Por: Sebastián Auyanet
Principios de febrero. Una, cerveza helada en una mesa de un bar de La Floresta. Una conversación entre un fanático de la música y otro que apenas tiene el estante para música a medio llenar. El tema es la reunión de una banda de rock cuya llegada al Río de la Plata acaba de frustrarse, y la consiguiente molestia del fanático, que ya tenía todo planificado para el gran evento. El desinformado contesta, sin sentir demasiada empatía:
- Sí... Ahora hay muchas vueltas como esa, ¿no? No sé... ¿sabés por qué banda yo pagaría cualquier plata? Pero te estoy hablando de cualquier plata... a Led Zeppelin.
Mediados de noviembre. Varios portales de Internet se hacen eco de (casi) la misma noticia: "Un británico gasta 83.000 libras (unos 170.000 dólares) para ver a Led Zeppelin en concierto". En ese mismo momento, aquel "desinformado" empezaba a preguntarse si habría una chance para él. Pero un millón (sí, un millón) de personas se le adelantó, y sólo los primeros 18.000 pudieron acceder la gran reunión rockera.
Meses antes, la revista argentina La Mano publicaba una extensa nota al cantante Robert Plant en la cual dejaba por sentado que no habría reunión. Pero afortunadamente, en el rock las negaciones de hoy son las mentiras piadosas de mañana. Quedará Morrisey (cantante de la banda inglesa The Smiths) y apenas algún otro más porque este año, desde Gustavo Cerati hasta Sting hay una extensa lista de frontmans que negaron, juraron y perjuraron que no volverían a juntarse para meses después anunciar con bombos y platillos el regreso.
Pero esta no es una nota más sobre grandes regresos de bandas que se juntan y salen de gira con monstruosas escenografías a cuestas y recaudan millones. O sí, pero en cualquier caso, el regreso de Led Zeppelin es, como todos los otros, especial. El propio Robert Plant zanjó la cuestión con la sabiduría de un hombre que roza los sesenta años: "Lo que pasa es que en nuestra época hubo una creación tan grande, cosas tan fuertes que no fueron superadas... Si lo hubieran sido, no podríamos volver, pero como eso no sucedió, volvemos y rompemos todo". ¿Alguien puede estar en contra? Pasemos a otras cuestiones, entonces. La fecha y la excusa se definieron con precisión: el 26 de noviembre, para el concierto en memoria de Ahmet Ertegun, el fundador del sello Atlantic, que trabajó junto a la banda durante toda su carrera. El concierto iba a incluir también al guitarrista de los Who Pete Townshend y al solitario ex bajista de los Rolling Stones Bill Wyman, que se presentaría con su actual banda. Pero la mano derecha de Jimmy Page, una de las más influyentes en la historia del rock, perdió por unas semanas a uno de sus dedos (se fracturó), con lo cual el concierto se cambió para el día 10 de diciembre. La excusa de homenajear a Ertegun junto a otros músicos parece ser apenas el comienzo de una nueva historia con pinta de gira mundial. De eso se sabrá más luego de la fecha del reencuentro. Pero hace unos días el cantante de The Cult, Ian Astbury, tuvo un desliz en un concierto de su banda en la ciudad de Cincinnati: "Vamos a volver el año que viene porque estaremos teloneando a una banda de la que a lo mejor escucharon hablar. El nombre empieza con "L" y tiene en medio una "Z".
El propio Page habló con la BBC hace unos días y, sin confirmar ni desmentir rumores, alimentó la chance: "Todos nosotros tuvimos nuestras carreras como solistas, pero si ahora tuviera que hacer un proyecto por mí mismo, sólo interpretaría música de Led Zeppelin porque la adoro y disfruto tocándola. Si Robert Plant estuviera de gira, también lo haría. Hay algo raro con esa idea si todos los integrantes de la banda no están tocando juntos. Por eso, ahora tenemos la oportunidad de hacerlo". A todo esto, faltaba un disco, entonces la Warner decidió lanzar hace pocos días Mothership, una recopilación de dos discos con temas fundamentales y un DVD con 24 videos en vivo. Obviamente, Mothership encabeza las listas de ventas en Reino Unido y varios países más.
LA NAVE DESPEGA. El periodista de Rolling Stone David Fricke recuerda aquel anuncio del sello Atlantic, en Noviembre de 1968. En aquel entonces, ese sello se congratulaba de tener a una de las más prometedoras bandas inglesas del momento con un contrato firmado a largo plazo. Jimmy Page ya era conocido por su irrupción en los Yardbrids de Eric Clapton y Jeff Beck, John Paul Jones se destacaba como arreglador musical de éxitos de artistas como Donovan o los propios Stones y los palazos de Bonham ya sonaban en las giras del cantante estadounidense Tim Rose. En cuanto a Plant, Fricke dice que aquel texto de Atlantic lo anunciaba como "uno de los cantantes de blues más descollantes de toda Inglaterra". Los músicos de aquel momento paraban a Zeppelin al lado de grupos como Cream e incluso decían que estaban en condiciones de llegar al nivel de Jimi Hendrix. Y eso, en tiempos en los que Hendrix aún vivía, era poner el listón demasiado alto. Los respaldaba ser "los nuevos Yardbirds", pero había que demostrar eso sobre el escenario y con discos. Es que de las cenizas de aquella banda había surgido Zeppelin. Cuando Jeff Beck dejó a los Yardbirds en 1966, la banda ya estaba demasiado desanimada. Page y el bajista Chris Dreja querían cumplir los compromisos de todas formas y para eso citaron al cantante Terry Reid, quien desechó la oferta pero recomendó a Robert Plant. Una vez dentro del grupo, Plant recomendó a John Bonham para que se hiciera cargo de los parches. Cuando Dreja dejó el proyecto para trabajar una carrera como fotógrafo - sería el encargado de sacar la foto que aparece en la parte de atrás del primer disco de Zeppelin -, recibieron un llamado de John Paul Jones, ofreciéndose para reemplazarlo. El grupo terminó la gira como "The New Yardbirds" pero eventualmente cambiaría su nombre. Acerca de eso, una anécdota contada en varios sitios y publicaciones sugiere que el término fue acuñado por Keith Moon y John Entwistle, la sección rítmica de The Who. En aquel entonces, Page tenía la ambición de formar un supergrupo junto a ellos dos y Jeff Beck, pero ellos decían que una banda así de grande se hundiría como un zeppelin de metal (lead zeppelin). Para que no hubiese problemas de pronunciación del nombre en Estados Unidos y otros países de habla inglesa, la banda quitó deliberadamente la "a". La primera cifra de su contrato era cercana a los 200.000 dólares, un número altísimo en ese momento para la contratación de una banda emergente. El sello Atlantic era conocido por su catálogo de blues, soul y jazz, pero estaba intentando incursionar en las nuevas tendencias del rock británico. Firmaron a Zeppelin sin siquiera haberlos visto y en base a comentarios de la cantante Dusty Springfield.
ZEPPELIN I. El doce de enero de 1969 salía el primer álbum de la nueva banda. Según Peter Grant, en aquel entonces mánager del grupo, tuvo un costo de 1750 libras entre equipamiento y horas de estudio (unas 36). Para el año 1975, ese disco había generado una ganancia de 7 millones de dólares. Led Zeppelin y Led Zeppelin II se convertirían en el esqueleto y los huesos del heavy metal tal como hoy se conoce internacionalmente, aunque luego Plant quiso salirse del encasillamiento argumentando que un tercio de la música de ese disco era acústica.
Mal que le pese a Plant, no hay banda dentro del género que no pague tributo, directa o indirectamente a alguno de estos dos discos. Su mezcla de blues y folk distorsionado y a ritmo de aplanadora se volvió irresistible aunque generó poco consenso en la crítica. Según cuenta Fricke, la banda grabó II en los pocos días libres que tenían durante su gira por los Estados Unidos e Inglaterra, durante el verano de 1969. Para esa grabación se utilizaron cerca de doce estudios de diferentes ciudades de Norteamérica (durante ese lapso, la banda completó cuatro giras por Estados Unidos y otras cuatro por Inglaterra). Así, en tan poco tiempo, se terminó de definir un nuevo movimiento en la historia del rock. El guante tirado por los Beatles en Helter Skelter (reconocido hoy como la primera canción Heavy Metal) era levantado, desarrollado y potenciado por otros ingleses. Luego llegaría el "III", con el cuarteto ya en la cima del rock mundial. No importaba que la crítica hubiera sido poco benevolente con ese disco. El tiempo se encargaría de demostrar que era un trabajo tan válido como los otros.
EN LA CIMA. El período entre 1971 y 1975 es el señalado como el de el apogeo de Zeppelin. Con él, los lujos (como "The Starship", su propio avión) y los excesos (cualquier similitud entre la película Casi Famosos de Cameron Crowe y la andadura del grupo no es coincidencia). Era común que la banda alquilara pisos enteros de hoteles y los dejara completamente destruidos. Era la época de canciones como Rock n´Roll y la famosa Stairway to Heaven, canciones del Cuarto álbum (disco sin nombre que sólo llevaba símbolos tribales correspondientes a cada uno de los miembros) que se volvería uno de los discos más exitosos de la historia. Alcanzó las 23 millones de copias vendidas en Estados Unidos y se convirtió en el cuarto más vendido en la historia de ese país. Los algo más experimentales y oscuros Houses of the Holy (1973) y Physical Graffiti (1975, su primer álbum doble) los encontrarían convertidos en la banda más grande del mundo, llenando estadios y ensanchando escenarios y equipos de luces. Pero para el año 1977 Robert Plant perdió a su hijo pequeño, Page estaba sumergido en la adicción a la heroína y las diferencias creativas entre uno y otro se acentuaban. Aunque Presence (1976), penúltimo disco de estudio de la banda, no fue un álbum muy celebrado, Page y Plant sostienen el que suena más Led Zeppelin de todos. En diciembre de 1978 llegaría el aún más rebuscado In through the out door con el que volvían al primer puesto en ventas.
Luego de tres años sin ir a los Estados Unidos (aquella gira de 1977 se canceló luego de la muerte del hijo de Plant), los Zeppelin estaban preparándose para volver a Norteamérica. Uno de esos días de ensayo, John Bonham se pasó de shots de vodka y se acostó a dormir. Al día siguiente, John Paul Jones y el mánager de gira de la banda lo encontraron muerto. La autopsia no encontró drogas en el cuerpo del baterista, y el certificado de defunción concluyó que la asfixia por vómito había sido la causa de muerte. La banda se desarmó de inmediato.
REGRESOS SIN SUERTE. Hubo varios intentos de reunir a Led Zeppelin. El primero surgió después del lanzamiento del recopilatorio de descartes y tracks en vivo Coda (1982) pero no tuvo éxito. Recién en 1985, para el espectáculo Live Aid Jones, Page y Plant se reunieron en un escenario, con Tony Thompson y Phil Collins como bateristas invitados. Cuando en el año 2004 salió un DVD con imágenes de ese show, la banda estuvo de acuerdo en prohibir de ahí en adelante la utilización de ese material por "no estar a la altura de los estándares de Led Zeppelin". El propio Page recordó ese show hace unos meses: "Esa aparición fue realmente desastrosa. Tocamos dentro del espíritu del show, pero lo cierto es que ninguno de nosotros estuvo a la altura". La banda se reuniría en mayo de 1988 para celebrar los 40 años de Atlantic Records, ya con Jason Bonham en los zapatos de su padre. 1995 es la última fecha en que se los recuerda juntos, cuando entraron al Salón de la Fama del Rock n´Roll.
¿QUIEREN ROCK? La banda anunció que, de salir bien y sin inconvenientes el concierto que acontecerá dentro de dos días, podremos tener de nuevo a Led Zeppelin girando. Por lo pronto, un tema inédito sonará en ese concierto. Si la estela de The Police continúa, es probable que lo que queda de esos años de Rock n Roll auténtico pasen cerca de estas tierras. Y de eso parece tratarse todo esto: de encontrar cualquier migaja de autenticidad rockera, esa que hoy parece faltar en los músicos y más precisamente en el star system actual. Si no, basta con tomarse cinco minutos para pensar qué auténtico rockstar contemporáneo tenemos. Es otra de las formas de entender tanta devoción por ver de cerca algo que hace años dejó de ser lo que era.
La primera vez con un Bonham desde 1979
Muchas cosas han pasado en la historia desde que Led Zeppelin dio su último concierto con su formación completa. En aquel 1979, Nelson Mandela estaba preso, el Agente 007 era interpretado por Roger Moore y los grandes festivales de rock del mundo -Glastonbury, para empezar por Inglaterra- tenían como cabezas de cartel a Genesis por un lado y Peter Gabriel por otro. En aquel momento, el ex dueño del sello Virgin, Richard Branson, no estaba ni cerca de fundar Virgin Atlantic, la compañía de aviación que hace pocos días comenzó a proyectar sus viajes de turismo espacial. Sin duda que la presencia de Jason Bonham, el hijo de John, le da la máxima autenticidad posible a la reunión. Si bien Bonham apareció en reiteradas oportunidades junto a los amigos de su padre, este será su primer show completo con Led Zeppelin.