F.M.
La pequeña comunidad budista uruguaya, que abarca algo más de mil personas, aún no cuenta con un Lama propio. Pero durante esta semana, los fieles uruguayos, recibieron a la brasileña Lama Sherab, que estuvo en el país para impartir lecciones tanto para creyentes avanzados como recién iniciados en los rituales budistas. La líder religiosa representa la variante tibetana del budismo, tal como el Dalai, y ella llegó a ser Lama luego de siete años de estudios.
-¿Cómo se vive, desde esta parte del mundo, la situación en el Tíbet?
-Con compasión por los tibetanos, pero también por los chinos. Desde nuestro punto de vista, la del budismo en general, toda acción nuestra tiene una consecuencia. Entonces, existe una causa para que ellos estén pasando por las experiencias actuales. Obviamente, nos entristece verlos sufrir. Pero por los chinos también sufrimos, como decía. Ellos, como grupo, están generando causas para sufrir en el futuro. Por eso es que sentimos compasión por ellos. De ahí que la actitud de Dalai Lama sea siempre manejar esta situación de forma pacífica.
-¿Ha ocurrido algún cambio doctrinario en el budismo para que hoy algunos adopten actitudes más combativas?
-No, no ha habido algo así. Pero hay que entender que el budismo está compuesto por personas, con sus virtudes y defectos. Somos imperfectos, y por eso no se puede generalizar y pensar que el budismo va a actuar como un bloque homogéneo y sin fisuras. Algunos budistas actuarán de una manera coherente con lo que postula la religión y otros no. La historia del Tíbet está muy mezclada con la religión, y eso desde acá, puede llevar a pensar en que todos los tibetanos son budistas, y que su lucha es una que es esencialmente religiosa. Y no es necesariamente así, al menos no del todo. La lucha que llevan adelante los tibetanos no solo es religiosa sino también política y cuando los monjes protestan no protestan solo en nombre de la religión: hay un componente cívico en esas manifestaciones.
-¿Usted, como líder religiosa, cómo se imagina el futuro para los budistas tibetanos?
-A título estrictamente personal, mi opinión es que el Tíbet no se verá libre de la presencia china. Eso me parece imposible. Lo que todo el mundo espera, creo, no es que el Tíbet se convierta en un estado separado de China. Más bien, el camino a seguir podría ser el del respeto por esa minoría por parte de las autoridades chinas, que se respete la cultura y la religión.
-Luego de los disturbios del año pasado en Myanmar, donde mataron a varios monjes, y a raíz de lo que está ocurriendo ahora en el Tíbet, ¿considera usted que el budismo hoy está siendo atacado?
-No. Como decía antes, esto es consecuencia de acciones pasadas.
-¿Hay algún caso que justifique responder a la violencia con violencia, según su visión del budismo?
-No, no lo hay.