El debilitamiento del empleo, la caída de la actividad industrial, y las alzas del petróleo afectaron a la bolsas de Nueva York en la semana. Los agentes esperan medidas del Banco Central (Fed) para evitar una recesión de la economía estadounidense, cuyo espectro se sobrevuela cada vez más bajo.
En la semana pasada, reducida a tres días y medio por causa del año nuevo, Wall Street vio depreciarse ante la lectura de los diferentes indicios económicos, el escenario, tan temido, de un frenazo del crecimiento.
El Dow Jones que comprende los treinta valores más destacados perdió 4,23% en la semana para cerrar el viernes a 12.800,18 puntos y cerró su peor semana desde el 28 de julio de 2007, la más fuerte de la crisis inmobiliaria.
El Nasdaq, tampoco escapó a esta penumbra, alineándose a la baja por sexta semana consecutiva, y retrocedió 6,34%.