En 1993 Renzo Piano hacía sus planes para decorar la iglesia San Padre Pio en Italia. Pero su moderna interpretación del Apocalipsis, que era una versión alegre de la obra de Roy Lichtenstein, no fue aceptada. "Al final tuve que usar una solemne interpretación del siglo XII de un libro que fue aprobado por el Vaticano", explicó el autor.
Es que, aunque la Iglesia Católica solía ser uno de los principales clientes del arte, no ha tenido una influencia real desde el siglo XVIII. En los últimos cien años, el Vaticano ha ejercido simplemente como colector, al menos hasta ahora.
El monseñor Gianfranco Ravasi, quien lidera el Consejo de Cultura del Vaticano, comenzó una búsqueda por el Michelangelo o Rafael del siglo XXI. "Necesitamos arte del nivel que inspiramos hace siglos. Necesitamos retornar al espíritu del 1500", dijo.
Pero para eso el Vaticano deberá redefinir sus creencias sobre el arte moderno. Los museos del Vaticano tienen sólo una pequeña colección dedicada a artistas modernos como Henri Matisse. Ravasi admitió que la Iglesia tendrá que educar a sus fieles para tener una mente abierta. newsweek.