Cada vez hay menos hijos

El mundo no se va sobrepoblar, sino que se está vaciando

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El País

Un reciente editorial del British Medical Journal básicamente recomienda a los británicos dejar de tener hijos como una solución, algo drástica, para el problema del cambio climático. La conclusión es que como cada recién nacido británico será responsable de 150 veces más emisiones de gas invernadero que uno nacido en Etiopía, lo mejor es que los británicos dejen de procrear.

Pero esta semana el diario The Independent contradice esa teoría, argumentando que no es verdad que la población esté creciendo a niveles alarmantes, todo lo contrario. Un aumento sostenido de la población sí se dio durante todo el siglo XX, pero la tendencia parecería estar amainando. La tasa de nacimientos está cayendo en todo el mundo: en la década de 1970, el promedio mundial de hijos por cada mujer eran seis, hoy esa cifra cayó a 2,7 y en muchos lugares llega a uno. Eso obligaría, según The Independent, a que las Naciones Unidas baje la expectativa de que para 2050 la Tierra tendría 11.500 millones de habitantes. De acuerdo a David Coleman, profesor de Demografía en Oxford y uno de los expertos mundiales, el pico estaría en los 9.500 millones para, en 2070, empezar a declinar.

Para los demógrafos, la tasa ideal es de 2,1 hijos por pareja. Esa cifra sólo se alcanzó en la década de 1960. Actualmente está, en algunas parte de Europa, en 1,3; la ONU ubica en 1,5 el punto crítico. Si esto continúa la población se reduciría la mitad. Sobran los ejemplos. En Italia, el promedio de hijos por pareja es de 1,2 y ciudades como Milán y Bolonia tienen índices menores que uno. Esa tendencia se repite en España, Grecia y Alemania (que pierde 100 mil habitantes por año).

En Japón, la tasa de fertilidad bajó entre 1975 y 2001 de 1,91 a 1,33. Además ha bajado la cantidad de parejas: la mitad de las treinteañeras japonesas aún están solteras, y el 20% no se casará nunca. En todo Asia, la tasa de hijos cayó, al punto que algunos gobiernos comienzan a dar incentivos tributarios a las parejas con más de dos hijos.

"Una Europa con pocos nacimientos enfrenta a una población envejecida, una crisis del sistema de pensiones, retiros tardíos, cambios en las formas de trabajo, ciudades que se reducen y un crecimiento importante del costo del sistema de salud. Naciones con hijos sin hermanos, primos, tías o tíos -sólo padres, abuelos y, quizás, bisabuelos- tendrá que encarar el cuidado de una enorme generación anciana. La misma perspectiva de una cultura más vieja, más conservadora, menos vigorosa o inventiva también amenaza a China, Japón y gran parte del Lejano Oriente", concluye The Independent.

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