ISAAC ALFIE
El gobierno del Dr. Vázquez tiene una particularidad indiscutible, casi inédita, al menos en el Uruguay que quien escribe conoce, expresa una cosa y luego todo lo contrario en breves intervalos de tiempo, con el mismo énfasis y convicción, eso sí en general mediante diferentes voceros.
Uno de esos temas, al que me referiré en esta nota son los cambios que un sector del gobierno impulsa sobre el sistema de seguridad social y que otro intenta detener.
La palabra cambio no es sinónimo de mejor, quiere decir que algo distinto se quiere hacer. En el tema de marras, observando las propuestas de "cambio", todas nos retrotraen a lo que se puede llamar el sistema de "inseguridad social" (1), o como yo prefiero llamarlo sistema de "solidaridad invertida" que teníamos.
Las señales son pésimas, se fuerza a renunciar al presidente de la Afap estatal, —al igual que en otras agencias reguladoras— cuando por primera vez el país construyó cambios hacia instituciones más estables, técnicas y seguras, votando períodos de administraciones en órganos reguladores que no coinciden con los períodos de gobierno. Este aspecto ya es lamentable. Pero peor aún, se dice que el sistema de ahorro individual no sirve porque destruye la solidaridad intergeneracional, y más a fondo que deben desaparecer las Afaps porque el lucro no es lo que debe guiar a la seguridad social, además de decir que sus comisiones son exorbitantes, etc. O sea, argumentos ideológicos y económico-financieros.
Ante ello se proponen acciones que, gracias a la contradicción intrínseca en el gobierno, aún no se materializaron, pero que claramente destruirían el sistema de ahorro individual, sin "alterar los contratos" como le gusta decir al gobierno y bajo ese manto "todoprotector" justificar cualquier acción. En efecto, la propuesta de cambiar el directorio de República Afap y con ello impregnarla de la "nueva filosofía", conjuntamente con el cobro de comisiones de cobranza por parte del BPS a las Afaps y la reducción sustancial de la comisión de administración de República Afap llevan a ese final.
Analicemos, ¿es correcto que República Afap no deje utilidades? Desde nuestro punto de vista no, porque de ser así, será la sociedad toda que invirtió en ella, quien pague la deuda que esos recursos allí aplicados conlleva, para que algunos se beneficien de ello. ¿O el dinero que significó la inversión inicial no lo puso la sociedad vía el propio BPS, el BSE y el Brou? Ese dinero, en todo caso hubiera significado financiamiento del sector público y por ende menos deuda para el mismo.
La combinación descrita nos lleva a que desaparezcan las Afaps privadas. La respuesta va a ser natural, el mercado manda. Sí, pero en base a una decisión estatal de depredarlo y, por tanto, no sería libre competencia.
Por ende en la mente, inteligente sin duda, del presidente del BPS esto que describimos está claro. Su razonamiento es simple, dado que no puedo modificar la ley, voy a lograr mi objetivo de una manera indirecta, más lenta pero inobjetable, porque además será una "solución de mercado" como gustan decir quienes creen en la libertad.
ARGUMENTOS. Más allá de que filosóficamente nos inclinamos por la libertad de elección de las personas, creemos en el esfuerzo personal y que el individuo tiene el derecho a gozar de los frutos del mismo. También debemos pensar que a las personas mayores, de alguna manera, debemos de protegerlas porque no tienen ninguna forma de defenderse salvo la caridad, pero es bueno evitar que recurran a ella.
Entonces debemos de analizar científicamente la ley actual, qué implica y qué implica la vuelta al "ancien régime". Previo a ello dos consideraciones importantes. Primero, decir que la administración de fondos de pensión no puede regirse por el fin de lucro es un error, que le haría perder el examen a cualquier estudiante de microeconomía básica si lo afirmara. Todo el mundo sabe que la competencia libre, en los mercados donde ésta se puede dar, nos conduce al óptimo social. Pero evitemos una explicación tediosa, ¿es que alguien puede pensar que si no está latente la posibilidad que la gente se vaya a contratar los servicios o comprar los bienes de otra empresa, será la misma administración? Se confunde la seguridad social, que no persigue fin de lucro, con la administración profesional.
En segundo lugar, el régimen actual sobrevivió la peor crisis bancaria de la historia moderna del Uruguay. Es más, una Afap era 100% propiedad de un banco que quebró. Más tarde vino el episodio de Cofac y nadie temió por los ahorros de los trabajadores en la Afap propiedad de la citada cooperativa. En ésta los depositantes pusieron parte de sus depósitos para capitalizar al banco, pero nada de eso ocurrió con los fondos que la Afap administra. El ahorro de los trabajadores en el sistema quedó intacto y siguió creciendo hasta alcanzar los U$S 1.900 millones a fin de junio pasado.
¿Tan malo e inseguro es el sistema? Es que de administrar se trata, el dinero lo maneja un profesional en manejo de fondos, lo hace rendir al máximo, porque de esa manera satisface a sus clientes y lo que le importa a la gente es que ese rendimiento, neto para su bolsillo, sea bueno acorde al mercado, si es mayor, mejor. El mecanismo del fideicomiso, que en definitiva es el FAP (Fondo de ahorro previsional), lo preserva de los avatares de quien lo administra.
La pregunta que cabe es ¿es posible que un trabajador promedio pueda hacer rendir su dinero neto en su bolsillo, luego de las "descabelladas comisiones" al 18,25% real anual como lo hizo el sistema administrado por las Afaps durante los últimos cinco años? La respuesta es "No".
¿COMISIONES ELEVADAS? Para contestar la pregunta sólo hay que hacer una cuenta sencilla y comparar el resultado con las comisiones que se cobran en el mercado más competitivo del mundo, el de Estados Unidos.
El Cuadro Nº 1 muestra una simulación de cuál sería el nivel de comisiones cobrado por el sistema, sobre capital administrado (como se mide internacionalmente), con los actuales parámetros respecto al nivel de comisiones y aportación, considerando 35 años de actividad (2). A su vez supone a largo plazo que el salario real crece al 2% anual (3). Quedan dos variables en el modelo, la rentabilidad y la movilidad salarial. Este último concepto nos indica cuánto crece el salario de una persona a lo largo de su vida, por encima del aumento del salario real.
Ese nivel de comisiones lo comparamos con el Cuadro Nº 2, extraído de la página web de la SEC (Security and Exchange Commission), que muestra la evolución de la comisión promedio ponderada sobre capital administrado, que cobran fondos de inversión en Estados Unidos, para categorías de fondos que cobran menos comisión, No–Load Classes, aquella que no necesita publicidad y Bond Classes, aquella que solo administra bonos nacionales.
De los cuadros precedentes se concluye que las Afaps cobran una comisión menor, administrando menor cantidad de dinero, lo que aumenta su costo unitario. Por ende las Afaps no cobran caro y esta menor comisión redunda en mayor beneficio para los trabajadores.
VERDADERA SOLIDARIDAD. Todo el mundo sabe que los sistemas de reparto quebraron básicamente porque la relación activo-pasivo cae secularmente al aumentar la esperanza de vida. La ley 16.713 vino a llenar un vacío, saldar una deuda y construir un sistema adecuado para el futuro, para que los trabajadores de hoy tengan más certidumbre acerca de su futura pasividad.
Nuestra nueva legislación tiene dos pilares, uno de capitalización individual y otro de reparto. Los salarios mayores aportan a ambos, hasta cierto nivel de sueldo y los salarios más bajos en principio sólo están obligados a aportar al sistema de reparto. Para estos últimos existe una bonificación de hasta un 50% en su pasividad. De todas maneras, la ley creó a través del artículo 8º la posibilidad que aquellos que tuvieran salarios bajos igual puedan ingresar, con la mitad de su salario, al sistema de capitalización. A la gente le pareció bien entrar al sistema a tal punto que más del 97% de quienes podían ejercer la opción lo hicieron.
El Cuadro Nº 1 no sólo nos ilustra acerca de la comisión, también nos dice que cuanto menor es la movilidad salarial menor es la comisión. A su vez, es fácil de advertir que cuanto menor movilidad salarial, —a igual rentabilidad—, mayor será el haber de retiro comparado sobre el salario previo a la jubilación, "tasa de reemplazo" en la jerga técnica. Es decir, los más humildes, aquellos que tienen una profesión de poca movilidad salarial, cuyo salario es más o menos el mismo a lo largo de su vida son los más beneficiados del sistema de la ley 16.713 y por eso, pese a que seguramente por su nivel salarial no estaban obligados a la capitalización individual, optaron por ella.
Todos recordamos que la ley anterior calculaba el haber de jubilación como un porcentaje de los tres últimos años de aportes, pero había topes para evitar "abusos". Aún si los calculara en función de los últimos diez años, sería más o menos lo mismo porque las estadísticas muestran que la movilidad salarial se da entre los 20 y 50 años, luego ya no se gana más por la misma tarea. El nuevo sistema "automáticamente" implica, a mayor movilidad salarial mayor comisión promedio cobrada y menor "tasa de reemplazo" implícita. Esta es la verdadera solidaridad, favoreciendo a quienes menos ingresos tienen.
¿HAY QUE REFORMAR? Reformas siempre se necesitan; de hecho, se plantearon ya en 1999 para mejorar el retorno de los fondos para los trabajadores (mejorar su jubilación). Éstas fueron aprobadas en junio de 2000, en la primera ley de urgente consideración.
Ahora hay otros cambios para hacer, pero en sentido inverso al que piensan las autoridades del BPS, en especial se debe abrir a la competencia a la hora de la contratación de la renta permanente por parte de quien se jubila. A su vez, se debe dar la posibilidad de compartir los riesgos de la mayor esperanza de vida y habilitar la solución de retiros programados, siguiendo trabajando o no, naturalmente que manteniendo en la cuenta individual un saldo de dinero que permita contratar una renta perpetua.
El futuro nos dirá.
1 Esta fue la expresión exacta utilizada por el Ec. Enrique Gagliardi, la que bien define al sistema anterior.
(2) Cuantos más años de actividad la comisión media baja.
(3) A menor tasa de crecimiento del salario real, menor es la comisión cobrada, porque la "base imponible" es menor.