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Recomendado
Sebastián Auyanet
Es cierto y, a la vez, curioso, pero los Air, auténticas estrellas del pop en su país natal, Francia, son una auténtica rareza por estos lados. Dedicados a una estética de la música donde su país de origen siempre (aunque sea sea de forma involuntaria) está implícito, toda su discografía está marcada por un ánimo experimental que nunca se aleja de la simpleza. A no asustarse: quienes componen el dúo, Jean Benoit Dunckel y Nicolas Godin, son verdaderos artesanos del sonido electrónico sin hacerlo "complicado" auditivamente. Saben moverse de forma exquisita entre los tempos lentos y las melodías tiernas y sin sobrecargas de máquinas.
Su andadura comienza en el año 1997 con su primer LP Premieres Symptômes, pero no sería hasta un año después que el grupo se haría famoso con Moon Safari, disco que contiene Sexy boy, tema de cabecera de la banda que se convirtió en hit a nivel mundial. Su melodía es reconocible por cualquier oído con algunos años de TV o radio, basta con buscar el tema en Internet y confirmarlo.
Luego de componer y grabar toda la banda sonora de Vírgenes Suicidas y con ella firmar su otro trabajo más aclamado (sus últimos 10000 Hz legend de 2001 y Talkie Walkie de 2004 no tuvieron buena crítica), los Air proponen ahora una "sinfonía de bolsillo". En una época en la que la diversidad de géneros, influencias, distorsiones e instrumentos abundan y se pegan en un ruido muchas veces insoportable (algo así como una paleta de múltiples colores que termina poniéndose marrón), los Air sugieren pulcritud y pureza en cada una de las composiciones de este nuevo disco. Las participaciones de la rugosa e inconfundible voz de Jarvis Cocker (One hell of a party) y la dulzura de Neil Hannon aportan al clima de algunas de esas canciones melancólicas y oscuras pero también inocentes.
Hay casos de discos en los que uno siente que la música se puede ver, sentir y tocar, o incluso respirar. Esto es algo que sucede reiteradamente durante Pocket Symphony: la sensación de estar en ambientes oscuros y en un estado similar al que se tiene al sumergirse en una piscina (Dunckel reconoció que es una de las intenciones manifiestas del disco) puede ser una sensación reconocible si se escucha con detenimiento. Un álbum para relajarse y pasear por un rato dentro de la Francia electrónica, con los ojos bien cerrados.
Artistas varios
Un gran trabajo de uno de los mejores bajistas de Latinoamérica, que a la vez hace un recorrido por artistas que lo influyeron. De las propias, destaca Advice. De las prestadas, sin duda, Money, de los Beatles.
Estos morochos (sí, morochos pese al nombre) de Sheffield proponen un rock setentoso y cercano más al vintage que a la propuesta "retro". Algo así como unos herederos de Blondie, firman un divertido disco debut.
Polenta y frescura tiene el primer disco de esta banda en la que se cruzan Sex Pistols, Turbonegro y los Stones. Palizas de pesado y rápido rock de la mano de 5 tipos a los que no te gustaría que tu novia conociera.
Eminem sigue con ganas de desaparecer paulatinamente del ambiente musical. O al menos eso se traduce de la falta de un nuevo álbum y el impulso a otros artistas que, simplemente, no dan la talla. Incluso 50 cent.
Sin ser nada originales, The Fratellis consiguen estribillos tan pegadizos como los de Arctic Monkeys, pero sin la ironía y oscuridad de los de Sheffield. Entre ellos y The Libertines, estos escoceses ofrecen un rock que divierte mucho por un rato. Rock de festivales, dicen.