Desembarque Rojo

China, devenida en segunda economía del mundo, conquista cada vez más a Uruguay comprándole materia prima y vendiéndole tecnología. Y todo lo que consumimos es chino.

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Eloísa Capurro

Por día unas 1.500 personas visitan la sucursal de 18 de julio y Gaboto de la tienda El Clon. Además de alimentos y productos básicos, allí encuentran guantes, porcelanas, portarretratos y un sinnúmero de artículos de bazar. Todos son importados de China. Hasta los rodillos son de marca Junying. Los autos de juguete también son chinos, se nota por los pictogramas y por el precio: 50 pesos.

Es algo que no sólo sucede en las tiendas de bazar. Hoy es difícil que haya en plaza algún artículo electrónico sin la inscripción "made in China". Sólo en teléfonos, Uruguay importó este año unos 96 millones de dólares (en precio CIF, Cost insurance freight, es decir con costos) desde China. Y esto hablando solamente hasta julio.

"Eso lo vemos los uruguayos todos los días porque los televisores son chinos, las computadoras son chinas, los electrodomésticos son chinos y un montón de autos son chinos", explicó Eduardo Pietra, presidente de la Cámara de Comercio Uruguay - República Popular de China.

Según datos de la cámara, desde enero hasta julio de 2010 Uruguay importó más de 370 millones de dólares en automóviles en precio FOB (por la sigla en inglés free on board, es decir sin costos), ya fuera para turismo o transporte de carga, o en accesorios y partes. La empresa china Chery tiene aquí una fábrica de ensamblaje donde arma vehículos para Argentina y Brasil.

No es de extrañar. Semanas atrás se conoció que China es la segunda mayor economía del mundo, luego de desplazar a Japón. Para Uruguay, además, China es el tercer país de destino de las exportaciones y el tercer mercado desde el cual nuestro país importa. Sólo los dos grandes de la región, Argentina y Brasil, la superan.

El crecimiento económico es tal, que hasta el idioma está en boga. Según informó Leonardo Torres, de la escuela de Bulevar Artigas de Berlitz, las peticiones por cursos de chino han ido "escalando sin parar". "Se nota un auge desde los últimos cinco años", explicó. De hecho, a principios de año, la academia brindó varios cursos personalizados a raíz del comienzo de la Expo Shanghai, de la cual participa Uruguay. En un 95% de los casos, los interesados son empresas o comerciantes particulares que miran hacia Asia con creciente interés.

Así, no parece sorprendente que la misión que esta semana viajó junto con el vicepresidente Danilo Astori partiera con asientos llenos. Al menos 50 empresarios acompañaban al jerarca en una visita por las ciudades de Shanghai y Beijing. Entre ellos estuvieron los presidentes de la Cámara de Comercio Uruguay-China, la Cámara de Industrias Uruguaya, la Cámara de Comercio, la Cámara Mercantil y la Unión de Exportadores. "Diría que es una participación récord", anunció Astori antes de partir.

Para los locales hacer negocios con China no es sólo atractivo por la amplitud del mercado, sino también por cómo posiciona sus productos a nivel mundial. "Ellos son los responsables de los altos precios de las cosas que exportamos. Por ejemplo de la soja, porque demanda mucho más de lo que se produce y por lo tanto se pagan precios cada vez más altos", agregó Pietra.

Es que la locomotora que se salvó de la crisis financiera que arrastró a buena parte del mundo, comienza a fijarse en Uruguay para alimentar sus máquinas.

gigante hambriento. Por ahora el negocio es sólo bueno para las grandes empresas uruguayas, y para los productos no industrializados. La soja lidera el listado entre las exportaciones: hasta julio de este año significó 622 millones de dólares en precio FOB. A ella le sigue la carne congelada (principalmente menudencias), el arroz y la madera en bruto. La pasta de celulosa también es altamente requerida.

En 2009, Uruguay se convirtió en el único país proveedor de terneras lecheras en pie de toda América Latina. Ruben Urchitano es el único exportador nacional que concretó el negocio y ya lleva 12.300 cabezas embarcadas. "Su protocolo sanitario es de los más exigentes. Lleva más trabajo, pero compra una categoría que no compra otro mercado", explicó. Urchitano vende terneras de ganado lechero y el mercado chino le ha permitido instalarse también en Brasil, Paraguay y Turquía.

Pero por ahora el valor agregado de estos productos es mínimo (el caso de los top de lana, por ejemplo, que tienen un proceso de industrialización menor). Es que el gigante crece, y necesita alimentarse. Ya en 2008 The Economist anunciaba que las economías de África y América Latina crecían impulsadas en buena parte por la demanda china de sus recursos. Entonces las grandes firmas del país asiático comenzaban a importar petróleo, gas, carbón, metales o pagaban la posibilidad de explorarlos. En algunos casos llegaron a comprar otras empresas que los produjeran. Y con todo esto el precio de los combustibles subió, junto con el de los envíos por barco.

Aunque Uruguay comienza ahora a vender también software y servicios, la tendencia sobre las materias primas se mantiene. Desde 2004 la balanza comercial entre Uruguay y China ha sido negativa: las importaciones uruguayas superan ampliamente sus exportaciones. En 2009 el déficit fue de 500 millones de dólares, sensiblemente menor que en 2008, año en el que se alcanzaron los 700 millones de dólares.

De hecho en el stand uruguayo de la Expo Shanghai (en el que el gobierno gastó casi un millón de dólares al sumar la construcción, el mantenimiento y su funcionamiento) uno de los productos estrella es la carne. Allí se entrega folletería y se muestran videos sobre la industria cárnica nacional, y además se promociona un restaurant que el Instituto de Carnes tiene a 350 metros. Se calcula que un promedio de 5.000 personas visitan el stand por día, donde también se promocionan los servicios, el turismo, la logística y el software "made in Uruguay".

Igual se mantiene la esperanza de que el interés no sea sólo en la venta de materias primas. "China demanda muchos de nuestros productos", recordó el senador y ex ministro de Industria, Daniel Martínez. "Pero también da la posibilidad de hacer inversiones conjuntas en tecnología y eventualmente colocar productos de mayor valor agregado, que creo que es la estrategia de largo plazo que el país debe tener", agregó.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-China anunció que hay muchas empresas chinas mirando de cerca el crecimiento uruguayo en energía, puertos y ferrocarril. "Seguramente si se hacen licitaciones públicas para el desarrollo de infraestructura, van a estar muy interesadas en participar", dijo.

De hecho, una de las primeras noticias que se conocieron de la misión que Astori encabezó esta semana, va en esa línea. La compañía de telecomunicaciones Huawei tiene intención de continuar ampliando los negocios que ya posee con la estatal Antel, a quien le ayudó a construir su red de tercera generación. Ahora la empresa tendría interés en participar de las actividades tendientes a tecnificar el Estado.

Incluso hay posibilidades de que se incrementen los emprendimientos directos en Uruguay. El ex ministro Martínez recordó que en su gestión ya se habían encaminado al menos cuatro proyectos para que nuevas empresas chinas se instalaran en el país. "Cuando estuvimos allí (marzo de 2009) había tres o cuatro negocios que se estaban hablando y que sería interesante que se instalaran en nuestro país. En áreas muy variadas", se limitó a declarar.

Baches en el camino. Pero por ahora no habrá un boom de empresas chinas en Uruguay. Al menos hasta que las que están instaladas logren sortear los obstáculos que encontraron cuando eligieron a un mercado chico como hogar.

En febrero de este año, la fábrica de automóviles Chery anunció que se encontraba considerando la posibilidad de dejar el país. La razón era la falta de productividad del mercado. La compañía pretendía estar armando 40 vehículos por día y apenas llegaba a 12, con lo cual comenzaban a apreciarse dificultades para cumplir con los compromisos establecidos con Argentina y Brasil.

"Uruguay es un país muy chico, con una población muy baja y, por lo tanto, poco atractivo. Obviamente van a mirar más a lugares donde haya un mercado mucho más grande", opinó Pietra. Por eso, consideró, la posibilidad de que más empresas chinas se instalen en el país es baja. Y esto a pesar del beneficio de tener reglas de juego claras y una cierta estabilidad económica, dos características que los empresarios chinos suelen apreciar del mercado local.

Pero el intercambio comercial seguirá creciendo. Incluso durante la crisis financiera que afectó a las principales economías del mundo, en 2008, las exportaciones hacia China continuaron aumentando. De 2005 a 2006 la suba fue de un 31%, cifra que se mantuvo estable en el siguiente período; de 2007 a 2008 se incrementó en un 19% y finalmente en 2009 las exportaciones fueron 42% más que durante 2008.

Y, ya que las importaciones tampoco paran de crecer, también continuará el estallido de productos chinos en la plaza local. De 2005 a 2006 las compras de productos chinos subieron 44% y siguieron aumentando hasta llegar a un 67% más en 2008 en comparación con 2007. Sólo en 2009 hubo un descenso, pero de apenas 12% menos que en 2008.

Hasta ahora no parece ser un problema hacer negocios con un país bajo un régimen comunista y continuamente cuestionado por arrollar las libertades individuales. "Cuando es el principal mercado a ganar, todo el mundo se olvida de muchas diferencias", sintetizó Martínez.

El 15 de agosto se conoció la noticia que durante el segundo trimestre de este año, China se convirtió en la segunda economía del mundo con un PBI de 1,337 billones de dólares contra los 1,288 billones de dólares de Japón, que quedó desplazado al tercer lugar.

Pero en algunos aspectos el afán de control sí es un obstáculo. Hace más de un mes que los frigoríficos uruguayos gestionan la entrada de sus menudencias (principalmente librillo y mondongo). La razón es que el puerto de Hong Kong, la principal puerta de entrada de los productos uruguayos, fue cerrado de forma temporal. Semanas atrás El País informaba de los intentos oficiales para encaminar las gestiones sanitarias que permitan el ingreso de la carne vía continental.

Es que si hay algo que los dos países tienen es un buen trato. En 1988 Uruguay estableció relaciones diplomáticas con la República Popular de China y desde entonces todos los presidentes han visitado la tierra de la cultura milenaria. Por ahora el único que falta es el actual mandatario, José Mujica, y la Cámara de Comercio Uruguay-China tiene la "esperanza" de que el viaje se concrete en estos meses.

Los gestos vienen desde ambos lados. El ex presidente chino, Jiang Zemin, visitó Uruguay en 2001. Luego también lo hicieron importantes mandatarios como Li Peng (primer ministro y presidente de la Asamblea Popular Nacional). Una de las últimas visitas fue en setiembre de 2006, con la llegada del legislador chino Wu Bangguo, en su rol de jefe del comité central de la Asamblea Popular Nacional.

La relación entre los dos países se incrementó durante las últimas administraciones, y en 2006 el ex presidente Tabaré Vázquez anunció la conformación de una comisión mixta que hasta hoy supervisa el intercambio bilateral no sólo comercial y económico, sino también en el área científica. "El comercio se profundizó durante este último gobierno, pero es una tarea que ya venía de antes. Además existe un grupo de empresarios que trabajan y colocan productos en el mercado chino de una forma muy dinámica", opinó el ex ministro de Industria.

Los números y las señales políticas hacen esperar que este vínculo siga creciendo, aunque por ahora la balanza sea negativa para Uruguay. Así los televisores y los autos y los teléfonos seguirán siendo chinos y, de a poco, la carne y la soja que coman del otro lado del mundo comenzarán a ser uruguayas.

Cómo negociar en china

Algunos sitios especializados de internet ofrecen una guía para el empresario que busque negocios en China:

v paciencia. Los chinos no cierran negocios por correo electrónico o visitas relámpagos; hay que tener paciencia.

v respeto. Al recibir una tarjeta personal es mejor tomarla con las dos manos y mirarla; es señal de respeto. También aconsejan aprender algunas palabras básicas en chino.

Como un uruguayo más

Lee Jean tiene 59 años y, junto con su marido, manejan uno de los negocios más comunes para los asiáticos: un centro de revelado. Hace 27 años vinieron con dos hijos de apenas un año de edad a Uruguay directo desde Taipei, Taiwán, y hoy forman parte de la comunidad de chinos y taiwaneses permanentes en las costas rioplatenses.

"Al principio éramos marineros, después trabajamos en una agencia, luego en artesanías", explica ella, en un español que no ha dejado de ser pausado y trabado a pesar del tiempo.

El idioma, de hecho, fue la primera barrera que tuvieron que enfrentar. "Es difícil, hay que estudiar mucho y nosotros con señas o dibujos nos comunicamos", explica y agrega que, por lo general, los asiáticos llegan sabiendo inglés, como mucho. Por eso en su local, además del revelado de fotos, enseñan español a sus compatriotas pero también chino y mandarín a los locales. En marzo, cuando comienza la fiebre por los cursos, llegan a recibir hasta 50 consultas de uruguayos interesados en aprender el idioma.

La comunidad de chinos o taiwaneses en Uruguay no es muy grande. Unos 300 inmigrantes permanentes, estima Jean, que se reúnen dos veces al año para las festividades nacionales. La mayoría vienen de forma temporal.

Según la Dirección de Migraciones, de enero a julio de este año apenas 20 ciudadanos chinos tramitaron la residencia. Por el contrario, de enero a diciembre de 2009, la dirección tramitó casi 800 pedidos de residencia temporaria de ciudadanos chinos.

Pero a pesar de la lengua diferente y de lo pequeño de la comunidad, Jean dice que nunca se sintió discriminada en Uruguay. "No te toman como extranjero y no es tan difícil en cuanto a las costumbres. Los uruguayos son buenas personas", concluye.

313

millones de dólares exportó Uruguay tanto a China como a Hong Kong durante el año 2009.

813

millones de dólares fueron los importados por Uruguay desde China y desde Hong Kong en 2009.

530

millones de dólares en carne exportó Uruguay a China hasta julio de 2009 a precios FOB.

La otra potencia que molesta

THE ECONOMIST

La noticia de que China es la segunda economía del mundo ha preocupado al Oeste que teme que el país derrote a Estados Unidos más temprano de lo pensado. Pero, desde una perspectiva asiática, la carrera a largo plazo de China es con otra economía en recuperación: India. Estos dos gigantes, que hasta 1800 creaban la mitad de la economía mundial, no son meros estados naciones. En términos de tamaño y población, cada uno es un continente pobre, a juzgar por todas las tasas que salen a la luz. Pero a medida que los años pasan, es muy probable que ambos terminen enfrentándose nuevamente, por ejemplo por una frontera largamente disputada. La forma en la que China e India manejen su relación determinará si errores similares a los que arañaron el siglo XX, desfiguran a éste.

Ninguna de las dos potencias está cómoda en su propio territorio. Los líderes chinos suelen describir la emoción occidental por el crecimiento de su país como una conspiración, un pretexto para descargar las grandes cargas globales en su cultura o para rodearlos. Así ven las alianzas de Estados Unidos con Japón y Corea del Sur, su obligación legal para defender a Taiwán de los rivales chinos, pero también a India y Vietnam.

India también está desconcertada. La humillación que sufrieron a manos chinas en una breve guerra 50 años atrás, todavía permanece. India ve a China como un país que trabaja para minar su imagen en todo nivel: prejuzgándola al asegurarse los recursos energéticos que ambos importan; bloqueando un asiento indio en el Consejo de Seguridad de la ONU; y haciéndose amigo de los más pequeños vecinos del sur de Asia, como Pakistán.

Los autócratas en Beijing desdeñan el desorden de India y su democracia indecisiva. Pero deben verla como un rival serio a largo plazo, especialmente si continúa inclinándose hacia Estados Unidos. Al inicio de la década de 1990 India era un país rico en términos de ingreso por cápita. China entonces se precipitó de una forma que parecía que India nunca la alcanzaría. Pero hoy sus perspectivas a largo plazo son buenas. Mientras que China está a punto de ver el decaimiento de la edad de su masa laboral, India tiene un poder de mano de obra como el que ha impulsado varios boom económicos en Asia.

Por ahora la posibilidad de una guerra entre ambos, es algo que sólo preocupa a los nacionalistas violentos. Los optimistas se concentran en el acuerdo de 60 millones de dólares que las potencias alcanzarán este año. Pero el siglo XX ha enseñado que conflictos de intereses previsibles pueden convertirse en guerras previsibles con imprevisibles y terribles consecuencias.

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