EL GOBIERNO DEL presidente Lula triplicó las penas por violencia doméstica contra la mujer. En Brasil se denuncian dos millones de casos por año.
Una de cada cinco brasileñas declaró espontáneamente haber sufrido algún tipo de violencia por parte de algún hombre.
Con la nueva ley aumentó de uno a tres años el tiempo máximo de prisión, mientras que el mínimo fue reducido de tres a seis meses. La norma altera el Código Penal y permite que los agresores sean detenidos y no obligados a pagar multas.
La mujer bajo sistema de protección podrá estar seis meses alejada de su trabajo sin perder el empleo, para cuidar su integridad física o psicológica.