Si hay algo en lo que los cuatro sobrevivientes uruguayos coinciden es en las palabras de múltiple agradecimiento para el embajador en Líbano, Jorge Luis Juré. "Sólo escuchar hablar a alguien en español en el puerto fue para mí algo impresionante, me emocioné", dice Guillermo, quien sólo sabiendo las palabras okay y thank you afrontó toda esa odisea.
Pero la actitud del diplomático no se quedó en palabras. Los visitó en el hospital, los trasladó al hotel, les llevó tanta ropa que se beneficiaron también filipinos y paquistaníes que se encontraban en una situación catastrófica. Y les sacó un pasaporte provisorio en tiempo récord, además de comprarles lentes para Nicolás y Juan Pablo que los necesitaban para ver, de ofrecer su celular para que llamaran cuantas veces quieran y fundamentalmente de cancelar su viaje de vacaciones a Estados Unidos planeado para esos días, sólo para atenderlos. Para todos, coinciden, fue de un gran apoyo en una situación realmente difícil y traumática.