Opinion
La realidad disfrazada
POR ANALÍA FILOSI
Alguna vez todos hemos disfrazado la realidad para conquistar a alguien o esconder una verdad que preferimos que no se sepa. Los medios de comunicación también. En las últimas semanas dos ejemplos se han repetido bastante. El que tiene que ver con "conquistar" a la audiencia ha sido el uso del calificativo de "exclusiva" que mereció cada una de las entrevistas que el presidente Tabaré Vázquez dio en su reciente gira por Panamá, Cuba y México. No hubo micrófono para el que no hablara, pero muchos medios lo anunciaron como "exclusiva". Claro, en los "mano a mano" sólo estaban el mandatario y el medio, pero no es eso lo que el público espera al escuchar "exclusiva". Lo que entiende es que sólo habló para ese medio. Engaño a medias, pero engaño al fin y muy común. El otro ejemplo es la excusa que usan los programas de TV locales para justificar el retraso de su estreno: "no llegamos con la escenografía". En una TV con tan poca producción nacional, que los equipos de escenógrafos nunca terminen en la fecha fijada es preocupante. O son muy ineficientes o hay algo más detrás y ellos pasan a ser los chivos expiatorios sin voz para defenderse. Pasó con Tenemos que hablar, Dicho y hecho, ¡Ta! De lo nuestro ¿qué sabés? (este último, infinitas veces) y se está usando para los programas de Canal 12 aún sin estrenar (Victoria Rodríguez, Rafa Villanueva), y no son los únicos. En cualquiera de los dos ejemplos, la gente podrá creer lo que le dicen una, dos, quizás tres veces; después entra a regir la lógica del cuento de El pastor mentiroso.
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