JORGE REBELLA
Con motivo del triunfo de la Coalición para el Cambio en las elecciones chilenas, ECONOMIA & MERCADO entrevistó al economista Luis Felipe Lagos, profesor del Instituto de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, para analizar el enfoque económico de la futura administración de Sebastián Piñera y evaluar las posibilidades de que cumpla con los objetivos principales de su plataforma electoral. Según el académico, el nuevo gobierno tendrá esencialmente que incentivar la inversión y aumentar la eficiencia en la productividad, de manera tal que se pueda lograr más producto con los recursos que se disponen a efectos de mantener un crecimiento sostenido de la economía. A continuación un resumen de la entrevista.
-¿Cuáles son los mayores desafíos económicos que deberá enfrentar el presidente electo Sebastián Piñera al inicio de su mandato?
-En sus primeros cien días de gobierno, Piñera tiene que establecer muy claramente una agenda "pro-crecimiento" que le permita cumplir con los objetivos principales anunciados en la campaña electoral. Estos se refieren básicamente a un crecimiento más rápido del PIB potencial, y a la adopción de medidas en el mercado laboral para facilitar la creación de un millón de empleos en el plazo de cinco años.
-¿Cuál será el enfoque de la nueva administración para retomar un índice de crecimiento superior al 5% que no se alcanza desde hace cuatro años?
-De hecho no será difícil que la nueva administración logre que el PIB crezca a una tasa elevada en 2010 porque la economía chilena ha ingresado en un período de recuperación, en el cual se utiliza mucha capacidad instalada que estaba ociosa. Además, la actividad económica se va a ver beneficiada por un buen escenario externo, dado que la economía mundial crecería en torno a un 3,5% este año.
-Pero, ¿qué lineamientos económicos va a trazar la administración Piñera con vistas a un horizonte más lejano?
-Lo importante es cómo lograr un crecimiento de tendencia más elevado. Para esto se requiere tomar medidas en materia de inversión y productividad. Por un lado, será necesario incentivar la inversión. Esto se puede lograr principalmente mediante una reforma del esquema impositivo, que permita la depreciación acelerada de los bienes de capital por un plazo de dos o tres años y que se modifique la forma como tributan las pequeñas y medianas empresas. El cambio consistiría en una exención tributaria a las Pymes si sus utilidades fueran reinvertidas, con lo cual sólo estarían gravadas las ganancias que se distribuyan. De esto modo, las pequeñas empresas, que generalmente encuentran restricciones al financiamiento, podrían recurrir a fuentes propias para hacer reinversión libre de impuestos.
Por otro lado, se deberá estimular la expansión del producto potencial mediante el incremento de la productividad, cuyos niveles decayeron sustancialmente durante el último gobierno de la Concertación. En otras palabras, se requiere aumentar la eficiencia de manera tal que se pueda lograr más producto con los recursos que se disponen, a efectos de mantener un crecimiento sostenido de la economía.
Productividad
-¿Cómo podrá el nuevo gobierno chileno aumentar la productividad?
-Eso se logra, primero, a través de una mayor eficiencia de la gestión del Estado, lo que incluye al gobierno central, empresas públicas y municipalidades. Para ello, será necesario reasignar programas que hoy funcionan en forma claramente ineficiente. En segundo lugar, habrá que implementar reformas microeconómicas que permitan a las empresas privadas reducir costos para hacer negocios. En muchos casos, se requieren medidas simples, pero a menudo difíciles de poner en práctica como, por ejemplo, facilitar los trámites para iniciar el funcionamiento de una empresa o para clausurarla cuando le va mal. En este sentido, es impostergable que la Ley de Quiebras sea modificada. También es muy importante para aumentar la productividad del trabajo que se mejore la calidad de la educación formal así como la capacitación laboral, a lo que debe sumarse el otorgamiento de mayores incentivos a la innovación.
-Chile es una de las economías más liberalizadas del mundo. ¿Qué áreas le quedarían por liberalizar al gobierno de Sebastián Piñera?
-Por cierto la economía chilena está bastante liberalizada, en particular en lo que se refiere al comercio exterior, tanto en bienes y servicios como en movimiento de capitales. El modelo chileno ha puesto acento en el mercado como asignador de recursos en la mayoría de las actividades económicas, mientras que el Estado sólo tiene un rol como prestador de servicios públicos y, esencialmente, como productor de cobre a través de Codelco.
Flexibilización
-¿En qué otras áreas de la economía podría atenuarse la intervención del Estado?
-Ha quedado pendiente la liberalización del mercado laboral que está muy regulado. En los últimos años se han creado unos 100.000 empleos anuales y una de las metas del programa del presidente electo es duplicar el número de nuevos puestos de trabajo, con lo cual se crearían un millón de empleos en cinco años.
-¿Podrá Piñera cumplir con esa promesa de la campaña electoral?
-No es una tarea fácil, pero vale la pena tomar este gran desafío. El conjunto de medidas para aumentar la inversión y mejorar la productividad permitiría llevar la economía chilena a un crecimiento potencial de 6%, que superaría el nivel de 4% visto en el último quinquenio. De cumplirse esa proyección, se va a generar una mayor demanda de empleo. Pero también es importante que el mercado laboral funcione de manera más flexible para poder cumplir con la meta de creación del millón de empleos.
-¿Qué se entiende por flexibilizar el mercado laboral ?
-No se intenta hacer más precario el empleo, sino que se busca la "flexiseguridad". Esto significa reforzar el seguro de desempleo, que es muy limitado en Chile; pero, a la vez, disminuir el costo que representa para las empresas el eventual despido de nuevas contrataciones. De esta forma, se atenuarían los impactos en ingresos por la pérdida de empleos en algunos sectores como producto del desarrollo tecnológico o shocks adversos que sufra la economía, que determinan el cambio forzoso de actividad de muchos trabajadores.
-¿Qué otros aspectos abarcaría la flexibilización laboral?
-Sería deseable poder negociar jornadas de trabajo flexibles en las empresas e incorporar el trabajo fuera de la empresa, en particular el "teletrabajo". Por un lado, es importante, sobre todo en períodos recesivos, que los trabajadores puedan negociar con la empresa jornadas reducidas con ajustes en el salario a efectos de atenuar los despidos. Por otro lado, la formalización del trabajo a distancia promovería una mayor participación de la mujer en el mercado laboral, que en Chile es mucho más baja que en los países desarrollados. Si hubiera disponibilidad de empleos de este tipo, las mujeres que están en la etapa de cuidar a sus hijos pequeños podrían permanecer o integrarse a la fuerza de trabajo.
-¿Existen proyectos para integrar a los jóvenes al mercado de trabajo?
-En Chile la tasa de desempleo de los jóvenes es tres veces más alta que la tasa promedio del país, con el agravante de que la desocupación es mayor en los jóvenes de hogares de bajos ingresos porque carecen de la formación necesaria para acceder al mercado laboral. Por lo tanto, sería conveniente revisar el monto del salario mínimo, considerando una mayor diferenciación en las remuneraciones iniciales de los jóvenes, es decir comenzando con una retribución menor, lo que les permitiría conseguir empleo con mayor rapidez. Además, se debe considerar el otorgamiento de subsidios al empleo de los jóvenes de familias de menores ingresos.
Política monetaria
-Ante las perspectivas de un crecimiento significativo de la economía chilena en 2010, ¿es factible que se corrija al alza la tasa de política monetaria -que bajó de 8,25% en diciembre de 2008 a 0,5% en julio pasado y sigue invariable hasta ahora- teniendo en cuenta que ese nivel es inferior al que prevalece en la Eurozona y levemente superior al establecido por la Fed para Estados Unidos pese a que sus economías, a diferencia de Chile, sufrieron agudas crisis financieras?
-El nivel actual de la tasa de política monetaria (TPM) se explica por la trayectoria que ha tenido la inflación en Chile. Mientras que en 2008 esta fue bastante elevada, habiéndose situado en 7,1% y, por tanto, excediendo la meta de 3% de inflación del Banco Central, la situación varió radicalmente el año pasado. De hecho, se registró una deflación de 1,4%. Hoy estamos anticipando que la TPM va a moverse al alza a partir de fines del segundo trimestre de 2010, aunque su ritmo estará condicionado al comportamiento de la economía. En efecto, habrá un ajuste gradual de dicha tasa dependiendo de la evolución de la inflación. En principio, se prevé que esta va a salir moderadamente de sus niveles negativos de 2009, porque la economía chilena tiene aún capacidad ociosa y la moneda local se ha apreciado, lo cual contribuye a que las presiones inflacionarias sean muy moderadas. Pero el ajuste de la política monetaria podría ser más veloz si se incrementara el precio de las materias primas y, en particular del petróleo, en el mercado mundial.
-En caso de una suba considerable de la TPM, ¿no se corre el riesgo de exacerbar la caída del dólar en el mercado chileno con la consiguiente pérdida de competitividad de las exportaciones?
-Si la TPM de Chile subiera más rápidamente que las tasas de interés del resto del mundo, contribuiría a un fortalecimiento, al menos en el corto plazo, del peso chileno. Si bien esa es una preocupación cierta, hay que distinguir dos aspectos fundamentales: la volatilidad cambiaria de corto plazo y la trayectoria de tendencia de la moneda local con respecto al dólar.
En cuanto a la volatilidad, sería recomendable contratar un seguro que permita cubrir este riesgo cambiario. Con respecto a la tendencia de apreciación continua del tipo de cambio que perjudica a los exportadores, así como a las industrias que compiten con productos importados, se debería recurrir a instrumentos de largo plazo más que a la política monetaria como, por ejemplo, moderación en el crecimiento del gasto de gobierno y generar condiciones favorables para el incremento de la productividad.
Ficha técnica
Luis Felipe Lagos Marchant, chileno, 56 años, es magíster en economía por la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Chile y por la Universidad de Chicago. Actualmente es profesor adjunto en las áreas de Economía Internacional, Economía Monetaria y Macroeconomía del Instituto de Economía de la PUC Chile. Fue director del Informe Macroeconómico para la Empresa (1998-2001) e integrante del GPM, un grupo de expertos creado para recomendar la política monetaria al Banco Central (2005-2008).