse a sí mismo. Creo que la gente que estaba apretada fue presa de su propia estupidez", contó.

A la salida del recital fue cuando más amontonamiento de gente se produjo. "Tuve que caminar como 10 kilómetros para llegar al ómnibus", aseguró Lucas Pírez.

Cuando logró llegar, el bus se había ido. Encontró otro que regresaba a Uruguay. El chofer le permitió subir y tuvo que dormir en el piso todo el viaje.

Fabricio Rosso contó que en la terminal había "muchísima gente" durmiendo. "Y muchos otros presionaban para poder comprar boletos e irse", narró.

Según el diario La Nación, algunos fanáticos prendieron fuego la boletería de la terminal y saquearon los comercios internos del local. La policía de Olavarría dispersó al tumulto con balas de goma.

Fabricio pudo partir con dos horas de retraso. "Un viaje de cuatro horas me demoró 10".

TESTIMONIOS DE URUGUAYOS QUE ASISTIERON AL RECITAL

Cammarota. "Había poquísimos guardias"

Había poquísimos guardias de seguridad. Había una sensación de que el recital podía concluir en cualquier momento. El Indio terminaba una canción y pasaban varios minutos para que empezara con la otra".

"Diego González. "Fue una pésima organización

De rumores pasó a confirmación, un desastre, pésima organización, seguramente el último show del Indio. El manejo irresponsable de la información es un tema a tratar, y no solo por los medios", tuiteó.

"Lucas Pírez. "A cada rato sacaban un desmayado"

Veía que a cada rato sacaban una persona desmayada, o lastimada. Adelante del todo era un descontrol. Había patovicas, se las llevaban a un rincón (...) Vi vidrios de las casas rotas, gente lastimada afuera".

Adrián Guichón. "Nunca caminé tanto en mi vida"

El ómnibus nos dejó muy lejos. Caminamos mucho. Nunca había caminado tanto en mi vida. Y fue porque había demasiado tránsito. Caminamos como 10 kilómetros. Vi bomberos llevándose a personas".

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