PEDRO BARRENECHEA
Las conclusiones del análisis de mi nota anterior sobre el comportamiento industrial hasta abril del presente año mostraban dudas sobre el desempeño futuro de las actividades manufactureras.
En primer término, la evolución de los sectores industriales fue afectada por el brusco cambio en la política cambiaria, que retrajo el tipo de cambio a los niveles actuales de $ 24/25 por dólar desde los casi $ 30 por dólar de noviembre del año 2004. Ello desestimuló algunas exportaciones haciendo que perdieran el dinamismo que habían mostrado desde la salida de la crisis del año 2002.
A su vez, este impacto revirtió también el proceso de crecimiento de los sectores sustitutivos de importaciones, que habían logrado adquirir cierta competitividad ante el fuerte cambio de precios relativos ocurridos en dicha oportunidad. Un ejemplo de este cambio es el notorio aumento de las compras de productos importados que, a esta altura, ya alcanza a electrodomésticos y automóviles cero kilómetro, con lo que se empiezan a constatar comportamientos que parecían superados por la crisis.
Estos eventos desaceleraron las tasas de crecimiento del sector industrial, en especial en lo que va del presente año, lo cual se puede verificar en la evolución del Índice de Volumen Físico de la Industria Manufacturera del Instituto Nacional de Estadística (INE) que se analiza más adelante.
NUEVO GOBIERNO. A su vez, el comportamiento de la actividad manufacturera se vio afectado por el cambio de gobierno a partir de marzo del presente año. Las expectativas generadas por el ascenso de un gobierno distinto, en cierta forma también contribuyeron inicialmente a la desaceleración de la actividad, en una especie de compás de espera que se notó claramente en esos días.
Luego llegaron los anuncios y primeras acciones que indicaban una búsqueda de la estabilidad macroeconómica y acuerdos con los organismos internacionales, para hacer manejable la importante deuda externa a mediano plazo.
Ello llevó al mantenimiento de la política cambiaria, al establecimiento de un objetivo de un bajo nivel inflacionario acorde con la estabilidad buscada, y el manejo de las cuentas públicas para lograr un superávit primario que permitiera hacer frente a los compromisos externos, aunque se tuvieran que postergar ciertas políticas productivas, al menos en este primer momento. El acuerdo con los organismos internacionales logró iniciar un proceso de reversión del problema financiero que permitió nuevamente la colocación fluida de deuda en el exterior y una sustancial reducción del riesgo país.
Estos impactos generaron comportamientos disímiles en los sectores que se reflejaron en los indicadores de actividad de estos meses. Por un lado, contribuyeron a la desaceleración de la industria, pero también alentaron expectativas favorables que empezaron a revertir comportamientos, observándose hoy algunas dinámicas sectoriales que han generado dudas sobre el real desempeño de la actividad manufacturera en los próximos meses.
RESULTADOS. Este panorama explica que el desempleo comience lentamente a reducirse pero sin alcanzar un cambio significativo aún; la tasa de desempleo del trimestre marzo-mayo se redujo a 12.3% de la Población Económicamente Activa del 12,6% del trimestre anterior, pero por una reducción de la oferta de mano de obra, no por un claro aumento de demanda.
Tampoco se recuperaron los niveles de ingresos de los hogares en este marco, que muestran una retracción del 3,1% respecto al año anterior, aunque los salarios mejoraron algo, en especial los del sector público, con lo cual la situación continúa dudosa, también desde estos puntos de vista.
El desempeño del comercio minorista muestra un crecimiento de sólo el 1,1% entre mayo del 2004 y 2005, medida por el Índice de Ventas a precios constantes del INE, lo que también es una señal de los claroscuros de la actualidad.
Desde el punto de vista de la actividad económica, se observa que el Índice de Ceres refleja nuevamente un crecimiento, aunque menor al de los meses anteriores, producto de la desaceleración comentada, pero que mantiene su tendencia ya por dos años y siete meses en forma continua, lo que es un resultado muy significativo.
En el caso de la producción industrial, el Índice de Volumen Físico de la actividad manufacturera del INE muestra nuevamente un crecimiento en el mes de mayo, al ubicarse en un nivel 7,7% superior al mismo mes del año anterior. Este resultado es aún mayor si no se considera a la refinería en este cálculo. Por su parte, se observa un aumento del 6.5% entre enero-mayo de 2004 y 2005.
Si comparamos tanto el resultado mensual como el acumulado para estos cinco meses del año respecto a los observados en abril, aunque es muy prematuro para asegurarlo definitivamente, parecería que el proceso de desaceleración se habría frenado y revertido, lo que es bastante diferente de lo observado en abril.
LOS SECTORES. El incremento del Índice, en un primer análisis, responde a la dinámica de la industria frigorífica (+11,9% entre enero-mayo 2004 y 2005), que no ha sido afectada en primera instancia por los problemas cambiarios, acelerando además su ritmo de crecimiento en este último mes, dada la fluida demanda americana. Las exportaciones cárnicas han crecido un 22,7% en volúmenes y continuarían incrementándose en virtud de que las solicitudes de exportación a junio presentan incrementos tan significativos como aquellos.
Algo similar ocurre con la diversificación de mercados en los casos de las producciones arroceras (+26,9%) y de lácteos (+7,9%), que continúan presentando una dinámica realmente excepcional. Ello ha dado lugar a un interesante artículo de Azucena Arbeleche en ECONOMIA & MERCADO del pasado 19 de julio sobre las conductas empresariales y la diversificación de mercados en productos tradicionales de nuestro comercio exterior. Las exportaciones de lácteos se han casi duplicado, alcanzando a U$S 71 millones en estos cinco meses, similar monto al de los molinos arroceros.
Por su parte, el crecimiento de la producción de cueros es importante (+11.2%) también por un tema de precios y mercados externos, mientras que la de tops de lana muestra una retracción (-3,1%) que refleja claramente el impacto de la menor cotización del tipo de cambio.
Estos comportamientos están atados básicamente al desempeño del comercio exterior, con cierta importancia del mercado interno como son los casos de la carne y los lácteos, por lo que podría decirse que la dinámica del consumo local en estos casos habría también contribuido a dicho crecimiento. Este comportamiento expansivo del mercado interno no responde directamente a una política direccionada y explícita.
Sin embargo, ha llevado a que se observen dinámicas interesantes en algunos rubros tales como prendas (+42%), plásticos (+27,1%) y productos químicos, tanto básicos (+4%) como otros químicos (+7,7%) que en la medición anterior presentaban retracciones. Aunque aquí la exportación a la región no sería el factor clave de estos desempeños.
Ello también es observable en las producciones de productos metálicos, maquinaria y equipos, con crecimientos del orden del 20% en el año, en forma similar a la producción de automotores (+15,2%), buques (+46%) y bicicletas (+70,6%), pero en estos últimos casos la exportación a la región sí es un factor clave.
En el resto de los sectores manufactureros se observa una situación recesiva, aunque no demasiado acentuada, dado el contexto comentado, donde estaría jugando no sólo el problema cambiario, sino la retracción de los ingresos de la población, la falta de demanda regional en ciertos rubros y los problemas estructurales que se vienen arrastrando desde la crisis o aún antes de ella.
CONCLUSIONES. Si bien debería esperarse un lapso de tiempo mayor para confirmar estos cambios tan recientes y casi imperceptibles, creo importante resaltarlos a riesgo de equivocarme, ya que responden a cambios de comportamiento y de estrategias empresariales, que deberían analizarse para conocer en profundidad sus causas y consecuencias, lo que podría permitir avizorar caminos para potenciarlos con la conformación de políticas consensuadas de mediano plazo, a fin de consolidar el crecimiento económico y hacerlo sustentable en el mediano plazo.