César Bianchi
El 16 de mayo Qué Pasa tituló una nota Corte Electoral a contrarreloj. En aquel artículo, el ministro de la Corte, Edgardo Martínez Zimarioff, se quejaba porque al organismo le faltaba tiempo y recursos humanos para organizar las elecciones internas de un mes después. Hace una semana, el mismo ministro dijo cinco veces que se trabajó "a contrarreloj" en entrevista con este suplemento. Por ese motivo, entre otros, no fueron tan bien organizadas las elecciones de delegados docentes a la educación, dijo. También señaló que la elección de alcaldías fueron aprobadas con escaso margen, lo que les quitaba días de labor en la reglamentación.
No es la primera vez que un ministro de la Corte Electoral se lamenta por la falta de tiempo, personal y presupuesto para realizar su trabajo. Pero no todos piensan igual. Algunos, como el frenteamplista Washington Salvo creen que estas razones no son "100% válidas" como excusas. "Es cierto que hay una especie de lamento constante, algunas veces justificados y otras no. No se justifica que se hable tanto de la reducción en la plantilla de funcionarios. Si bien es una realidad que hay menos funcionarios, nadie cuestionó cómo se llevó a cabo la elección nacional, ni el balotaje, y espero que nadie diga nada de cómo se realizarán las municipales. Así que ese argumento no debería valer para otras elecciones", estimó Salvo.
La Corte ha perdido exactamente la mitad de sus funcionarios en 25 años (eran unos 1.800 en 1984, hoy son 930). Salvo se lamentó porque muchos de los que perdieron su empleo o se jubilaron no trasmitieron su conocimiento y experiencia a los que se quedaban. "Se llevaron para su casa un bagaje de experiencia invalorable y ahora hay que salir a formar a los nuevos. Y había una comisión de instrucción que, uno no sabe por qué, no está funcionando".
¡HACEMOS MUCHO! A Martínez Zimarioff, de extracción colorada, no le importa repetirse: "¡Es cierto: trabajamos a contrarreloj y sin plata!"
Además, dijo que los que se preguntan "qué hacen éstos cuando no hay elecciones", desconocen que casi todos los meses hay elecciones, pero muchas no llegan a la prensa. El organismo debe controlar y en algunos casos organizar las elecciones universitarias, las de cooperativas grandes como Conaprole (a nivel nacional) y cooperativas de ahorro y crédito varias, entre otras.
"¡Hacemos muchas cosas que la gente no conoce!", exclamó en su despacho. A unos metros de allí, Salvo afirmó que no todos los ministros de la Corte Electoral trabajan con el mismo entusiasmo. "Somos nueve ministros los que integramos esta corporación, pero solo Renán Rodríguez y yo estuvimos disponibles para recorrer departamentos del interior y dar la instrucción a los funcionarios previo a las elecciones de Anep", acusó. "Que el trabajo no es parejo para todos es un secreto a voces", insistió. Luego aclaró que los ministros Carlos Urruty y Rodolfo González Rissotto tienen "gran capacidad de trabajo".
Lía Vincci, presidenta del gremio de funcionarios electorales (Afeu), le dio la razón y fue más allá. "Hay algunos que trabajan. Y otros que no, que ni van a trabajar", dijo la funcionaria, que prefirió no mencionar a ningún ministro.
ELECCIÓN ANORMAL. Las elecciones de delegados docentes en los organismos de la Administración Nacional de Enseñanza Pública (Anep) del 24 de febrero no fue nada armónica. La jornada electoral fue criticada por falta de circuitos, largas colas y hasta hubo insultos para los trabajadores de la Corte Electoral.
En el diagnóstico coincidieron Martínez Zimarioff y Salvo. El primero sostuvo que el Codicen aportó padrones incompletos y bases de datos con errores; el segundo criticó que muchos docentes fueron a votar sin la credencial cívica y hasta sin cédula.
Ambos se alarmaron por la enorme cantidad de votos en blanco de los docentes: un 20%. "Nos preguntaban qué es lo que se estaba votando y desconocían los nombres. Había que golpearles el cuarto secreto porque se quedaban mirando las papeletas", contó Martínez Zimarioff. Salvo fue más duro con los votantes: "Esto denota un desinterés y una desidia impropia del rol de los docentes en este país".
Esas elecciones innovaron en dos aspectos: se permitió el voto por correspondencia y el observado fuera del departamento, dado que los votantes estaban de vacaciones. Esto provocó demoras de una y hasta tres horas de espera para sufragar.
"La elección fue complicada porque no teníamos antecedentes de una votación de este tipo", se excusó Martínez Zimarioff. Para Vincci, de Afeu, ese argumento no es de recibo. "Se acostumbraron a repetir la organización elección tras elección, entonces cuando llegan situaciones nuevas ya no hay tiempo de pensar una organización distinta", dijo.
Para el sindicato no es cuestión de más presupuesto ni tiempos acotados para la reglamentación, sino de "distribuir más equitativamente los montos que llegan y las horas extras", añadió Vincci. "Creemos que se necesita más cariño para organizar y distribuir. Hubo ministros que salieron a decir que no había plata y peligraban las elecciones. Y nosotros lo calificamos de `terrorismo verbal`". Ahora el gremio propone una reestructura completa de la Corte, que escuche consejos de la Oficina Nacional de Servicio Civil y la Universidad para estar aggiornada a los tiempos que corren. "Es cuestión de ponerle más cariño, que los recursos dan".
Cuestión de presupuesto
El presupuesto autorizado por el entonces ministro de Economía, Andrés Masoller, dice que se le asignaron a la Corte Electoral 260.017.658 pesos, unos 13 millones de dólares, a los que habría que añadir 60 millones de pesos de "refuerzo" del balotaje.