Muchos brasileños se lamentan porque el acceso a la banda ancha de internet es caro y de baja calidad en su país. En los años noventa, el fin del monopolio estatal de las telecomunicaciones permitió a los usuarios tener un servicio telefónico menos costoso y más eficiente, pero las compañías privadas se han quedado atrás en la prestación de servicios en la web. Actualmente el gobierno quiere acelerar el proceso para darle al Estado un rol protagónico en la expansión de las conexiones de banda ancha.
Los brasileños han hecho uso con entusiasmo de las herramientas basadas en internet toda vez que han tenido la oportunidad de aplicarlas. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció recientemente un ambicioso plan para extender el acceso a la banda ancha de internet a 40 millones de hogares en un plazo de cuatro años. De acuerdo con datos oficiales, el país ya cuenta con 64 millones de internautas en una población de 193 millones y el tiempo promedio que los brasileños destinan a navegar en la web es de 30 horas y 13 minutos semanales, lo cual los coloca entre los usuarios más constantes en el mundo.
Sin embargo, el potencial de uso de internet ha sido perjudicado en Brasil por una tasa relativamente baja de cobertura de las conexiones de banda ancha. Según el gobierno federal, el país se halla por debajo de otras economías emergentes como Argentina, Chile y México, así como China. El crecimiento del acceso a la banda ancha alcanzó un promedio del 49% anual entre 2002 y 2008, pero la tasa se ha desacelerado desde entonces. Si no se consigue inversión fresca, se estima que unos 18,4 millones de hogares tendrían conexiones de banda ancha en 2014. Aunque esta cifra significa un aumento con respecto a los 12 millones conectados actualmente, representa 31,7 puntos de acceso por cada 100 hogares, un ratio mucho más bajo que los 37 puntos porcentuales de acceso que exhiben economías emergentes de similares características.
NO ES TAN BUENO. Para el gobierno brasileño, esas cifras indican que está fallando el actual sistema administrado por el sector privado. Esa constatación ha impulsado el lanzamiento del plan gubernamental que gastará 12.800 millones de reales (equivalentes a US$ 7.300 millones) para garantizar el acceso a internet a un costo más económico. Las autoridades oficiales creen que el precio constituye el mayor obstáculo para lograr una mayor demanda de servicios más veloces y se ha comprometido a rebajar las tarifas entre 15 y 35 reales por mes en comparación con los niveles actuales que oscilan entre 49 y 96 reales.
Con el propósito de desafiar el predominio del oligopolio existente, con cinco empresas que tienen el 96% de participación en el mercado, y de administrar el plan de expansión, el gobierno ha reactivado a Telebras, una ex compañía estatal de telecomunicaciones que había quedado relegada luego de la privatización de las operaciones regionales de sus empresas de telecomunicaciones en 1998. Está previsto que Telebras reciba una inyección de 3.200 millones de reales para cumplir con sus cometidos.
El énfasis inicial apuntará a extender el acceso a la banda ancha a regiones aisladas y menos densamente pobladas del país, más que a proporcionar servicios de mayor velocidad, quedando limitado el ancho de banda a 512 Kbps. Se dará prioridad en la atención de esa mejora a quince estados y a la capital Brasilia, cuyos usuarios estarán disfrutando el nuevo servicio de banda ancha antes de fin de año.
Esta medida ha sorprendido a las empresas establecidas en el mercado. Temen que los instintos monopólicos latentes en el Estado podrían derivar en el cierre de la actividad privada en el sector de las telecomunicaciones. El gobierno, sin embargo, sostiene que Telebras sólo administrará la red de fibra óptica a través de la cual se prestará el servicio. Otras firmas se encargarán de la comercialización de los paquetes de banda ancha, aumentando la competencia y contribuyendo a bajar las tarifas.
FUTURAS INVERSIONES. El acceso generalizado a internet podría dar otro impulso a una economía que está en pleno crecimiento. Aumentar la competitividad de las Pymes es, en realidad, uno de los objetivos expresos del plan, así como fomentar el desarrollo de la industria de las tecnologías de la información y sectores anexos.
Se aguarda una importante inversión en empresas de telecomunicaciones y, seguramente, las tarifas de banda ancha más económicas contribuirán a que florezcan los negocios basados en servicios de internet. Raúl Katz, un académico de Columbia Business School de Nueva York, estima que sólo el sector privado podría invertir casi US$ 10.000 millones entre 2011 y 2015 en la expansión de los negocios de banda ancha con el objetivo de asegurarse una participación en los beneficios de un mercado que está creciendo rápidamente.
RBS, un grupo estadounidense de publicidad y medios de comunicación, ha informado que una buena parte de su inversión de US$ 250 millones proyectada para el período 2010-12 se dirigirá a la producción de contenidos para los usuarios de banda ancha. La meta de OI, la principal empresa proveedora de servicios de telecomunicaciones en Brasil, es usar la infraestructura que genera el plan del gobierno para impulsar su oferta de internet móvil. A su vez, los fabricantes de equipos electrónicos prevén que dicho plan los habilitará para invertir a largo plazo en su capacidad de producción.
Fuente: Business Latin America, publicación semanal del Economist Intelligence Unit.
Por debajo de la mitad de la tabla
t Pese a su reciente crecimiento económico, Brasil aún está ubicado bastante abajo en el ranking global de tecnologías de la información, ocupando el 42° puesto en un total de 70 países evaluados, según la última medición realizada por Economist Intelligence Unit e IBM. Otra tabla, elaborada por el Foro Económico Mundial e Insead, una escuela de negocios europea, coloca a Brasil en el lugar 61 entre 133 países en un ranking de infraestructura informática. La idea del gobierno brasileño es que el país alcance el cuarto puesto de esta lista en el mediano plazo. Si bien ese objetivo parece muy ambicioso, los planes oficiales para captar inversiones en negocios de banda ancha constituyen un buen punto de partida.