Hace diez años Granja Limay lanzó al mercado su línea de productos dietéticos, que hoy representa cerca del 30% de las ventas de la empresa. "Estuvimos trabajando varios años con el LATU, porque era difícil llegar a la fórmula deseada. Cuando finalmente la obtuvimos, no sólo recibimos la certificación de esa organización, sino que también le planteamos a la Asociación de Diabéticos del Uruguay (ADU) que nos apoyara con su sello de recomendación, lo que significa un diferencial del dulce que elaboramos. Es muy importante poder distinguir claramente entre los productos para diabéticos y los que se llaman simplemente "light". Además, recibimos la habilitación de Buenas Prácticas de Manufactura, otorgada por el MSP poco tiempo atrás", afirma la química farmacéutica Adriana Carretto, gerente de producción de Granja Limay. La empresa, fundada en 1973 por su padre y un socio, ha mantenido sus características de empresa familiar.
Al principio Limay producía solamente dulce de membrillo, pero posteriormente fue ampliando la línea de productos hasta llegar a su cartera actual, que consta de mermeladas de distintos tipos (tradicionales, dietéticas y con bajas calorías), dulces y jaleas. Ubicada en el departamento de San José, sobre el Km 30 de la Ruta 1, Granja Limay emplea a cincuenta personas, que pueden llegar a ser setenta en los picos de actividad. "Hay dos zafras anuales, una en otoño y otra en diciembre y enero. En la temporada de verano, integramos más personal a la fábrica porque trabajamos con duraznos, una fruta que requiere mayores cuidados", explica la empresaria.
Según Carretto, "Limay se dedica exclusivamente a la producción de dulces, utilizando como principal insumo la fruta que compra a otros productores. Lo importante de las mermeladas dietéticas que elaboramos es que son aptas para diabéticos porque contienen fructosa, un azúcar de absorción lenta en el organismo. Paralelamente, Limay ofrece una línea de productos reducida en calorías denominada `50%`, que contiene azúcar común: es buena para bajar de peso, pero se le aclara al consumidor que no es apta para diabéticos".
COMERCIALIZACIÓN. A nivel nacional, el competidor de Limay en el rubro de mermeladas dietéticas es Los Nietitos, que también cuenta con el apoyo de la Asociación de Diabéticos. Los productos BC del grupo argentino Arcor son los que ofrecen una mayor competencia por razones de precio entre los importados, pese a que no cuentan con el aval de ADU. "Las mermeladas alemanas y de otros países europeos, sin embargo, no compiten realmente con Limay porque apuntan a otro segmento de mercado", señaló Carretto. Aclaró que la distribución de los dulces de su empresa se concentra en supermercados, comercios de barrio y ferias.
La empresa exporta US$ 100.000 anuales de pulpa de membrillo a Brasil. La cifra responde al 20% de la producción total de ese insumo, que se utiliza para la fabricación del dulce. Además, vende cantidades limitadas de mermeladas y dulces a Norteamérica y Australia.
COSTOS. El precio más alto de las mermeladas dietéticas con respecto a las comunes se debe a varios factores. En primer lugar, la química Carretto explicó que "el uso de fructosa -el azúcar apto para diabéticos- más el `agente de cuerpo`, es decir una cadena de azúcares que no se asimilan y le dan más consistencia al producto, representan cerca del 30% del mayor costo de la mermelada con el sello de ADU". Agregó que, "los envases de vidrio encarecen el precio al público. Las mermeladas dietéticas deben venderse en frascos para que se conserven mejor, ya que carecen de un conservante natural, como es el azúcar. Como en Uruguay no se fabrican envases de vidrio, los importamos de Brasil o Argentina y su precio es sustancialmente más caro. Si bien los frascos cuestan cuatro veces más que los potes de plástico, su costo termina siendo más rentable a largo plazo porque el dulce se conserva el doble de tiempo".
RECICLAJE. "Reciclar nos beneficia a todos" es el eslogan de la nueva acción que emprendió Limay recientemente para recuperar los envases de vidrio. Los consumidores pueden devolver diez frascos vacíos y recibir a cambio uno lleno de mermelada. "La idea surgió como respuesta a un decreto regulatorio de la Ley de Envases No Retornables (Nº 17.849) . Antes los consumidores no sabían qué hacer con los frascos sobrantes y ahora les dimos una solución práctica, con la cual abaratamos el costo del envase", concluyó la gerente de producción de Limay.
Productos aptos para diabéticos
Mientras los productos "light" sólo tienen un contenido bajo en calorías, los alimentos llamados "dietéticos" son aptos para diabéticos. Quienes padecen esa enfermedad pueden consumir, sin descompensarse, solamente productos que contienen fructosa, un azúcar de absorción lenta, cuya ingesta no causa picos de glicemia. En cambio, los dulces hechos con sacarosa, o sea el azúcar de mesa, es absorbida automáticamente por el organismo, lo cual resulta perjudicial para las personas con diabetes porque no tienen insulina suficiente para contrarrestar sus efectos.
Según la química Carretto, "las mermeladas Limay tienen, por un lado, un azúcar natural (fructosa) que estas personas pueden consumir y, por otro, los edulcorantes que las hacen más dulces. Para imitar el sabor del azúcar de mesa, Limay utiliza dos edulcorantes distintos: aspartamo y acesulfame K. El primero produce un dulzor inmediato, y el segundo deja un gusto dulce lento en la boca, generando una sensación de sabor muy parecida a la que produce el azúcar de mesa". La diferencia de esos edulcorantes con la sucralosa -que comercializa, por ejemplo, la marca Splenda- es que pueden alterarse con temperaturas elevadas.