El retorno de un eterno Adolescente

| La historia de un héroe militar reconvertido en peluquero en Nueva York le permite al actor regresar al género donde es rey.

 20080912 400x400
El País

"Me gustan muchos comediantes, aunque tengan estilos diferentes. Me gusta Woody Allen, los hermanos Marx y Eddie Murphy. Me gusta reírme y me gusta quienes hacen reír a la gente, por eso escribir esta película fue un momento mágico, porque me divertí mucho". Así explicaba Adam Sandler sus preferencias a SÁBADO SHOW durante la presentación internacional de No te metas con Zohan, que marca su regreso a la comedia después de su incursión en el drama con La esperanza vive en mí.

Sandler es famoso entre los periodistas por su aversión a las entrevistas mano a mano, por lo que cada lanzamiento de sus películas tiene sus peculiaridades para el periodismo escrito. Siempre va acompañado por alguien del elenco y dispone cerca de una hora para contestar a un grupo de periodistas que no puede bajar de tres.

Así es el lanzamiento de Zohan en un salón del Four Seasons Hotel de Beverly Hills. Sandler llega con su familia, los despide en la puerta e ingresa a la sala acompañado de parte del elenco (su eterno socio Rob Schneider y la debutante Emmanuelle Chriqui) y el co-guionista de Sandler, Robert Smigel, con quienes cruzará bromas por la siguiente hora, mientras los periodistas tratan de hacer su trabajo, entre risas generales.

El origen de la película es múltiple. Por un lado, las ganas de volver juntos a la pantalla grande del trío Sandler-Schneider-Smigel, que desde que se conocieran, a principios de los 90 en el mítico programa televisivo Saturday Night Live, han venido trabajando en sociedad cada vez que pueden. Por otro, una historia que a Sandler lo atrapaba cada vez que se cortaba el pelo: su coiffeur había sido soldado israelí y cansado de los conflictos en Medio Oriente se había afincado en los Estados Unidos para dedicarse al arte de las tijeras.

Y es que la historia de Zohan parte de una premisa descabellada. El héroe militar del contraterrorismo israelí finge su muerte para poder salir del frente de batalla y dar rienda suelta a su verdadera vocación, ser peluquero en Nueva York, inspirado en las imágenes de un libro de Paul Mitchell. Instalado en un barrio donde conviven judíos y palestinos, renombrado como Scrappy Coco y enamorado de su bella jefa (Chriqui), el personaje de Sandler es descubierto por un taxista palestino (Schneider) que busca vengarse de Zohan y para ello requiere de la ayuda de su archienemigo que lo cree muerto, El Fantasma, interpretado por John Turturro.

"A Zohan le sucede lo mismo que a muchos de nosotros. Está cansado de lo que hace, aunque muchos crean que eso es glorioso. Además es muy divertido jugar con la idea de que un símbolo de la masculinidad fuera un peluquero de damas, como sucedía con Warren Beatty en Shampoo", explica Sandler.

La película causó algunos problemas en Medio Oriente y finalmente sólo Israel decidió estrenarla, y fue un éxito. Si bien la historia no toma partido por ninguno de los bandos y todo transcurre en la pista de una comedia absurda sobre un hombre buscando una nueva vida mientras algunos fantasmas del pasado se empecinan en visitarlo, no fueron pocas las críticas que recibió el trío creativo dado su origen judío. "Hubo más problemas con los prejuicios en los Estados Unidos que en Israel. Los actores israelíes y palestinos que son parte del elenco secundario dicen que se divirtieron mucho haciendo la película y que ahora gozan de más fama entre las chicas, porque en Israel se hace poco cine y los actores no tienen tantas posibilidades de mostrarse en la pantalla, así que en la película hay muchos actores de origen judío haciendo de palestinos", responde Schneider a SÁBADO SHOW.

"Además Zohan no representa a todos los israelíes, de la misma manera que James Bond no representa a todos los ingleses. Es sólo un personaje y quien no lo entienda así no está comprendiendo la historia", agrega Sandler. "Durante el rodaje convivieron en el set israelíes y palestinos, sin que el conflicto político estuviera presente en ningún momento".

MI NOMBRE ES ZOHAN. La idea de un especialista en contraterrorismo reconvertido en coiffeur comenzó a rondar la cabeza de Sandler hace ocho años, pero los sucesos del 11-S enfriaron el proyecto. Fue recién en 2003 cuando se puso a trabajar junto a Smigel en la descripción de los personajes, con una premisa fundamental: a pesar de ser una película sobre un enfrentamiento armado, nadie podía salir herido, ni física ni sicológicamente.

Para la construcción de algunos personajes el libretista Smigel recurrió a otros que había escrito para el dúo Sandler-Schneider en Saturday Night Live a principios de los 90. "Lo primero que hice para Adam se llamaba The Sabra Shopping Network y era la historia de los empleados de una tienda judía de electrodomésticos, instalada en Nueva York, que cobraban las cosas de acuerdo con la cara de los clientes. Ahí se producían situaciones muy bizarras y eso logré rescatarlo en una parte del filme".

Eso junto a la historia del peluquero-militar, el estereotipo del taxista palestino de Manhattan y recursos entre lo sublime y lo ridículo como el Centro de Atención al Cliente de Hezbollah, ayudaron a construir la identidad de la historia.

Consultado por SÁBADO SHOW sobre la peculiaridad que tanto la estética del protagonista como la música que escucha están anclados dos décadas antes de la historia que se cuenta, Sandler explica que "es una burla sobre la percepción que tienen muchos norteamericanos en torno a que todo el mundo está veinte años atrasados respecto a ellos. Lo de la música era una buena oportunidad de mostrar las canciones que me gustan. Esa es la música que conozco bien, la que escucho todo el día y la que me permite lucirme con mi esposa cuando me pregunta cuál es ese tema que están pasando ahora en la radio".

Una vez establecidos los conceptos generales del guión, la llegada del resto del equipo fue muy fácil, especialmente Rob Schneider. "Es que la amistad entre nosotros viene de la época de los clubes de stand up comedy y la televisión, donde Robert nos escribía cosas increíbles", recuerda Schneider. "Cuando las leíamos no podíamos para de reír y en el set nadie entendía nada, y nos miraban como si estuviéramos locos".

Como ya es costumbre en las producciones de Sandler, el elenco repite actores con quienes ha compartido parte de su carrera: Schneider (Waterboy, Un papá genial y Como si fuera la primera vez), Turturro (La herencia del Señor Deeds, Locos de ira), Kevin James (Yo los declaro marido y Larry) hasta el director Dennis Dugan, responsable de Happy Gilmore, Un papá genial y Yo los declaro marido y Larry.

RECONSTRUYENDO A ADAM. No te metas con Zohan llega en un momento especial de la carrera de Sandler, conocido por algunos como "Mister 100" dado que hace más de una década ninguna de sus películas baja de los 100 millones de dólares en taquilla, dejando buenas ganancias para su propia productora, Happy Madison, con la que también edita una serie de discos de comedia que es éxito en los Estados Unidos. Hace dos años aceptó protagonizar La esperanza vive en mí, un drama sobre un dentista neoyorquino que se convierte en una especie de vagabundo a bordo de un monopatín después de que su esposa e hijas fallecieran en el 11-S. La película mostró otra faceta del actor, quien a lo largo de dos décadas de carrera ha probado alejarse del tipo de personaje disparatado que desarrollara en Saturday Night Live y que tanto le ha rendido en taquilla.

De la mano de Paul Thomas Anderson encaró Embriagado de amor, una de sus mejores actuaciones, ha flirteado con la comedia romántica junto a Drew Barrymore (El cantante de bodas, Como si fuera la primera vez), peleó ante uno de los mayores histriones de Hollywood (Jack Nicholson en Locos de ira), pasó por su cernidor una comedia de Frank Capra (La herencia del Señor Deeds) y echó una guiñada al mercado hispano con Espanglish. Pero sus mejores performances en taquilla y que le aseguraron un lugar en Hollywood han sido en la comedia alocada y medio tonta del estilo Happy Gilmore, Billy Madison, Un papá genial y la reciente Yo los declaro marido y Larry.

"A esta altura de mi carrera lo más importante es divertirme, hacer que la gente ría y trabajar con amigos talentosos", afirma Sandler. Pero eso no significa poco sacrificio a la hora de componer los personajes, según explica Smigel, "Zohan lo obligó a entrenar físicamente durante cuatro meses con un miembro de los Navy Seals levantando pesas, corriendo muchos kilómetros al día y nunca lo vi tan feliz en su vida. Por otra parte, entrenó el acento israelí con una profesora a quien enloqueció pidiéndole que le enseñara palabras que sonaran divertidas para el oído de un norteamericano"

Su próximo proyecto es Bedtime stories, una típica comedia familiar de la factoría Disney donde interpreta a un hombre que cuenta historias a sus sobrinos a la hora de dormir y ve cómo algunas se vuelven realidad.

Cuando la rueda de prensa está llegando al final, las bromas entre Sandler y Schneider vuelven imposible el trabajo periodístico. Sólo hay que dejarlos fluir y divertirse, como si estuviéramos viendo un sketch de Saturday Night Live entre 1990 y 1994. A los 42 años, Sandler sigue sintiéndose un eterno adolescente, aunque en Hollywood se empecinen en colocarlo en el trono como nuevo Rey de la Comedia.

Rob Schneider

EL ETERNO SOCIO DE ADAM SANDLER. En No te metas con Zohan, el comediante Rob Schneider interpreta a Salim, un taximetrista palestino que descubre en las calles de Nueva York al héroe militar israelí del título, quien años antes (en Medio Oriente) lo humillara y, lo que es peor, le robara su cabra.

Schneider, que tiene 44 años a pesar de su aspecto juvenil, es amigo de Sandler desde la época en que recorrían juntos el circuito de bares para comediantes de Nueva York, hasta que, a principios de los 90, integraron una de las generaciones más talentosas del mítico programa televisivo Saturday Night Live junto a Jim Carrey, Will Ferrell y Jack Black.

Desde entonces han desarrollado varios proyectos en conjunto. Schneider acompañó a Sandler desde roles secundarios en filmes como Un papá genial y La herencia del Señor Deeds, mientras que Sandler ha sido el responsable de la producción de algunos de los éxitos de taquilla de Schneider: Gigoló por accidente y Animal, por ejemplo.

"Con Adam lo tenemos bien claro, si algo es estúpido y ridículo, nosotros somos capaces de convertirlo en una historia bien divertida", confiesa.

El año pasado debutó como director con Big Stan, una historia de artes marciales que protagoniza junto a David Carradine.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar