THE ECONOMIST | EFE
Si está cansado después de un largo día haciendo funcionar la economía más dinámica del mundo, relájese sobre un almohadón de lujo, rellenado con plumas del pecho de 3.000 palomas, a sólo 110.000 yuan (14.000 dólares), más ligeras que la bolsa que lo contiene. El Club de Sam, en Shenzen, la ciudad más rica de China, vendió todo su stock, tres artículos, (sólo se hacen 50 al año) en una promoción de primavera. O elija una botella de oro puro de licor Baiju por 11.000 dólares. No son tanto los altos precios lo sorpresivo, sino que la casa de ventas en Shenzen es parte de la cadena estadounidense Wal Mart, famosa por vender a los consumidores de occidente productos baratos hechos en China.
Los objetos de lujo dan brillo al comercio al por menor en China, pero el gran negocio es sobre todo vender las cosas más mundanas. Por eso el Club de Sam también ofrece aceite de cocina, copas de plástico y otros objetos de la vida diaria, a precios mínimos. Los números tientan a las grandes cadenas a establecer supermercados en China. Se espera que las ventas al por menor se expandan este año en un 13%, a 860.000 millones de dólares. Con tasas de crecimiento anual de 8 a 10% se llegaría a la gigantesca cifra de 2.4 billones de dólares para el 2020.
Hay más de un millón de opulentos chinos en las ciudades, ganando más de 100.000 yuan al año, que compran regularmente bienes de lujo. Pero su poder de compra se ve empequeñecido comparado con el de la vasta clase media emergente. Ganan entre 25.000 yuan (el umbral para convertirse en un serio consumidor en China) y 100.000 yuan, pero se estima que su número crecerá de 42 millones en 2005 a 200 millones en 2015.
Hoy, muchos de los habitantes compran en ferias o directamente de los productores. La mayoría de las tiendas chinas son pequeños comercios, atendidos por la familia propietaria. Los 100 supermercados más importantes de China suman sólo un décimo de las ventas totales al por menor. Para los grandes supermercados hay un largo camino por recorrer.
Cuando empezaron las reformas económicas en China, las tiendas estatales dominaban el mercado. A fines de los 90 emergieron los grandes supermercados. Aparte de Wal Mart, han abierto tiendas la francesa Carrefour, la británica B&Q y la malaya Parkson. Las firmas extranjeras ahora suman un 23% de las ventas de los 100 mayores minoristas de comida en China. En 2005, recibieron aprobación más de 1.000 nuevos supermercados, de los cuales más de la mitad tenían inversores extranjeros. Hay ahora más de 1.000 minoristas extranjeros en China, el triple de los 314 de dos años atrás.
Falsos clientes, competencia feroz
Los rivales locales han respondido ferozmente. Los crecientes descuentos en precios pueden ser acompañados por tácticas sucias: algunas tiendas mandan falsos "clientes" a las nuevas tiendas rivales para consumir todas las promociones antes de que los auténticos clientes puedan obtenerlas. Otra trampa es ocupar todos los casilleros usados por los compradores para dejar sus bolsos en las tiendas competidoras.
Mientras, los costos aumentan. Los precios de las propiedades comerciales se duplican. Entre 2002 y 2004, los gastos en publicidad crecieron en un 50% en todos los productos de consumo. Los precios de los productos, bajan. El último mes, Suning, la segunda cadena de artículos para el hogar de China, anunció un 25% de descenso en los precios de aire acondicionado en respuesta a los descuentos ofrecidos por Gome, el líder del mercado. Pese al descenso de los beneficios la expansión continúa, a través de la apertura de nuevas tiendas o la compra de las existentes.
Gome, de Hong Kong, ofreció recientemente 680 millones de dólares para comprar China Paradise, quien a principios de este año se tragó a Beijing Dazhong. El trato dará a Gome, quien ya domina Beijing y el norte, una postura de liderazgo en Shanghai y en la próspera costa este. El mercado nacional de accesorios crecerá a más del 10% del total. El movimiento de Gome es una reacción a la llegada a China de la estadounidense Best Buy, que en mayo compró Jiangsu Five Star Appliance, la cuarta cadena mayor de accesorios y utensilios de China. Carrefour, Wal-Mart, Tesco y Lianhua son posibles compradores de Trust Mart, una cadena de Taiwan.
La mayor parte del crecimiento viene de la apertura de nuevas casas de venta. Lianhua aspira a añadir 500 nuevas tiendas. Los planes de Wal Mart incluyen más de 14 nuevos locales solo en Beijing para 2008, además de las ocho ya existentes. Parkson triplicará su número a 90 en cuatro años.
En general, los chinos no son leales a las marcas. Están más interesados en el valor y en probar cosas nuevas que los occidentales. Y muchos son compradores compulsivos, susceptibles a los descuentos de último minuto. En un típico supermercado Gome, la mitad del espacio está dedicado a escaparates especiales de productos, encabezados por pujantes vendedores, baratos de contratar y que suelen ser pagados por el productor.
Hong Kong Vanguard está experimentando con un nuevo formato de mercados. Olé, su tienda en Shenzen exhibe elegantes pisos de madera y exóticas comidas importadas. Las ventas crecieron en un 40% por año. Y la china Lianhua, en el distrito central de negocios de Shanghai, Xujiahui, opaca a Olé. Tiene una fachada de 10 millones de yuan realizada por diseñadores japoneses además de bares de jugos, plazas de comida y salas para catadores de vino. Las ventas crecieron en un 50%.
En el Wal Mart de Shenzhen, la nueva oferta es el entretenimiento en los supermercados. Hay sillas ubicadas en torno a una gran televisión para que los compradores puedan mirar fútbol en un ambiente con aire acondicionado. Gente con canastos vacíos se sienta en los sillones y lee. En el piso de arriba los empleados supervisan juegos con los niños.
La competición se volverá aún más intensa. Quienes puedan hacer grandes inversiones, innovar sus servicios constantemente y aguantar los menores beneficios, mientras esperan que crezca el poder de compra de la emergente clase media, se llevarán el hiperpremio.
Cierran blogs y controlan internet
Tampoco la poesía
La poETISA WOESER vio el pasado 28 de julio cómo se cerraban los dos blogs que mantenía en un portal dedicado a la cultura tibetana. Así lo ha denunciado Reporteros Sin Fronteras, que achaca esta acción al actual ambiente de censura que vive Internet por parte del gobierno chino.
La obra de la artista está censurada en China. Reporteros Sin Fronteras indicó ante esta situación que "estamos indignados con el cierre de los blogs de Woeser y pedimos su reapertura. Cuando sus obras están prohibidas en China, esas publicaciones digitales eran el único medio de que disponía para expresarse".
El control político de Internet en China es cada vez más estricto. Recientemente los buscadores locales actualizaron sus filtros y se cerraron varios sitios y foros de discusión, por orden del gobierno.
Responsables de la página han señalado que la decisión gubernamental se debió a los temas tratados en la página, que incluían comentarios sobre el problema del SIDA en el Tíbet, el impacto que en el pueblo tibetano tendrá la reciente inauguración del tren Pekín-Lhasa o una felicitación de cumpleaños para el Dalai Lama.
La poetisa contaba con dos blogs, oser.tibelcult.net y blog.daiqi.com/weise, en los que incluía poemas propios, ensayos sobre la cultura tibetana y artículos de su marido, el escritor chino Wang lixiong. Hace pocos días las autoridades ya ordenaron cerrar la página web Dijing-democracy.net, de su esposo, así como el portal Century China, muy popular entre los círculos intelectuales del país. Woeser es una de las pocas escritoras tibetanas que utilizan el mandarín para expresarse.