Desde el 1° de enero de 2010, los ciudadanos españoles pueden hacerlo todo desde Internet. La Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos entró en vigor pero por ahora no se parece a un apagón de la burocracia tradicional. De hecho, la mayoría de ciudadanos no sabe de qué se trata. Aunque el gobierno aseguraba que estaba en un 85% preparado para que sus trámites fueran informáticos, sólo 14 millones de españoles (de los casi 47 millones que son) poseen el Documento Nacional de Identidad (DNI) electrónico (DNIe), imprescindible para el proceso. Son menos los que tienen tarjeteros para que un ordenador los lea.
Que no haya que hacer colas ni pedir documentos de comprobación complementarios es una perspectiva edénica. El Ministerio de la Presidencia, coordinador del proceso junto con Industria e Interior, reconoció que "la utilización del DNI electrónico no es acorde con el volumen de tarjetas emitidas". Muchos ciudadanos tienen uno de los nuevos documentos de identidad, pero ni los han usado ni saben cómo se hace. "Es cierto que ahora nos queda explicar el proceso mejor", reconoce Fernando de Pablo, Director General para el Impulso de la Administración Electrónica.
Presidencia insiste en que el proceso está siendo "laborioso pero efectivo" y estiman que se revolverán a corto o medio plazo 545 millones de expedientes anuales, el 95% de las tramitaciones.
Por ahora, al contrario del apagón de la televisión analógica que fue acompañado de un amplio despliegue para promocionar la venta de decodificadores, los lectores de DNIe continúan agolpados en un rincón de los grandes almacenes. (El Pais De Madrid)