¿Qué se podía hacer con una historia de la que todos ya conocen la trama y el final? ¿Cómo lograr que la pasión de Lorca conmueva como el primer día? El riesgo de los clásicos es, precisamente, que por ser llamados así carguen con el peso del tiempo, la lejanía con que el público los recibe -lo añejo entendido como obsoleto, aburrido-. Como uno ya sabe lo que va a pasar, ¿para qué verlo, entonces? Porque es un clásico, justamente. Pero también porque si un clásico adquiere la condición de tal, entonces es porque -en parte- el valor que se le adjudica trasciende su marco temporal. En resumen, hoy también deberíamos poder apasionarnos con Lorca. El problema es cómo volver a mirarlo, cómo (re)presentarlo para que lo que genere no sea tibio sino que vuelva a hacer latir al espectador.
Entonces, una primera recomendación para quienes realmente estén interesados en disfrutar con conciencia de, sería releer Bodas de sangre. De ser posible, también leer Campo y Canción de la madre del Amargo (de Poemas de Cante Jondo), junto a Romance del Emplazado (del Romancero Gitano). Percovich trabajó una obra que conoce la gente en general, pero quizá por eso mismo jugó con el mundo lorquiano y la intervino con estos tres poemas y personajes como el Amargo, la Parca (ambos interpretados por Jorge Bolani) o Una voz (Oscar Serra, que dialoga con los personajes, a veces interpretando a personajes "menores"). La directora no dejó de lado el origen español del autor y cómo él mismo tuvo en cuenta su tierra en su creación, por eso los personajes irrumpen en el escenario, ya desafiantes, con pasos de flamenco.
Esta Bodas de sangre está plagada de pequeñas intervenciones que nutren y merecen ser mencionadas, aunque sea de manera breve. Uno de estos detalles es el trabajo de Martín Inthamoussú en la preparación corporal: basta observar el movimiento de Jorge Bolani (quien también es la Luna) en un rincón, cual dandy, que atrapa al observador cuando la atención debería llevársela el desarrollo de la historia. O Elisa Contreras (Suegra) y su actitud de bailaora. O los abanicos empleados como recurso también sonoro, cortando el aire como cuchillos, subrayando frases filosas. Otro momento genial, el arrullo con base de rap (preparación de Daniel Castro). Y hay más: el erotismo de los amantes fugados en el bosque. Pero el cierre genial es Estela Medina toda, desgarrada ante el poder de "un cuchillito que apenas cabe en la mano".
DATOS DE LA OBRA
Nombre: Bodas de sangre
Autor: Federico García Lorca
Dirección: Mariana Percovich
Elenco: Comedia Nacional
Escenografía: Osvaldo Reyno
Vestuario: Soledad Capurro
Iluminación: Juan Ferragut
Teatro: Teatro Solís
Días: Vier. y sáb. 21:00. Dom. 19:00 (Entradas a $ 80)
Filoctetes
Otra directora de peso estrena con la Comedia Nacional. Hace algunas semanas fue Mariana Percovich con Bodas de Sangre (ver Recomendado), ahora se trata de Marisa Bentancour y la tragedia griega Filoctetes, de Sófocles. El elenco lo integran Levón (Ulises), Delfi Galbiati (Filoctetes), Pablo Varrailhón (Neoptólemo) y Miguel Pinto (Mercader), entre otros. El escenario elegido fue el Puerto de Montevideo.
Los comediantes
La obra se presentó por primera vez en 1978 con éxito de público y hoy vuelve con elenco renovado. En ese momento, apelaba al tono ingenuo y al aire de época para ocultar su intención contestataria. El texto, basado en autores del Siglo de Oro, narra las desventuras de cómicos y pícaros que sentaron las bases del teatro español. Escrito por Mercedes Rein y Jorge Curi. (Teatro Victoria. Viernes y sábados a las 21 hrs. Domingo a las 19).
El mundo de másimo
Tiene 30 años y pasa el tiempo encerrado en su habitación. Sueña con escribir novelas juveniles y los personajes más cercanos son María, su amor imposible; Gustavo, el esposo de María; y su padre, a quien no conoció nunca. (Espacio Teatro. Viernes y sábados, 21 hrs. Domingos, 19 hrs.).