Artista curioso e influyente

Nadie pareció enterarse pero murió Robert Rauschenberg

Robert Rauschenberg, una de las figuras artísticas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX cuyos talentos abarcaron los mundos de la pintura, la escultura y la danza, falleció el lunes. Tenía 82 años.

Rauschenberg fue un incomprendido hasta la llegada del pop art, un movimiento que reconoció su obra y que le atribuyó la paternidad del nuevo estilo. No fue tan popular como Andy Warhol con sus latas de sopa Campbell`s o Roy Lichtenstein con sus imágenes de comic. En su lugar, realizó combinaciones incongruentes de pintura y objetos tridimensionales extraños y cotidianos. También incorporó imágenes fotográficas a sus trabajos en la década de 1960, incluyendo, de manera memorable, aquellas del presidente Kennedy.

Entre sus trabajos más famosos destaca Bed (Cama), creado tras despertarse con ánimos de pintar pero sin dinero para comprar un lienzo. Su solución: quitarle a su cama el edredón y usar pintura, pasta de dientes y pintura de uñas. También fue escultor y coreógrafo y llegó a ganar un premio Grammy en 1984 por el arte del disco de los Talking Heads Speaking in Tongues.

En 1964, después que Rauschenberg ganará el Gran Premio de la bienal de Venecia, L`Osservatore Romano deploró el hecho como una "derrota general de la cultura". Milton Rauschenberg había nacido 1925 en Port Arthur, Texas, y creció en un hogar cristiano fundamentalista. Quiso ser pastor pero desistió porque su iglesia prohibía el baile.

"Lo que me interesa es la movilidad de los objetos, de los pensamientos y de las actitudes, y una relación con la forma: transformar el objeto", dijo en 2005 a Le Monde.

Uno de sus primeros actos fue persuadir al expresionista abstracto, Willem de Kooning, que le diera uno de sus dibujos, que laboriosamente borró, creando una nueva pieza de arte (De Kooning borrado) que pudo firmar como propia. Al hacerlo, Rauschenberg repudió el expresionismo abstracto, mientras ayudaba a fomentar una era de conceptualismo de la que el arte contemporáneo no pudo deshacerse.

"Soy curioso", había dicho en 1997. Y ese aporte al amplio espectro de lo que hoy consideramos arte, es una prueba contundente de eso.

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