Desvinculado de la implementación del Plan Ceibal, el ingeniero y escritor Juan Grompone sigue abogando por la "alfabetización digital". El jueves 5 dictaba una conferencia en la Facultad de Ciencias sobre el impacto social de los medios electrónicos.
-¿Cuál es el principal de esos impactos sociales?
-Hay varios, pero uno importante es el teletrabajo (según un estudio publicado en abril en el suplemento Economía y Mercado, más de 30.000 uruguayos tienen un teletrabajo y generan ingresos para el país de más de 400 millones de dólares). De los aproximadamente 9.000 millones de dólares que generan las importaciones, una tercera parte corresponde al sector terciario, en el cual se incluye la industria del software, los teletrabajos y otros fenómenos relacionados a la tecnología digital.
-¿Por qué se desvinculó del Plan Ceibal?
-Estoy fuera de la dirección, de la parte ejecutiva, pero estoy en una manera indirecta, con planes de seguimiento y evaluación de ese proyecto.
-Algunos docentes han dicho que antes de tener una computadora, el alumno debería poder estudiar en un local en buenas condiciones.
-¿Cuánto hay que pensar en el presente y cuánto en el futuro? Si pensamos solo en las necesidades de hoy, no vamos a cambiar nada. Me parece fantástico.
-¿A qué atribuye esa resistencia?
-A que toda tecnología nueva genera reacciones. Y como es nueva, no existen estudios que puedan sacar conclusiones a largo plazo. Cuando se dice que un niño va a quedar autista porque va a disponer de una computadora personal, se están haciendo afirmaciones en el aire. Por el contrario, que ese niño disponga de una PC va a beneficiar a sus padres y abuelos.