JORGE REBELLA
América Latina continúa siendo un pequeño jugador global en términos de fusiones y adquisiciones (F&A), habiendo representado un 5% de la actividad total en el período enero-septiembre de 2009. Empero, la región ha sido testigo de un incremento sustancial en el número y volumen de las operaciones entre 2003 y 2008, pese a que los negocios "se secaron" durante el pico de la crisis global. En la medida que la economía mundial comience a recuperarse se espera que las F&A aumenten notablemente, con un particular énfasis en las empresas más pequeñas.
Las primeras mega adquisiciones en Latinoamérica se realizaron al privatizarse los servicios públicos en la década del noventa, que atrajeron principalmente inversores europeos y norteamericanos. Luego, las transacciones evolucionaron hacia el mercado de empresas medianas, cuyo valor oscilaba entre 30 millones y 300 millones de euros, en donde participaron jugadores regionales.
La región ha sido seriamente afectada en materia de F&A por la crisis. En Brasil, este tipo de negocios cayó de US$ 50.000 millones en el primer semestre de 2008 a US$ 29.000 millones un año más tarde, mientras que existe una virtual paralización de las operaciones en México y Centroamérica. Además de las condiciones restrictivas para el crédito corporativo, la volatilidad de los tipos de cambio en los países latinoamericanos ha complicado el cálculo del valor de las empresas candidatas a ser adquiridas, debido a que su deuda está en dólares.
La caída de las F&A en la región ha sido menos aguda que en el resto del mundo. Los negocios han continuado, aunque en la mayoría de los casos sólo se han concretado fusiones. Pese a que los efectos de la crisis siguen influyendo en las operaciones transfronterizas de F&A, hay signos de una firme recuperación ya que el número de operaciones está volviendo a los niveles previos a 2008.
La percepción del mercado parece haber cambiado últimamente y la mayoría de los asesores aguardan un incremento de los negocios en la región, en términos tanto de volumen como de valor, en el correr de 2010. Una serie de acuerdos realizados recientemente estaría confirmando esa tendencia. La adquisición de la telefónica móvil brasileña GVT por la compañía francesa de telecomunicaciones Vivendi, a un costo de US$ 2.900 millones, ha generado esperanzas de un auténtico cambio de rumbo en el mercado de las F&A en Brasil.
Ese optimismo se basa en que se han reabierto los mercados de crédito, lo que facilita el acceso al financiamiento. Las mejoras en las condiciones crediticias y el mayor apetito al riesgo se han visto reflejados en la emisión de cantidades sustanciales de bonos y una reducción de los spreads en los mercados secundarios.
PEQUEÑOS ACUERDOS. Aunque estas tendencias apuntan a un recuperación de la economía mundial, varios factores alientan el repunte de los negocios en América Latina. El acceso al crédito está mejorando, aunque los costos permanecen elevados, lo que sugiere que un mayor número de transacciones se concretará al contado o mediante la transferencia de acciones. Esto también supone un cambio en el tamaño de las operaciones de F&A, siendo factible que las Pymes se conviertan en los principales objetivos de los inversores.
Dado que una porción significativa del mercado latinoamericano se compone de pequeñas empresas familiares, que a menudo están necesitadas de capital y/o de mejores estándares de gerenciamiento, la región podría convertirse en un objetivo más relevante para quienes están interesados en el rubro adquisiciones. Como muchas empresas familiares del subcontinente se fundaron en la década del cincuenta y la tercera o cuarta generación está llegando a la dirección, existen a menudo problemas sucesorios que también representan un potencial aliciente para futuras F&A.
Se estima que las caídas del mercado accionario registradas el año pasado, proporcionan buenas oportunidades, en particular para la adquisición de compañías latinoamericanas, que son estructuralmente sólidas pero enfrentan problemas de flujo de caja relacionados con sus dificultades para la renovación de sus créditos. Una encuesta dirigida por la consultora estadounidense Boston Consulting Group (BGC) identificó que las operaciones de F&A estratégicas constituían la segunda prioridad para las firmas que generan un exceso de efectivo.
DIVERSIFICACIÓN. Casi el 60% de las transacciones en materia de F&A en América Latina tiene lugar en los sectores de minería, servicios financieros y comercio minorista. Si bien se espera que este tipo de negocios continuará siendo importante en esas tres áreas, una significativa consolidación que hoy está en proceso en los fragmentados sectores de la educación y la salud también generaría oportunidades interesantes para los inversores.
En la región, se prevé un crecimiento dinámico de las F&A en la construcción dado el interés de varios gobiernos latinoamericanos en mejorar la infraestructura logística y energética local. Esta tendencia está siendo fortalecida por el comportamiento de varias empresas españolas que están tratando de desprenderse de algunos activos en América Latina, como han sido los casos de Iberdrola en Chile, Endesa y Gas Natural en Colombia. Asimismo, la industria del cemento ha tomado protagonismo en la actividad de F&A ya que algunos jugadores regionales han adquirido activos de empresas europeas que se retiran de Latinoamérica. Durante el tercer trimestre de 2009, el Grupo Brescia de Perú compró la compañía cementera chilena de Lafarge (España) por US$ 555 millones y Cementos Argos de Colombia adquirió los activos que Holcim (Suiza) poseía en el Caribe.
BRASIL. A pesar de que aún subsisten problemas derivados de un régimen impositivo poco atractivo y que existen deficiencias en infraestructura, la rápida recuperación económica de Brasil y la sofisticación de sus mercados financieras han alentado la actividad de F&A en ese país. Las empresas brasileñas han realizado transacciones a nivel global. Vale compró la compañía canadiense de níquel Inco y la australiana AMCI Holdings. Dentro de la región, Vale ha hecho adquisiciones en Argentina, Chile y Perú, mientras que la compañía de cemento brasileña Votorantim compró dos empresas de mediana talla en Perú: Minera Atacocha y Minera Milpo. Por su parte el holding Camargo Correa S.A. adquirió la textil Alpargatas Argentinas en 2008 a través de la ex filial en Brasil, Sao Paulo Alpargatas.
FUENTE: Condensado de Business Latin America (EIU)
Empresas chilenas miran hacia Brasil
Las empresas chilenas han adoptado tradicionalmente una postura conservadora con respecto a las fusiones y adquisiciones (F&A) en la región, ya que, por lo general, esos negocios involucran eventuales contingencias en materia laboral y/o impositiva en la empresa objetivo. Esta actitud ha restringido el número de F&A realizadas fuera de Chile. Sin embargo, los chilenos están comenzando a mirar al mercado brasileño con mayor interés. Embotelladora Andina ya ha adquirido tres franquicias de Coca-Cola en Brasil. Asimismo, el grupo chileno CMPC especializado en las industrias forestal y papelera en Chile compró la compañía brasileña Aracruz Cellulose e Papel por US$ 1.400 millones en 2009.