Desigualdad de oportunidades

Un estudio revela las carencias de las guarderías más pobres

Una guardería en la que los niños de todas las edades están juntos en la misma clase, que no tiene personal formado en educación y no cuenta con ningún tipo de material didáctico. Ni siquiera tiene un baño para uso exclusivo de los menores. Esa es la realidad de las guarderías privadas que funcionan en los sectores sociales de menos recursos.

El panorama quedó en evidencia en el Primer Censo Nacional de Centros de Educación Infantil Privados 2007, que presentaron Unicef y el Ministerio de Educación y Cultura. El estudio detectó que existen 514 centros educativos a los que asisten 19.674 niños de 0 a 5 años. El primer dato alarmante es que del total de guarderías censadas, 130 no estaban registradas en ningún lado. Es decir que el 25% de las guarderías trabajan informalmente. Estos centros funcionan básicamente en los sectores más pobres.

El estudio deja claro que cuanto mayor sea el nivel sociocultural de los menores que asisten al centro, mejores serán las condiciones. Así, mientras en las guarderías a las que asisten los niños de mayores recursos, el 62% de los educadores cuenta con formación terciaria específica, en el otro extremo de la escala social sólo uno de cada tres maestros cuenta con algún tipo de preparación en educación. Además, el 50% de las guarderías no tienen profesores de inglés, educación física, música ni ningún otra área especial.

Mientras un 50% de los centros declara trabajar con los niños separados en grupos según su edad, la otra mitad trabaja con niños de distintas edades en una misma clase. Y un 8% junta a todos los niños de 0 a 5 años en una sola clase.

El estudio destaca que "la enorme mayoría de los centros presenta un bajísimo porcentaje de equipamiento didáctico específico". Y agrega que en el caso de los niños menores de un año, el 37% de los centros reconoce no contar con ningún tipo de material didáctico "sea este adecuado o inadecuado".

El estudio sostiene que en un universo en el que el pago de la cuota constituye la forma "prácticamente exclusiva" de financiamiento de las instituciones, "conviven centros con personal formado, experiencia y buena infraestructura", con otros de "baja calidad (y probablemente bajo precio) que no cuentan con estos atributos". Y señala que "los peores servicios y condiciones" la reciben los niños "más vulnerables". "La pauta regresiva de la distribución de recursos es constante tanto en la dimensión del capital humano como del físico", concluye el estudio.

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