La gran disponibilidad de recursos económicos de las universidades estadounidenses permite el desarrollo de importantes programas de investigación. Además de los subsidios estaduales, funciona una agencia federal, la National Science Foundation, que gestiona con criterios abiertos y transparentes la asignación de fondos a los centros de educación superior, afirmó el investigador uruguayo Federico Echenique, Ph.D en economía. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, el entrevistado, que ha trabajado en el prestigioso California Institute of Technology durante los últimos cinco años, analizó varios aspectos de la actividad académica norteamericana, básicamente calidad de la enseñanza, programas de investigaciones, recursos, salarios, etc., comparándolos con la realidad universitaria uruguaya. A continuación se publica un resumen de la entrevista.
-¿Cuáles son las diferencias más notorias entre la vida académica en Estados Unidos y en Uruguay?
-El sistema norteamericano difiere sustancialmente del uruguayo. En líneas generales, hay dos grandes categorías de instituciones universitarias en Estados Unidos. Por un lado, están las universidades dedicadas a la investigación, categoría que incluye a las más conocidas internacionalmente, como Harvard, MIT, Stanford, Princeton, etc. La otra gran categoría se compone de las llamados teaching colleges (universidades de enseñanza). Muchas de ellas tienen enorme prestigio, como Swarthmore, Dartmouth, Amherst, etc. Hay algunas grandes instituciones en donde funcionan ambas categorías. Es el caso de la Universidad de California que cuenta con nueve campus (UCLA, Berkeley, etc.) dedicados a la investigación y con veintitrés campus -California State University- en los que se imparte enseñanza. En cambio, el foco de los centros universitarios uruguayos es el aspecto educativo sin perjuicio de que en lugares puntuales haya docentes dedicados a la investigación.
-¿Son comparables los estudios universitarios en ambos países?
-En Estados Unidos un título universitario requiere haber aprobado, como mínimo, cuatro años de estudios terciarios. En el área humanística, se otorga el título de Bachelor of Arts que acredita una formación flexible y no especializada de educación superior. Ese nivel educativo facilita al graduado acceder a un empleo de cuello blanco, pero eso no implica una preparación específica para ejercer una profesión, como ocurre en Uruguay con las licenciaturas o carreras profesionales tradicionales.
-¿Qué duración tienen los cursos de postgrado?
-Eso depende bastante de cada institución y del área de especialización. Hay muchas maestrías que preparan al estudiante para el ejercicio laboral -como, por ejemplo, Master in Business Administration (MBA)- pero pocas en áreas más orientadas a la academia, como es el caso de economía, ya que ese título está implícito en los programas de doctorado. En la mayoría de los casos, los cursos de Ph.D en economía insumen cinco años. Se asiste a clase en los primeros cuatro semestres y luego el aspirante invierte la mayor parte de su tiempo en investigación. La finalización de la carrera está estrechamente ligada al momento en que el estudiante decide salir a buscar un empleo. Eso sucede, por lo general, cuando los asesores de los estudiantes consideran que ya es suficiente el cuerpo de la investigación desarrollada para la futura defensa de la tesis doctoral.
-¿Cuál es el destino laboral de quienes se doctoran en economía en Estados Unidos?
-Por lo general, apuntan a desempeñarse en la actividad académica. Luego de doctorarse suelen ser contratados por alguna universidad, en donde trabajan con un contrato a término durante los primeros siete años. Al cabo de ese período un tribunal evalúa la producción del profesor en cuanto a los resultados de sus investigaciones así como las obras publicadas y decide si ingresa definitivamente al cuerpo docente de la universidad o cesa sus funciones en esa casa de estudios. En caso de lograr la titularidad, el profesor tiene una gran libertad para elegir un campo específico para la investigación y ya no está tan presionado con la producción. De lo contrario, tiene que buscarse otro empleo como sucede en la mayoría de los casos en las mejores universidades.
-¿Cuántas horas semanales trabaja un profesor universitario en Estados Unidos, sobre todo en su primera etapa con un cargo a término?
-El sistema académico norteamericano generalmente mide el output (la producción) y no el input (la inversión). Por lo tanto, el docente no marca tarjeta de entrada y salida, pero sus supervisores observan los trabajos que publica en revistas especializadas. En los primeros años de la carrera docente, muchos profesores trabajan entre setenta y ochenta horas semanales.
-¿Se compensa esa tarea tan intensa del docente con una buena retribución?
-El salario de un profesor asistente en las universidades más prestigiosas es el resultado de una negociación absolutamente reservada entre el docente y las autoridades de la casa de estudios. En una encuesta que publica anualmente la American Economic Association, la remuneración inicial en las universidades dedicadas a la investigación es, en promedio, de US$ 80.000 anuales nominales, siendo más baja en las dedicadas a la enseñanza.
Los mejores salarios docentes se pagan hoy en el área de medicina, derecho y negocios. Normalmente están por encima de los de ciencias básicas porque la mayoría de los científicos están atados a un laboratorio y, en consecuencia, no les resulta fácil mudarse. En cambio, la movilidad laboral es mucho mayor entre los docentes de economía, quienes a menudo reciben ofertas de cargos mejor remunerados en otras universidades.
Calidad de enseñanza
-Actualmente los centros universitarios norteamericanos son considerados un paradigma de la educación superior. Sin embargo, ese es un fenómeno moderno. Previo a la Segunda Guerra Mundial las universidades que predominaban en el mundo eran las alemanas y, en menor grado, Oxford y Cambridge en Inglaterra. ¿En qué se ha basado esa mejora?
-Un factor importante de esa mejora radica en la carrera docente. En Estados Unidos, las universidades normalmente no contratan a sus propios graduados, sino a quienes estudiaron en otras instituciones, lo que genera una competencia sana y abierta por los cargos docentes. Entre las muchas ventajas de esa situación, los catedráticos de cada área no están protegiendo a sus propios ex alumnos y, por tanto, se da un proceso de selección más transparente. En consecuencia, el ingreso de profesores de otros centros universitarios promueve el pluralismo en materia de ideas, técnicas, etc. Asimismo, la contratación de docentes se basa mucho más en mediciones objetivas de calidad, publicaciones, impacto de investigaciones académicas, etc. En cambio, el ambiente académico en muchas universidades europeas es totalmente cerrado. Allí prevalece el criterio endogámico, con lo cual el aspirante a profesor asistente, por lo general, trata de hacer méritos a nivel interno.
La otra razón de peso es la gran disponibilidad de recursos económicos de las universidades estadounidenses, lo que permite el desarrollo de importantes programas de investigación. Además, funciona una agencia federal, la National Science Foundation (NSF), que gestiona con criterios abiertos y transparentes la asignación de fondos a los centros de educación superior. Para ello cuenta con numerosos paneles de profesores universitarios que evalúan los méritos de los proyectos presentados en forma anónima por sus colegas de todo el país. Sin duda este tipo de mecanismos ha contribuido enormemente a mejorar la calidad de la educación superior.
-¿Cómo evalúa el nivel de calidad de la enseñanza de economía en Uruguay si se le compara con los estándares de las universidades estadounidenses?
-La educación de los economistas no es mala en Uruguay. Tienen muy buena formación en matemática, estadística y econometría. Además, los métodos actuales de enseñanza en la Facultad de Ciencias Económicas no difieren demasiado con la forma como se enseña en Estados Unidos. Si bien allí también se dictan clases magistrales, hay una tendencia más acentuada a enfatizar la resolución de problemas.
Objetivos
-¿Están los objetivos del sistema universitario americano más alineados con las necesidades del mercado laboral que en Uruguay?
-Es difícil hacer una comparación. En Estados Unidos, la educación universitaria es menos especializada que en nuestro país y apunta a proporcionar una preparación general para el mercado laboral. El título de bachelor permite acceder a un empleo, la empresa que lo toma se encarga de complementar su formación específica para un mejor desempeño en el cargo. En cambio, el mercado laboral uruguayo demanda profesionales (médicos, abogados, contadores, etc.) y, en consecuencia, las universidades funcionan de acuerdo con esa realidad.
-¿A qué áreas del conocimiento se le asigna mayor importancia en Estados Unidos?
-En los últimos veinte o treinta años, la matrícula estudiantil en las áreas relacionadas con la tecnología (informática, biotecnología, ingenierías, etc.) ha crecido notoriamente y también ha ocurrido lo mismo en el área de economía, tanto a nivel de las licenciaturas como de los doctorados. Por lo contrario, las áreas de humanidades han experimentado una retracción en el número de inscripciones. Esa nueva tendencia ha hecho que las universidades traten de responder a la demanda destinando más recursos para el crecimiento de los departamentos respectivos, especialmente en lo que se refiere a la contratación de docentes.
-¿Tiene Uruguay condiciones para desarrollarse como un país productor de conocimiento basándose en los aportes de sus universidades?
-A primera vista, nuestro país tiene grandes posibilidades de producir conocimiento académico ya que la población sigue teniendo un nivel educativo muy bueno. En lo que tiene que ver específicamente con la investigación dentro de las universidades, habría que pensar en implementar un sistema que incentive la producción académica, por ejemplo medida por la cantidad de publicaciones en revistas internacionales arbitradas. Eso requiere recursos económicos suficientes para poder contratar un número significativo de investigadores que puedan llevar a cabo procesos continuados.
Financiamiento
-¿Se financian los presupuestos de universidades públicas norteamericanas, sobre todo las estatales, solamente con los ingresos provenientes de las matrículas?
-Ese tipo de ingresos es marginal. Las universidades tienen tres grandes fuentes de recursos. Los fondos más importantes son los subsidios directos que provienen directamente del gobierno estadual. Por ejemplo, un estudiante que cursa una licenciatura en la Universidad de California en Berkeley, que es una institución pública con un alto nivel académico, paga una matrícula (tuition) anual de unos US$ 7.000-8.000 gracias a los recursos que aporta el estado de California. En cambio, el costo de esos mismos estudios en la Universidad de Princeton en Nueva Jersey, que es privada, no baja de US$ 30.000 por año.
La segunda gran fuente de recursos se basa en las contribuciones de la National Science Foundation (NSF), que muchas veces paga una compensación de más del 60% del presupuesto de los proyectos de investigación académica previa aprobación de un comité nacional de evaluación. En tercer término están los cuantiosos aportes del sector privado. Como existe una fuerte cultura de donaciones en Estados Unidos, todas las universidades cuentan con un departamento especializado para recaudar fondos. Las donaciones provienen de los ex alumnos, los padres de los estudiantes, las empresas, etc. Como contrapartida, la casa de estudios beneficiada se compromete a realizar distintas obras como, por ejemplo, la construcción de un edificio, la creación de programas de investigación, etc., donde va a figurar el nombre del donante.
-¿No generan ingresos considerables las competencias deportivas en las universidades norteamericanas?
-Hay muchas universidades que apuestan a ese rubro para fortalecer el espíritu de la institución. Si bien los ingresos brutos por concepto de recaudación en las boleterías de los estadios y los derechos de TV son importantes, las entradas netas se ven reducidas por los costos que significan la formación de los equipos y toda la infraestructura edilicia y administrativa que requieren los deportes de alta competición. De todos modos, se logra que los ex alumnos concurran desde distintos puntos del país a presenciar el partido inaugural de la temporada, lo que también reporta beneficios por donaciones, dado que la mayoría de los graduados mantiene fuertes lazos afectivos con su casa de estudios terciarios.
La ausencia de matrícula no hace equitativo a nuestro sistema universitario
-¿Qué diferencias existen en cuanto al pago de los estudios universitarios en Uruguay y Estados Unidos?
-Si bien el sistema universitario público uruguayo es gratuito, todos los egresados de la UdelaR deben contribuir al Fondo de Solidaridad Intergeneracional (FSI) luego de transcurridos cinco años de la finalización de su carrera y hasta completar veinticinco años de aportes o hasta el cese de sus actividades laborales. Ese es un mecanismo que cumple una función importantísima ya que el sistema financiero local no ha desarrollado líneas de crédito para la educación.
En cambio, la educación terciaria es paga en Estados Unidos, pero admite una enorme cantidad de variantes. Existen becas totales y parciales para los alumnos con buena escolaridad o provenientes de hogares de menores ingresos. Se ofrecen préstamos bancarios blandos para costear la matrícula. Incluso algunas universidades tienen convenios directos con algunos bancos que otorgan créditos con interesen más bajos y mayores plazos de amortización.
-En Estados Unidos el costo de la matrícula universitaria es una carga pesada para las familias de clase media. ¿Cree Ud. que ese régimen es más eficiente y equitativo que el de Uruguay?
-El cobro de matrícula tiene varias ventajas en cuanto a la eficiencia del sistema. Una de sus virtudes es que ayuda a seleccionar a los estudiantes y a darles un incentivo para estudiar porque cuando alguien está pagando por educarse, se tiene que dedicar a aprobar los cursos. Si la educación superior no le cuesta nada, es factible que muchos estudiantes asistan a clase de manera intermitente durante varios años, lo cual resulta muy oneroso para el erario público.
Por otra parte, en el caso uruguayo, el fisco debe seguir jugando un papel central en el financiamiento de la UdelaR a pesar de que el Fondo de Solidaridad Intergeneracional solvente algunos gastos de funcionamiento de esa casa de estudios. Como el porcentaje de estudiantes universitarios provenientes de hogares de bajos ingresos es escaso, es probable que los hogares pobres contribuyan a financiar la educación superior más de lo que la pueden aprovechar. Por lo tanto, nuestro sistema no es particularmente equitativo en ese sentido.
-¿Con qué criterios se puede evaluar la conveniencia o no de cobrar la matrícula?
-Desde el punto de vista estrictamente económico, un buen criterio consiste en analizar en qué medida la educación universitaria genera un retorno individual y de retorno social. Como son innegables los beneficios que aportan los graduados universitarios a la sociedad, es evidente que la educación superior tiene que estar subsidiada. Sin embargo, los universitarios también obtienen un retorno individual importante al ejercer sus profesiones. Entonces, cabe preguntarse por qué toda la población debe subsidiar la totalidad de la educación superior de alguien que luego va a utilizarla para su provecho personal.
ficha técnica
Federico Echenique, uruguayo, 36 años, es licenciado en economía egresado de Facultad de Ciencias Económicas, Udelar, y doctor en economía graduado en la Univer- sidad de California, Berkeley. Actualmente se desempeña como profesor de Economía del California Institute of Technology y es docente del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR. Ha publicado varias obras, entre otras, "A Measure of Segregation Based on Social Interactions", junto con Roland Fryer, en el Quarterly Journal of Economics.
Los diversos handicaps de los investigadores uruguayos
-¿En qué áreas de la economía ha estado Ud. investigando en el California Institute of Technology (CalTech) durante los últimos años?
-Me he dedicado a investigar sobre economía matemática y teoría de juegos. Esta área, en términos generales, es el estudio de las propiedades formales (no empíricas) de los modelos económicos.
La teoría de juegos estudia la interacción estratégica entre actores racionales: las situaciones en que varios agentes toman decisiones y la decisión que toma cada uno depende de lo que piensa que van a hacer los demás. Hay muchos modelos económicos que se reducen a un juego como sucede, por ejemplo, en la negociación salarial entre una empresa y el sindicato de trabajadores. Cada uno puede tomar determinadas acciones de acuerdo con la manera como piensa que va a actuar la parte contraria. Si bien la teoría de juegos existe desde principios del siglo XX, tuvo una gran aplicación en la economía a partir de la década del ochenta. Hoy día todos los economistas tienen una formación importante en esta materia.
-¿Habría podido Ud. investigar de igual modo si se hubiera quedado trabajando permanentemente en Uruguay?
-Estimo que me habría resultado difícil avanzar en mis estudios porque aquí no se ofrecen los mismos incentivos para complementar el salario docente con investigaciones. Si bien los docentes full time de la Universidad de la República -y no es muy sencillo acceder a esa categoría ya que se requieren varios años de antigüedad antes de poder concursar para un cargo de dedicación exclusiva- realizan estudios de investigación, lo magro de las remuneraciones hace que tiendan a buscar otras actividades para alcanzar ingresos decorosos.
Además, los trabajos académicos que remiten los docentes uruguayos a las revistas especializadas internacionales no son admitidos fácilmente debido a los preconceptos que existen por provenir de una universidad de un país periférico. Por otra parte, la residencia en un centro universitario estadounidense de prestigio me ha dado la posibilidad de interactuar con muchos académicos dedicados a la investigación de temas comunes; es mucho más difícil lograr esto desde Montevideo.