POR ANALÍA FILOSI
El Lic. Petinatti maneja un concepto que, a grandes rasgos, establece que si invita a alguien a su programa es para agasajarlo y hacerlo sentir bien, como si lo invitara a su casa. Esta premisa no es aplicable a todos los programas de TV, sino que se ajusta a aquellos que podríamos definir como "amables". Y creo que Consentidas es uno de ellos. Por eso es que quiero detenerme en algo que realmente me choca bastante cuando veo este programa (he visto casi todos) y es la actitud de Emilia Díaz. La conductora modifica estilo y humor de acuerdo a quien tiene enfrente, volviéndose bastante agresiva con aquellos invitados con los que no comparte forma de pensar o ideología. Lo noté fundamentalmente con Petinatti y Pedro Bordaberry, lo cual se hace más evidente cuando se compara a esos programas con el de María Julia Muñoz o Ruben Rada, por ejemplo. Es claro que en Consentidas se busca que cada conductora cumpla un rol: la abuela buena que nos espera con leche y galletas (Mabel Altieri), la periodista que establece distancia con el invitado tratando de ser lo más objetiva posible -aunque la objetividad no exista- (Carolina García) y... Bueno, acá aparece el problema. Emilia es agresiva con algunos, confianzuda y compinche con otros. No define su rol. Porque si lo suyo es "aguijonear" al entrevistado, me parece perfecto. Pero que lo haga con todos. Petinatti también aclara que en una entrevista "no deben ser todas caricias", que deben haber palos. Manejar las mismas dosis de ambos en todos los casos es lo que le falta a Emilia para cumplir ese tercer rol que le demanda Consentidas.