Las críticas que los médicos tienen con respecto al proyecto de ley que impulsa el Ministerio de Salud Pública (MSP) sobre las residencias médicas, van mucho más allá del mediático artículo 18. "Eso es sobre cómo retener a los médicos. Las discusiones académicas quedaron postergadas", dijo Martin Rebella, de la comisión de residencias médicas del Sindicato Médico del Uruguay.
El tan famoso artículo establece que los médicos que hayan culminado sus residencias, deben ejercer en el país por un período igual al tiempo que les haya llevado realizar la residencia. Esto impediría que, una vez especializado, el médico tenga la posibilidad de emigrar.
Pero hay mucho más sobre qué quejarse. Según la ley vigente, el programa de residencias médicas es manejando por la Comisión Técnica de Residencias Médicas Hospitalarias compuesta por seis miembros (tres del MSP y tres de la Universidad de la República) que coordina las residencias de casi 500 médicos. "Los trámites más absurdos, como las licencias, pasan por esa comisión. Además si hoy hago medicina interna, no sé cuáles son mis objetivos. No hay una evaluación sistemática y comparable entre las diferentes instituciones donde se pueden hacer residencias", dijo.
Para esto el sindicato propuso dar infraestructura al programa y un presupuesto claro que administre el pago a los médicos. Según Rebella, hoy son las instituciones las que pagan a los residentes.
También reclamaron dedicación exclusiva ya que, aseguran, la mayoría de los residentes tiene además otros trabajos para subsistir. Pero esto también fracasó. "Fue muy rígida la discusión. Ellos apuntan a aumentar el número de residencias pero no a la parte académica", dijo.