MARTÍN FABLET
Dentro del glosario de tareas incómodas o amargas, está la que le han encomendado a los inspectores de tránsito.
Ella consiste en fiscalizar a mansalva a los vehículos mal empadronados. Estos empleados públicos son sólo emisarios o mensajeros de un vergonzoso intríngulis protagonizado por diecinueve intendentes y que tiene mas de cincuenta años.
A modo de resumen, como dijimos, tenemos vergonzosos protagonistas (intendentes), emisarios públicos (zorros) y por ultimo víctimas inocentes, o sea todos aquellos que circulan por Montevideo con automóviles empadronados o reempadronados después del 2008, en un departamento distinto a Montevideo.
Atendiendo esta complicada gestión, que tiene tan preocupados a los señores inspectores, es que se me ocurre aplicar algo de tecnología.
Mas que nada para sacar de la Troya a los señores de gris. La idea es sustituirlos por cámaras inteligentes. Mas precisamente por el ya conocido dispositivo ANPR (Automatic Number Plate Recognition).
Se trata de un método de vigilancia en masa que utiliza el reconocimiento óptico de caracteres en imágenes, y así poder leer las matrículas de los vehículos.
Este sistema que ya tiene unos años puede escanear matrículas con gran velocidad. (una por segundo). Es uno de los tantos sistemas que se ofrecen en el mercado, ya los hay de quinta generación.
Estas cámaras dispuestas estratégicamente pueden elaborar un rápido mapa de matrículas (numero y lugar de empadronamiento).
De esta forma, la comuna puede llegar a conocer quienes son los que circulan por Montevideo con todo lujo de detalles.
El software lleva un minucioso inventario con información cruzada permitiendo conocer a ciencia cierta, que vehículo circula cotidianamente por la capital estando empadronado en el interior.
Entiendo yo que esto es lo que se pretende fiscalizar. Además el sistema permitiría realizar la caza por años. Primero con aquellos vehículos matriculados después de 2008 y luego con los matriculados en 2007 y así sucesivamente.
No hay intervención humana. Solo una carta documento donde se le notifica al titular de la matrícula, que se le ha comprobado su residencia en Montevideo estando empadronado en el interior.
A partir de allí toda la carga de la prueba se encuentra en la cancha del supuesto infractor; y colorín colorado, los "zorros" se han salvado (eso sí, bye bye a la comisión de las multas).