Marcela Moretti
En el peor de los casos, los enormes troncos de eucaliptus seguirán tendidos en las plazas 12 de octubre de Villa Colón y Lázaro Gadea de Colón como desde hace casi un año. En las noches sus recovecos seguirán sirviendo de escondite a "punguistas" y "parejas de enamorados", y de día los agujeros de las raíces seguirán como rústicos "tachos de basura", dicen los vecinos. Para ellos todo seguirá así si nadie -léase la Junta Local de la zona y el centro comunal 12- reacciona como reclaman Jorge Castro, Nelson Musetti y Jorge Meriggi.
En 18 días se cumple un año del fatídico ciclón que sorprendió al país y mató a diez personas. Los tres vecinos de Villa Colón no pasan un día sin recordarlo. La imagen de los eucaliptus tirados no los deja olvidar. Son 12 troncos en la plaza de Colón y 17 en la de Villa Colón.
Como sienten que ya llamaron a todos los lugares posibles y nadie les prestó atención, Castro, Musetti y Meriggi tienen planeado un "festejo" especial. El 23 de agosto van a llevar una torta y velitas a la plaza 12 de octubre para conmemorar un año del ciclón. Los vecinos no pueden creer que los troncos sigan tirados, y menos cuando recuerdan que la vez que un eucalipto mató a un hombre que esperaba el ómnibus en una de las esquinas de la plaza 12 de octubre el 31 de enero de 2004, todos los restos del árbol desaparecieron en cuestión de días.
Quizás la Junta Local de la zona -que comprende a Colón, Villa Colón y Melilla y a más de 61.000 habitantes- les de una sorpresa. El secretario de la junta, Daniel Abreu, explicó que "los troncos no se retiraron porque hay un proyecto de un vecino para hacer juegos al aire libre y enseñar tallado aprovechando la madera". El proyecto ya tiene el permiso municipal y el vecino que lo presentó comenzará a trabajar en la Lázaro Gadea. La 12 de octubre tendrá que seguir esperando. Quizás le llegue la reconversión de los troncos o tal vez finalmente la limpien. Cuánto tiempo más va a pasar no se sabe; el proyecto no tiene plazos.
Cuando Abreu tuvo que explicar por qué pasó un año y los troncos siguen ahí, usó dos argumentos: "la intendencia le dio prioridad a los árboles que obstruían las calles" y "todo tiene su trámite". Para ser autorizado, el proyecto de juegos de madera pasó por la comisión de cultura del comunal y por la unidad de áreas verdes de la junta.
Para Abreu las demoras se justifican. Para los vecinos no. Y aunque los troncos terminen divirtiendo a los niños, ni Castro, ni Musetti, ni Meriggi se van a quedar tranquilos. Están preocupados porque la zona está muy descuidada y tienen contados los pozos, las veredas rotas y muchas otras desprolijidades que no se resignan a aceptar.