En la revista New Republic, Josef Joffe hace un análisis de por qué Europa está fascinada con el candidato presidencial demócrata, Barack Obama, pero termina avisando que es una relación a corto plazo.
El momento culminante de la gira europea de Obama fue en pleno corazón de Berlín, donde el discurso del candidato fue saludado por una hinchada fervorosa. El momento es comparado con el "Soy un berlinés", de John Fitzgerald Kennedy. Si las elecciones fueran en Alemania, Obama ganaría con el 67% de los votos.
De acuerdo a Joffe eso se debe a que los alemanes han comprado la versión que ellos proyectan de Obama, la del salvador de la paz que seguirá a la barbarie de los años de George W. Bush al frente de la Casa Blanca. Y las promesas de multilateralismo que promueve Obama, calzan como anillo al dedo.
"Si Obama gana, la realidad será muy diferente", escribe Joffe, que es el editor jefe del semanario alemán, Die Ziet y por lo visto no le gusta mucho Obama. "El presidente Obama seguramente hablará con un tono más suave que Bush en su primer mandato, pero igual va a tener en la mano el garrote más grande del mundo". El autor sugiere leer el capítulo de política exterior del libro de Obama, The Audacity of Hope (La audacia de la esperanza), en donde, dice, hay pasajes que parecen sacados de la doctrina Bush sobre unilateralismo y acción preventiva. Después de todo será el número uno de la potencia militar, económica y cultural más grande del mundo.