"Uruguay es uno de los principales países productores de materias primas para la industria jabonera que se exportan sin procesar al resto del mundo y, por lo tanto, los uruguayos solamente están consumiendo jabones importados. Si buena parte del sebo uruguayo fuera utilizado por las fábricas nacionales, que hoy han desaparecido en ese sector, sería una nueva oportunidad para el desarrollo industrial del país", afirmó categóricamente Eduardo Calacha, presidente de Industrias Cumbre. A fines de diciembre pasado, este empresario junto con su socio, Ernesto Puch, firmaron un acuerdo con el gobierno uruguayo y representantes de los trabajadores de BAO S.A., en base al cual se intentará la reactivación de la tradicional empresa fundada hace 147 años, con lo cual se recuperarían más de 250 puestos de trabajo en una primera instancia.
Industrias Cumbre es un grupo económico que está dedicado a la fabricación de aceites vegetales y animales, raciones alimenticias, molienda de trigo, grasas y harinas de origen animal y a la comercialización de esos productos en el mercado local o en el exterior. Este grupo inició sus actividades en 1989, produciendo sebo a granel elaborado con la grasa sobrante de la faena vacuna de los frigoríficos y vendiéndolo a la industria jabonera local que en aquella época tenía dimensiones considerables. Más tarde se desarrolló adquiriendo directamente materias primas nacionales -semillas oleaginosas y trigo a los productores y grasas animales a los frigoríficos- para procesarlas y destinarlas al consumo interno y la exportación. "En el ahorro de costos está la ganancia. Cuando los productores venden directamente a la industria, los beneficios no se pierden en la cadena de intermediarios", puntualizó el empresario.
Actualmente el grupo cuenta con cinco divisiones que funcionan como empresas independientes. Cuatro de ellas -Mundirel S.A., Rilomark S.A., Tidestar S.A. y Krol S.A.- son plantas fabriles, mientras que Octogonal S.A. se encarga de la comercialización y exportación de lo producido por esas fábricas.
PRODUCCIÓN. La división que fabrica grasas y harinas animales, Krol S.A., se halla en un período de franca expansión debido al crecimiento sostenido de la industria frigorífica en los últimos años. Como entre el 20% y el 50% del peso de cada vacuno, compuesto por huesos, vísceras y sebo, no es apto para el consumo humano, esas materias se deshidratan y procesan en la planta de Krol ubicada en las afueras de Las Piedras. Por un lado, hoy está produciendo 12.000 toneladas anuales de sebo a granel, que se exportan prácticamente en su totalidad para la industria cosmética y de lubricantes. Un pequeño remanente se procesa como grasa refinada y se comercializa para el consumo en el mercado interno. Por otro lado, produce unas 18.000 toneladas anuales de harina de carne, que constituye la principal proteína de los alimentos concentrados para animales, de las cuales el 95% se destina a la exportación.
"Mientras que en casi todo el mundo la materia prima de las harinas de carne proviene del acopio de los residuos de la ciudad, en Uruguay los componentes se recogen directamente en las plantas frigoríficas, lo que permite obtener productos de mejor calidad ya que son totalmente elaborados con materias de origen vacuno que no están mezcladas con pollo y cerdo. Las harinas de carne bovina (expellers) se destinan a las raciones de aves de corral y suinos, pero no se utilizan en las raciones para los vacunos, porque se cree que la ingesta de alimentos de la misma especie, es decir el llamado "canibalismo", genera la llamada enfermedad de la vaca loca (encefalopatía espongiforme bovina). Además, al estar Uruguay libre de la enfermedad de la vaca loca, la harina de carne bovina puede ingresar prácticamente en todos los mercados del mundo", explicó Calacha.
MERCADOS. La exportación de los productos de Krol y de otras fábricas de este grupo industrial, así como de terceros, se realiza a través de Octogonal S.A., una trading que pertenece a Industrias Cumbre. Los principales mercados de sebo están fuera de la región, especialmente en Pakistán y Nigeria, dado que Brasil, nuestro comprador tradicional, se ha convertido en un gran productor de ganado vacuno. En la actualidad, el destino más importante de las harinas de carne es China.
En Uruguay, sólo las harinas de carne de Krol y de otras dos plantas competidoras están autorizadas para ingresar al mercado chino, ya que cuentan con un sistema de esterilización que consiste en someter al producto a una temperatura superior a 133° y a una presión de tres bar durante veinte minutos. Ese requisito rige obligatoriamente a partir del decreto Nº 241/007 aprobado en octubre del año pasado y se fiscaliza estrictamente por el Ministerio de Ganadería.
"Si bien el inicio de una corriente exportadora a China resulta dificultosa debido a que los tiempos de los negocios son distintos, una vez consolidados los vínculos comerciales, la demanda es enorme", señaló Calacha. "Por ser una potencia económica, abundan los fletes para los puertos chinos y, en consecuencia, las tarifas son muy accesibles. El costo del transporte marítimo de un contenedor a China, que está en las antípodas de nuestro país, es igual al del mismo contenedor transportado por camión a Porto Alegre, de donde nos separan 900 kilómetros. También Egipto se mantiene como una plaza tradicional, pero de mucho menor volumen, para las harinas de carne uruguaya. En realidad, el precio de la mercadería que pagan los importadores egipcios es el mismo que le cobramos a los chinos, pero el flete al país asiático cuesta la mitad".
Según el empresario, "las exportaciones de harina de carne en 2007 alcanzaron los US$ 9,6 millones, dado que su precio se duplicó en línea con la tendencia creciente de los precios de los commodities, mientras las ventas de sebo al exterior llegaron a unos US$ 7,2 millones ya que su cotización se triplicó el año pasado al comenzar a utilizarse como materia prima para la producción de biodiesel, especialmente en Brasil".
INVERSIÓN. En diciembre del año pasado un proyecto de Krol S.A. diseñado para lograr una mejora en los procesos de producción y la esterilización de las harinas de carne fue declarado promovido por el Poder Ejecutivo en el marco del régimen de la Ley de Promoción de Inversiones. "Esta inversión implica la importación de equipos de última generación por un monto de US$ 1,6 millones en su primera etapa a efectos de que la esterilización funcione dentro de un proceso industrial continuo. Se calcula que la producción actual va a aumentar un 150% ya que se pasará de una capacidad total de 120 toneladas a 300 toneladas diarias. Con la actualización tecnológica, ya no hay más chimeneas humeantes contaminando el ambiente y las aguas residuales se canalizan a una planta de tratamiento de efluentes industriales. Además, se mantendrá la totalidad de la plantilla, que hoy suma 42 empleados, quienes están siendo capacitados para desempeñar tareas que requieren una mayor especialización", explicó la Lic. Gissel Etchegaray, asesora del grupo.
"La nueva maquinaria nos permitirá obtener cantidades más abundantes de un producto de mejor calidad. Además, estamos armando una línea de producción de harina de carne de aves de corral dado que el consumo de pollos ha aumentado considerablemente a nivel local y, por lo tanto, existe una mayor disponibilidad de sobrantes de su faena. En una segunda etapa, vamos a incorporar una línea de harina de carne ovina. Estos insumos, que contienen altas proteínas y también son de por sí saborizantes, contribuirán a enriquecer la elaboración de alimentos para mascotas producidos en Uruguay que se exportan a mercados con un poder adquisitivo más alto. La idea es que se reactive la cadena industrial uruguaya con el desarrollo de nuevas fábricas en base a los productos primarios, tales como los de Krol", concluyó Eduardo Calacha.
Cuatro industrias que funcionan con insumos nacionales
Las actividades que desarrollan las cuatro divisiones de Industrias Cumbre son las siguientes:
MUNDIREL S.A. Originalmente fue una refinería de grasas animales ubicada en Ruta 1 Km 25.500 en Ciudad del Plata, departamento de San José. A partir de 2006 se convierte en la única planta de extracción de aceite y harina de soja (expeller) funcionando en Uruguay. Allí se procesan semillas de soja, girasol, maíz y canola mediante una tecnología basada en la extrusión y el prensado de la materia prima que permite obtener productos de muy buena calidad. Si bien no es una planta muy grande ya que procesa sólo cien toneladas diarias de soja, todo lo producido es exclusivamente a base de insumos nacionales. Sus marcas más conocidas en el mercado local son aceite puro de soja Del Chef y Fiorella.
RILOMARK S.A. En el molino Co-Co-Men, que perteneció a la firma Manzanares, ubicado en Mendoza Chico, departamento de Florida, se produce harina de trigo que se comercializa en el mercado local con las marcas Co-Co-Men y La Uruguaya. De las moliendas del trigo, también se obtienen subproductos que se destinan a la elaboración de raciones animales, básicamente afrechillo, es decir la cáscara del trigo, y semitin, producido con residuos de la sémola.
TIDESTAR S.A. Es la razón social de Molino Santa Lucía, ubicado en la ciudad del mismo nombre en el departamento de Canelones. Allí se producen raciones balanceadas para el consumo de los establecimientos lecheros de la zona sur del país, elaboradas con los expellers de soja y afrechillo del trigo, maíz, etc. obtenidos en Mundirel y Rilomark, compitiendo exitosamente con la harina de soja importada.
KROL S.A. Opera desde 1995, produciendo harina de carne y sebo que son dos rubros que Uruguay exporta desde hace muchos años. Al desaparecer en los años noventa todas las fábricas de jabón en el país luego de haber sido adquiridas y cerradas por diferentes compañías multinacionales, esta empresa exporta toda su producción de sebo fuera de la región.