La tensión entre solidaridad e individualismo es un elemento positivo en las sociedades. Indispensable para proteger las libertades e incentivar el espíritu de superación.
Barilari, bastante acertado su paralelismo simbólico entre la antigua, la de los Césares, y la nueva Roma.
Me gustaría saber a qué atribuye usted, que vive allí, el sesgo negativo que ha tomado la historia de ese gran país que es Estados Unidos. Perdone que lo trate de usted, soy de la guardia vieja.
Firma: Oscar Vallejo
RESPUESTA: Desde la fundación de los Estados Unidos se dio una tensión entre un proyecto humanista, que está en la letra de su admirable Constitución y su Declaración de Independencia, y un proyecto egoísta, encaramado en zonas del poder político y económico.
Un ejemplo: por un lado, los Padres Fundadores declaraban que todos los hombres nacen iguales. Por otro, mantuvieron la esclavitud y fue necesaria la mayor guerra del siglo XIX para liberar a los negros.
El Tío Sam siempre sufrió de doble personalidad.
Por supuesto, la tensión entre solidaridad e individualismo es un elemento positivo en las sociedades.
Otra cosa es cuando en aras del culto a la individualidad, lo que se busca es que el Estado sea solamente Juez y Gendarme. Que quiere decir Juez para proteger los intereses de los ricos y poderosos, y gendarme para mantener a los humildes bajo la pata.
A caballo de los siglos XIX y XX, banqueros, magnates ferroviarios, del petróleo, de la minería y los frigoríficos usaron la fuerza del Estado impunemente.
De ahí el linchamiento judicial de los Mártires de Chicago, que origina el 1° de Mayo como Día de los Trabajadores.
Eso fue cambiando. Tres presidentes resultaron vitales en esa evolución positiva: Teodoro Roosevelt (imperialista para afuera y progresista para adentro), Franklin Roosevelt y el torturado Lyndon Johnson.
Tras la victoria de Jimmy Carter, los ultraconservadores se dieron cuenta de que estaban perdiendo el partido. Y de una manera muy marxista, muy a lo Gramsci, comenzaron la lucha en tres frentes: lo ideológico, lo económico y lo político.
Las nefastas políticas de Ronald Reagan son un clarísimo ejemplo.
En lo IDEOLÓGICO, concentrar los medios de difusión en manos de unas pocas corporaciones amigas y llenarlos de propagandistas disfrazados de periodistas.
Estos propagandistas han tenido a su cargo convencer a los pobres de que está bien que los pobres sean cada vez más y más pobres. Y de que los ricos sean cada vez menos, pero más ricos. Y que Dios nos bendiga.
En lo ECONÓMICO, la idea es darle rienda suelta a las corporaciones, sacándoles los impuestos, aflojando el control de su contabilidad (con desastrosos resultados) y ayudándolas a combatir a los sindicatos.
Mientras, esas mismas compañías se llevan las fuentes de trabajo a Malasia y México.
En lo POLÍTICO, invertir millones y millones en elecciones ganadas (o robadas) con el apoyo de esa misma prensa aliada, cambiar el mapa de los distritos electorales para que los demócratas no pudieran ganar ni el año del arquero y someter el Poder Judicial a la voluntad del Poder Ejecutivo.
Lo bueno de un proyecto súper egoísta como éste es que, a no ser que se imponga una dictadura a lo Pinochet o a lo China, se autodestruye.
Las catastróficas presidencias de George W. Bush han desgastado seriamente este modelo. No es sólo la absurda guerra. Es el abuso descarado en contra de la clase media y las minorías.
La gente se está cansando de trabajar como hormigas para que los ejecutivos de las corporaciones, incluso de las corporaciones que se funden, se paguen sueldos y premios de millones y millones de dólares.
Ahora, cuidado. Y se los canto desde ya. Si Obama es el nominado por los demócratas, gana la elección con la fusta abajo del brazo. Y hay posibilidad de un cambio.
Si la nominada es Hillary, no tengo dudas de que el militarista y republicano McCain gana la elección.
Así de fea está la cosa.
barilarius@yahoo.com