Rock Alternativo
(Mute/Emi)
Sobre el hastío vital y las atrocidades que conviven con el hombre hay demasiado hecho y por venir. Para que lo nuevo no se vuelva prescindible y tenga cierto valor, la cuestión (entre muchas) radica en que resulte creíble -no necesariamente original- y para eso es necesario que determinada obra llegue al hueso del "asunto" para poder movilizar, en todo sentido, al escucha. Cuando se logra fundir - más que unir o acompañar- la parte musical con las letras, el efecto es más pasmoso, provocador, creíble. Esto conquista el músico, actor y escritor Nick Cave en su decimosexto álbum.
En uno de los temas, Jesus Of The Moon, el australiano sentencia: "La gente habla a menudo sobre temerle al cambio/ pero yo tengo más temor de que las cosas permanezcan igual/ porque el juego nunca se gana/ estando demasiado tiempo en el mismo lugar". Extrapolando la esencia de esta expresión, Cave parece hacer esto, en cierto modo, con Dig!!! Lazarus Dig!!!: aparta un poco el radical pesimismo y el minimalismo de guitarra, piano y voz de trabajos anteriores para cambiar a un material más elaborado y limado desde lo musical, que todos pueden disfrutar. Un disco para amantes y no amantes de Nick Cave & The Bad Seeds.
A los 50 años, trae uno de sus mejores discos, de heterogéneos ingredientes. Por un lado, enfundado de una estética musical ochentosa y sombría, jazz de pianos cabareteros, guitarras quejosas, flamencos, serruchos sonoros y órganos decadentes. Por el otro, adictos coros pop del tipo "doop doop", "uuu", "sha-la-la" y teclados cósmicos. Estos componentes imprimen cierta languidez musical (que recuerda a épocas de Lou Reed), recurrente en el compositor australiano, y también algo de "esperanza sonora", fruto -quizá- de maduración personal, búsquedas conclusas, etapas positivas…O simple manía nueva que queda bárbara.
En lo lírico, regresa a sus obsesiones bíblicas ambiguas, la basura urbana y enajenante, la soledad, la desmitificación del deambular para escapar, y la necesidad de aferrarse a uno mismo y al otro. En general, letras inescrutables de fuerte pulso narrativo y densidad poética que en ningún momento se divorcian de la oscuridad musical. Hold On To Yourself, Todays Lesson y Jesus Of The Moon, de lo mejor.
Live
B.B. King (universal)
Es muy difícil que un bestia como B.B King saque un disco malo o innecesario. Live registra los conciertos que el guitarrista negro de Mississippi diera junto a su banda hace dos años. Como siempre, King desliza sus dedos morcilludos por las cuerdas de su compañera Lucille con una suavidad y precisión anormal, y despierta golpecitos de pie a cualquiera, a través de esas melodías respetuosamente clásicas. De los mejores bluseros de la historia, carga con más de 25 álbumes de estudio y múltiples trabajos en vivo, ¿para qué tener otro que sólo recorre clásicos? Porque cada concierto es una experiencia única, de interacción del artista con su banda y público, y mayor singularidad le da un genio como King y su blues sensual.
Park trench theories
Jamie Scott & The Town (universal)
Joven compositor influido por Cat Stevens y parecido, en su registro de voz y esilo, a artistas contemporáneos como Ryan Adams y James Morrison. Park Bench Theories va por el pop-folk prolijo, de melodías delicadas y dulzura vocal. Para ser su disco debut asombra el nivel que mantiene. Trata sobre el proceso que sobrelleva el hombre tras una situación de desamor. En Love Song To Remember y Weeping Willow logra expresar algo del espíritu desgarrador de Jeff Buckly, según Jamie Scott, una de sus mayores influencias. Casi seguro, será el nuevo romántico británico, capaz de aunar horizonte radial con poder expresivo, y sin cursilerías.
walk it off
Tapes ´N Tapes (XL Recordings)
Segundo álbum de estos hermanos de Minneapolis, los Tapes, otra de las tantas bandas de fuerte soporte guitarrero pero con estilo, sin aturdir. Una voz desganada y limpia, rodeada de distorsión y punteos alegres. Indie-rock liso y llano, sin sorpresas, pero efectivo. El problema de Walk it off es que no logra sostenerse como álbum en sí, como producto entero. Tiene canciones de expresivas guitarras, como la animante Conquest, la melancólica Time of Songs, la distorsionada Le Ruse o la sombría Anvil. Después, el resto no es despreciable pero tampoco convence del todo. Como para escuchar una o dos veces, o para elegir tracks aislados.