Película con gusto a pasado

| Un documental tiene alterado a México con su revisión de la victoria electoral de Felipe Calderón contra el izquierdista Andrés López Obrador; nadie quiso distribuirla y es un éxito

Protagonista. López Obrador, un candidato que estuvo cerca de ganar. 400x250
Protagonista. López Obrador, un candidato que estuvo cerca de ganar.

JAMES C. MCKINLEY, THE NEW YORK TIMES

Un documental sobre las controvertidas elecciones presidenciales del año pasado en México ha atraído enormes multitudes y generado controversia en la capital, después de que su director, Luis Mandoki, libró una batalla prolongada para encontrar un distribuidor dispuesto a hacerse cargo de una cinta con carga política.

La contienda del año pasado fue un empate virtual, pero funcionarios electorales determinaron que el candidato conservador Felipe Calderón había ganado por un margen muy reducido al populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador, por 243.000 de una votación de 41 millones votos.

Los funcionarios electorales, que pertenecían a partidos que se oponían a López Obrador, rechazaron los llamados a llevar a cabo un recuento completo, e interpretaron la ley en sentido estricto para limitar la cantidad de urnas que se abrieron. Posteriormente, los tribunales sostuvieron la victoria de Calderón contra las protestas masivas de los partidarios de López Obrador.

Uno de los muchos mexicanos que sostienen que las elecciones tuvieron errores suficientes para ameritar un recuento es Mandoki, un exitoso director y cineasta de este país y de Hollywood. En el período anterior a las elecciones, Mandoki hizo una cinta biográfica llena de alabanzas sobre López Obrador, un populista que prometió terminar con las exenciones fiscales para los ricos y desbaratar monopolios.

La nueva película, Fraude: México 2006, expone a detalle los argumentos de izquierdistas que dicen que la combinación de una campaña sucia y el fraude en las casillas electorales hicieron girar las elecciones hacia Calderón. Mandoki recibió el respaldo financiero para la cinta de Federico Arreola, un periodista, empresario y asesor cercano en la campaña de López Obrador.

La cinta sostiene que varios ejecutivos de empresas, Vicente Fox, entonces presidente, y Calderón llevaron a cabo una campaña negativa en contra del candidato de izquierda, a pesar de las restricciones contenidas en las leyes mexicanas sobre el vilipendio, así como que empleados públicos hagan campaña por un candidato. En anuncios en la televisión, radio e Internet, afirmaban que López Obrador era un potencial autoritario de izquierda que destruiría la economía. Algunos espots sugerían que era como Hugo Chávez.

La gran cantidad de personas que está yendo a ver la película -más de 300.000 en las primeras dos semanas- demuestra que la controversia aún no acaba, y que una buena parte de la población todavía opina que algo estuvo mal en la votación.

La cinta removió emociones profundas. Ovaciones de pie y competiciones de gritos no fueron insólitas en los 230 cines donde se está exhibiendo. El sábado por la noche, se desató una disputa entre empleados de un cine Cinemex en la Ciudad de México y el público cuando se rompió uno de los carretes a los 20 minutos de que empezó la película. Los espectadores acusaron los empleados de censurar la cinta. Estos insultaron a gritos al público y gritaron: "¡Calderón! ¡Calderón!".

Hasta ahora, la mayoría de quienes asisten a ver la cinta son los partidarios de López Obrador. Para muchos de ellos, sólo confirma lo que sentían visceralmente el año pasado.

"Siempre he pensado que hubo fraude``, dijo Sandra Quiñones, una empleada municipal de 36 años, quien vio la película en la Ciudad de México. "Habría pensado que por ser un documental iba a ser aburrida. Pero no, por el contrario, la verdad es que uno sale enojado, el gran enojo de saber que se robaron la presidencia".

Otros con inclinaciones políticas diferentes permanecen en un prolongado silencio reflexivo tiempo después de que terminó la película. ``Yo voté por Calderón``, dijo Araceli Pliego, una estudiante de 23 años, cuando salía de un cine de la Ciudad de México. ``En ese entonces, me gustaban sus propuestas, y aún digo que no es malo como gobernante, pero después de ver la película, tengo un montón de dudas sobre lo que sucedió el año pasado``.

La película no presenta evidencias nuevas del fraude. Sin embargo, sí integra por primera vez una cronología de todos los factores que condujeron a la derrota de López Obrador. También muestra cómo funcionarios electorales interpretaron con rigidez la ley para evitar un recuento más amplio.

La columna vertebral de la cinta es una entrevista larga con López Obrador en la que sostiene que una oligarquía de líderes empresariales que ha gobernado México durante generaciones hizo todo lo posible por mantenerlo fuera del cargo. También admitió, por primera vez, que había mal interpretado el poder de los anuncios negativos en su contra. Calderón declinó ser entrevistado por los cineastas.

La película también presenta imágenes que indican trucos sucios. En algunas casillas electorales, según parece, se abrieron ilegalmente las urnas; en otras, al parecer se emitieron más votos que el número de electores.

No obstante, la cinta no demuestra que los problemas fueron lo suficientemente generalizados para anular los resultados. Los tribunales concluyeron que las irregularidades afectaban a ambas partes y no fueron tantas como para cambiar el resultado.

"Es una visión parcial de los sucesos que ocurrieron en el 2006", dijo Gonzalo Altamirano, un funcionario del partido de Calderón, al periódico Reforma. "Es una repetición de los argumentos que el candidato López Obrador usó en ese momento".

Mandoki dijo que han sido raras las veces en que ha tenido tantos problemas para distribuir una película. De acuerdo con Mandoki y Arreola, el director de la subsidiaria en México de Warner Brothers, Juan Manuel Borbolla, estuvo de acuerdo a mediados de junio en distribuir la cinta, y dijo que sus jefes en Hollywood apoyaban la idea con entusiasmo.

Sin embargo, Warner Brothers se negó a distribuirla a finales de agosto, y Mandoki y Arreola dicen que la decisión fue política. Dicen que Borbolla les dijo que le habían advertido que se haría de enemigos en Televisa, la cadena de televisión dominante en México, si distribuía la película. Televisa es propietaria de Videocine Distribución, la compañía con la que Warner Brothers tiene una sociedad de distribución de películas en México.

Funcionarios de Televisa negaron haber ejercido presión sobre Warner Brothers para que no se hiciera cargo de la película, como no haya sido advertir que el documental podría no obtener ganancias.

Borbolla ha insistido en que la política no tuvo ningún papel en la decisión. "Decidí no distribuir la película porque no era un buen negocio, porque en México, los documentales no se venden", dijo en conferencia de prensa en septiembre. Una vocera de Warner Brothers Entertainment de California, Andrea Marozas, dijo en entrevista telefónica que funcionarios de las oficinas centrales de la compañía habían determinado que sencillamente la cinta no sería rentable.

Ya recaudó alrededor de un millón de dólares, dicen los productores.

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