"Hay muchas cosas buenas de vivir en Cuba. Uno tiene respaldo de verdad en cosas que en otros lugares preocupan, como salud y educación garantizada. La revolución va a mantener su rumbo".
Reflexión del ingeniero uruguayo Daniel di Bentancur, quien vive en La Habana hace más de 30 años. Tiene 67 años y se fue de Uruguay exiliado durante la dictadura junto con su esposa, Lilián Moreira, y sus dos hijos. Di Bentancur tuvo un nieto cubano y toda la familia sigue viviendo en Vedado, un barrio de la capital cubana.
"Hay pocos robos y en cada esquina un policía. El transporte es un poco escaso, pero al mes te adaptás. El pueblo cubano tiene algo maravilloso, está sumamente compenetrado con lo que es".
El uruguayo Gonzalo Ferreira tiene 22 años y vive en Cuba desde el 1° de junio. Llegó a La Habana porque obtuvo una de las becas completas del gobierno de Fidel Castro para estudiar medicina y se quedará aproximadamente seis años, hasta terminar su carrera.
"Cuba es un amor muy mío, el eje de mi pasado, el terreno siempre fértil pero inasible de mi niñez; pero además es la impotencia de ser un escritor cubano sin lectores cubanos, la rabia de todo cuanto sentía cuando me fui y me fueron; también la vergüenza que siento a veces, cuando pienso que no estoy preso allá, censurado allá, luchando y viviendo allá como muchos cubanos valientes que no se permiten o les permiten el exilio, que luchan por un proceso interno de transición".
René Fuentes es cubano, tiene 37 años y vive en Uruguay desde 1996. Se casó en Uruguay, es escritor y trabaja como docente. Tiene una hija uruguaya y un hijo cubano, a quien no puede ver. Su libro titulado Las trampas del paraíso cayó mal en el régimen cubano y nunca más pudo volver a su país, ni siquiera cuando murió su padre. Para Fuentes, "la Cuba sin Fidel comenzará sólo después de la muerte de Fidel".
"Desde mi historia lo peor de vivir en Cuba era ver el deterioro del sueño que fue para varias generaciones la revolución, ser joven en medio de la demagogia y el rigor de la dictadura de Fidel Castro".
El escritor cubano René Fuentes cree que "hay mucho odio acumulado entre los cubanos, mucha división manipulada de ambas partes (desde Cuba y desde Estados Unidos) y eso no se soluciona sólo con la muerte de Fidel". Afirma que le gusta Cuba pero no su gobierno. "No le deseo la muerte a nadie; y a él menos, no le daré ese gusto. Que se muera cuando pueda y cuanto pueda", dijo sobre Castro.
"El bloqueo nos genera carencia de recursos. No hay materia prima ni para hacer un vaso. Hemos tenido que inventar comidas cubanas con lo que hay. Es un momento que estamos viviendo".
La cubana Olga Lidia Alemán, de 43 años, vive en Uruguay desde 1994 junto a su esposo uruguayo -a quien conoció durante su exilio en La Habana- y a sus cuatro hijos cubanos. La familia llegó a Uruguay de visita y por distintos motivos se fue quedando, pero su idea es volver a Cuba.
"Fidel es el líder de la revolución pero el sostén es el pueblo. Un hombre no maneja multitudes, las multitudes eligen hombres. Las deficiencias cubanas son propias de las carencias del país".
En Uruguay la cubana Olga Lidia Alemán trabaja como profesora de danza.
"Yo salí de Cuba en una época en la que si existía el paraíso, era Cuba. Todavía no se había caído el mundo socialista y no se sentían tanto los efectos del bloqueo".
Margarita Hernández es cubana y tiene 45 años. Ahora está divorciada pero llegó a Uruguay en 1988 luego de casarse con un uruguayo que conoció en La Habana. Todos los años va de vacaciones a Cuba y piensa seguir viviendo en Uruguay porque, después de 18 años de residencia, es su "segunda patria".