En el comienzo existió un rey que tenía dos hijos. El rey no está, pero sus hijos se disputan el reino. Ninguno pierde. Ninguno gana. Pero van y vienen, intentando ganar terreno al otro, cediendo a veces, imponiéndose otras tantas.
La línea argumental de Una isla podría resumirse en ese párrafo, aunque es posible agregar más elementos, como que ambos "príncipes" son mellizos, o que el ajedrez parece ser lo único en lo que ocupan su tiempo. Pero lo que importa en esta obra es el concepto de creación y el sentido de lo lúdico.
Una isla fue ganadora del Premio Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura. Los creadores son Martín Irigoyen y Darío Campalans, que son también quienes ponen el cuerpo y salen a escena. A ellos hay que reconocerles el atrevimiento de crear, jugar y animarse (sobre todo animarse), sabiendo que lo experimental puede correr riesgos de aceptación en parte del público.
En este caso, el público tiene que ser lo suficientemente atento como para saber que al optar por una obra el fin de ésta no tiene por qué ser siempre el entretenimiento. Tampoco ser explícita en su mensaje (ni siquiera tiene por qué tener uno, ¿no?, aunque no sea éste el caso). Una obra teatral es una creación artística y, como tal, el disfrute estético es parte de ella. Eso es, en definitiva, lo que sucede con el trabajo de Irigoyen y Campalans.
Sí hay un mensaje, más dejado a la interpretación individual que al sentido explícito, pero lo que más se disfruta es la ingeniería y el trabajo corporal. Cada movimiento fue planificado, meditado y estudiado antes de decidir incluirlo. Todo tiene un por qué, aunque eso dependerá del sentido que cada quien le vea a Una isla.
Lo que uno cree ver, lo que uno efectivamente ve, lo que quiere verse y lo que realmente existe. El ensimismamiento. El yo. La salida del yo. El descubrimiento de que uno es pequeño, primero, y de que el mundo es mucho más grande, después. La casi insignificancia de la propia existencia. Qué es primero y qué es después. Lo que parece una enumeración libre y al azar es, en realidad, un muestreo de disparadores temáticos que cubren algunas de las posibilidades de interpretación y discusión.
La creación unida a lo lúdico invita al riesgo con conciencia de, pero sin temer. Cual partida de ajedrez, Irigoyen y Campalans estudiaron las jugadas y movieron. Ahora esperan el jaque.
Datos de la obra: Nombre: Una isla. Autoría, dirección y elenco: Martín Irigoyen y Darío Campalans. Escenografía: Martín Irigoyen y Darío Campalans. Vestuario: Lucía Silva e Inés Granja. Teatro: Centro Cultural Lapido (18 de Julio 948). Días y horarios: Viernes y sábados a las 21:30. Entradas: $ 120 (Socio Espectacular, Cinemateca y Tarjeta Joven, $ 60).
Festival acá
Este es el segundo año que se realiza el Festival Internacional de Teatro Unipersonal del Uruguay, el FITUU. Es una buena oportunidad para conocer algo del teatro "de afuera", aunque de Uruguay también se verán dos espectáculos (Zapatos andaluces y La Barraquita). Son diez obras de México, República Dominicana, Costa Rica, Venezuela, Brasil, Argentina y Chile. (La Candela, del lunes 15 al sábado 20, a las 20 y a las 22 hrs).
Winnie the Pooh
Para ir agendando, Winnie the Pooh y la troupe que habita el Bosque de los Cien Acres estarán de visita en Montevideo a fines de octubre. Tigger, Piglet, Igor, Rabbit, Kanga, Roo y Buho preparan una fiesta de cumpleaños sorpresa para su amigo enamorado de la miel, Winnie the Pooh. En este mundo de animales de peluche con vida, Tracie, la narradora, guía al público con la ayuda de los Hunny Helpers. Ellos aportan humor mientras ayudan a cambiar los decorados e interactúan con el público. El espectáculo musical es de Disney y está recorriendo distintos escenarios (en este momento, el espectáculo está en Porto Alegre) antes de llegar al Palacio Peñarol, desde el miércoles 24 hasta el domingo 28. Las entradas están a la venta en Red UTS y los precios, entre $ 250 y $ 900.