FERNÁN R. CISNERO
La literatura de Jorge Luis Borges tiene un sentido del humor que no todos saben apreciar. A pesar de ser un hombre tímido, al que la ceguera ayudó a aislarse aún más, era este argentino de aspecto universal, un sabio. Son sus comentario sobre el mundo real los que irritan a algunos, sin entender que ese es el único Borges. Porque son sus mundos imaginarios, de seres mitológicos u orilleros, los que nos llenan de dudas sobre si esto que llamamos realidad no es sólo el invento de un escritor ciego y con un sentido del humor tan fino y tan cruel, para hacernos creer que esta es nuestra vida y, peor aún, nuestra condena.