Domingo 16.03.2008, 14:20 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Domingo  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |
Actualidad
El señor de los best sellers
Sus libros encabezan récords de ventas. En España, la novela de Ken Follett vendió medio millón de ejemplares sólo en una semana, y superó a Harry Potter.

LA NACIÓN | JUANA LIBEDINSKY

En el dedo anular, Ken Follett lleva un anillo de oro con la silueta de un lobo. "Me lo dio mi mujer -confiesa- porque dice que le recuerdo a estos animales, con mis ojos demasiado juntos y las orejas paradas." Posiblemente, Barbara Follett (que además de estar casada con el novelista es una importante política del laborismo, miembro del Parlamento británico), esté siendo demasiado dura con este hombre canoso, en evidente estado físico. Pero es verdad que, existe algo de salvaje, detrás de la pluma que escribe los famosos best sellers sobre asesinatos y terroristas, catedrales y médicos brujos de la Edad Media, expertos en informática y agentes del FBI, monjes y verdugos.

Esta característica puede adivinarse cada tanto en algún comentario, o en el brillo en los ojos cuando habla de sus pasiones, la política y la música. "El abate de mi nueva novela para los ingleses es Blair, los americanos lo identificaron con Bush; creo que representa al político que uno más odie en su país; ¿a cuál pondrán en la Argentina?", se pregunta, y el brillo feroz, por ejemplo, aparece.

Pero, por lo demás, Follett -aunque galés de nacimiento, hijo de una familia de religiosos, y vinculado con la política de centroizquierda- parece el estereotipo del lord inglés. Lleva impecable traje azul a rayas con los pantalones con tiradores, zapatos negros lustrados, gemelos. El encuentro es en la suite presidencial del Brown`s Hotel, fundado en 1837 por el ex mayordomo de Lord Byron, donde Agatha Christie y Rudyard Kipling escribieron novelas, e infinidad de señoras, agotadas por la tarde de compras en la lujosa Bond Street, toman su té.

La razón es el lanzamiento en la Argentina (país del cual Follett asegura ser fanático no sólo de la carne sino también del vino, a tal punto que El Gaucho es uno de sus restaurantes preferidos de Londres) de Un mundo sin fin. Su nuevo libro es la continuación de Los pilares de la tierra, y se trata de una de las secuelas más esperadas de los últimos tiempos, que solamente en España vendió 700 mil ejemplares en 15 días. Follett -que se estima tiene 90 millones de lectores en el mundo- sacudió en 1989 al ambiente al abandonar por un tiempo los thrillers que lo hicieron famoso para escribir una épica sobre la construcción de una catedral en la Inglaterra del siglo XII y los cientos de vidas que afectó. "Es un libro que atrapa, fascina y envuelve", escribió el Chicago Tribune.

Los pilares de la tierra se convirtió así en su máximo best seller. Casi dos décadas después, Follett, nacido en 1949, retoma donde dejó. O cerca: "El problema era que al finalizar la primera novela casi todos los personajes eran viejos o estaban muertos, así que no podían ser los protagonistas. Si volvía a escribir una historia sobre la construcción de una catedral, aun con otros personajes, iba a ser lo mismo. Así que lo que hice fue regresar al mismo pueblo ficticio, Kingsbridge, pero contar su historia ante un nuevo hecho histórico que lo conmociona: la Muerte Negra".

La catedral gótica sigue siendo el eje de las intrigas, los odios, el orgullo y los romances de la historia, pero esta vez los hombres y mujeres deben lidiar con las nuevas ideas sobre medicina, justicia y comercio ante uno de los mayores desastres naturales que jamás azotó a la humanidad. Que, por supuesto, resulta un punto de inflexión donde los seguidores del viejo orden luchan sin tregua contra quienes tienen ideas más progresistas. "En las películas está esa especie de maldición de las segundas partes: la primera es buenísima y luego, por apurarse, la segunda es una decepción. No quería que eso pasara, y por eso me tomé todos estos años para dar vueltas sobre el asunto; no quise escribir una palabra hasta no tener la idea precisamente correcta, que finalmente fue la de la Muerte Negra como detonador de la historia", explica, y aclara que ésta le vino "de la única manera en la que aparecen las buenas ideas: tras mucho tiempo de pensar y chamuscar el cerebro".

-¿No hay raptos de inspiración?

-No conozco a nadie que escriba cuando le viene la inspiración. Todos los escritores se levantan (en mi caso, a las siete) y se sientan frente a la computadora durante todo el tiempo que sea necesario para que salga algo. Igual, siempre voy alerta a lo que dice la gente, o a los lugares que conozco, y me voy preguntando si servirían para una novela. Pero no es que lleve lápiz y papel. Si es una buena idea, sé que me quedará grabada.

-Tiene fama de ser un escritor que entiende a las mujeres. ¿Es así?

-(Risas) ¡Quién pudiera! Esa fama comenzó con El ojo de la aguja, cuando decidí tener una heroína y no un héroe. Hizo la novela mucho más interesante, porque todo el mundo había leído cientos de thrillers en los que la lucha final era entre un hombre bueno y uno malo, pero no entre el malo y una chica. En los policiales, aun en los de James Bond, que me gustan mucho, las mujeres suelen tener papeles bastante decorativos. Al hacerlas protagonistas, también pude llegar a ellas como público, a pesar de no ser las tradicionales consumidoras de policiales. La novela la escribí en los 70, y desde fines de la década del 60, con el feminismo incipiente, las ideas de mi generación respecto de las mujeres estaban cambiando. Yo era un joven muy involucrado en la política y la contracultura, y recuerdo a alguien de nuestro ambiente decir: "Si todos creemos en la igualdad, ¿por qué en nuestras reuniones siempre son las mujeres las que preparan el té?". Hoy, thrillers protagonizados por mujeres son normales, pero entonces no, aunque no es que yo fuese un adelantado, sino que simplemente estaba trasladando a la página los cambios que veía en la sociedad. Mi generación creció con un modelo de mujer, que era el de nuestras madres, y de pronto se encontró con las mujeres que decían: "Esos días se acabaron". Y nosotros nos caímos de espaldas y tuvimos que decir: "¡Oh!, oh, ¿realmente? Oh, ¡OK!"

-¿Le cuesta más ponerse en el papel de una mujer que en el de un hombre para sus personajes?

-Para mí es igual. Nunca pienso ¿qué haría esta mujer en un momento así? Pienso ¿qué haría este personaje, enojado y astuto, en un momento así? Lo mismo que con los personajes masculinos. Cada tanto, igual, Bárbara, mi mujer, lee los borradores y me dice: "Esto está mal, una mujer nunca reaccionaría de esa manera", y entones yo voy y lo cambio.

Frutos de la prohibición en la infancia

Sus padres -el inspector de hacienda Martin y su esposa, Veenie- eran cristianos muy devotos y fueron muy firmes: le prohibieron ir al cine y ver televisión. ¿Quién iba a decir que semejante decisión explicaría en buena medida, años más tarde, el éxito de su pequeño hijo Ken? En efecto, la negativa del matrimonio a que el niño se entretuviera como la mayoría de los chicos de su edad lo confinó puertas adentro y lo volvió un apasionado lector, así como el profundo clericalismo familiar lo tornó un ateo militante, condición que despliega en sus libros.

Follett, además, se mudó con su familia de Cardiff, Gales, donde nació, a Londres, cuando tenía solamente 10 años. A los 18 ingresó en la University College. Se vinculó con el laborismo (partido al que sigue perteneciendo). Después de una breve etapa como periodista, se relacionó con la industria editorial en forma casi simultánea con el inicio como escritor: por las mañanas era subdirector de Libros Everest, y por las tardes, noches y fines de semana tecleaba sin descanso.

Durante cuatro años publicó con seudónimos, y en 1978 alumbró su primer fruto con nombre propio, La isla de las tormentas, que fue un éxito de ventas y se filmó como El ojo de la tormenta, protagonizada por Donald Sutherland.

Música y política

-Usted regularmente toca el bajo en una banda de blues. ¿Cuál es la conexión con la escritura?

-La música es algo importante en mi vida, que me da un enorme placer porque la vida de un escritor es solitaria; entonces, la camaradería que implica estar en una banda es bienvenida. Cada lunes ensayamos en un estudio y cuatro o cinco veces al año tocamos en público. Disfruto mucho de la comunicación directa que es la música: llega al interior de la gente mucho más rápido que la palabra, hablada o escrita.

-Es parte de un matrimonio vinculado a la política laborista. ¿Ésta entra en sus novelas?

-Al escribir de elecciones en el monasterio aplico mi conocimiento sobre las intrigas en las elecciones en el mundo contemporáneo, pero evidentemente 25 monjes votando no es lo mismo que millones de británicos. También es cierto que en el libro se tocan temas, como la manera en que los trabajadores quieren negociar sueldos después de la Muerte Negra, que tiene resonancias de lo que hacen los sindicatos. Mi sueño es escribir un libro con un mensaje político fuerte, que ponga a la gente furiosa respecto de las injusticias sociales, pero ese libro no parecería estar en mí. No obstante, es el gran proyecto que alguna vez espero completar.

Un mundo ateo y anticlerical, la Iglesia y el escritor Dan Brown

Follett, que se autodeclara ateo y anticlerical, presentó su última novela como "un acto de acusación contra la curia".

En Un mundo sin fin, una de las protagonistas desafía el poder de la Iglesia medieval, encarnado en un inescrupuloso prior, en medio de la gran epidemia de peste bubónica que diezmó a la población europea.

Comparado con Dan Brown por los temas y el volumen de ventas, algunos lo critican -como al autor de El código Da Vinci- por su falta de rigor histórico. Según, el autor, su infancia en el seno de una familia muy religiosa, en la que el cine y la televisión estaban prohibidos, lo afectó a la hora de escribir. "Sí, me afectó, en el sentido de que como no teníamos televisión yo leía mucho, y todo escritor es, ante todo, un lector. Leer es la única manera de aprender sobre las oraciones, los párrafos, la música de las palabras. Y, por supuesto, estudié mucho la Biblia. Se trata del libro más importante de la historia occidental. Hay infinidad de frases y de ideas de uso cotidiano que tienen su origen allí y que así uno las entiende.

Su crianza, en medio de una familia tan religiosa le significó, también, -según dice- que si debe escribir sobre gente muy creyente, como en el nuevo libro, puede poner en su boca argumentos sobre la base de lo que dijo Jesús o con referencia a ciertos pasajes de la Biblia con confianza. "Puedo entender su forma de pensar, aunque hoy yo no sea creyente en absoluto", señala.

Las cifras

500.000 ediciones de "Un mundo sin fin" se agotaron en una semana en España, en diciembre pasado.

1 es la posición que se encuentra el libro en el ranking de ventas en Estados Unidos.

90 Millones de ediciones lleva vendido en el mundo el anterior libro de Ken Follett, "Los pilares de la tierra".

Fenómeno mundial

URUGUAY. Un mundo sin fin se encuentra a la venta en librerías desde el lunes pasado, a $ 590. La tirada inicial fue de 5.000 ejemplares, con 3.000 más en espera en Buenos Aires. La apuesta de la editorial es de 8.000, tiraje que recogió en este mercado el libro anterior de Ken Follett, Los pilares de la tierra. "Es una novela que se agota, y los lectores y libreros reclaman siempre ," señalan desde Sudamericana.

RÉCORD. En España salió a la venta el 28 de diciembre de 2007 con una apuesta inicial de 525.000 ejemplares, la mayor de la historia de ese país, incluso por encima de Harry Potter y el príncipe mestizo, que no llegó a los 500.000. Y, según datos de la editorial Random House Mondadori, el medio millón de libros se agotó en una semana. Se prevé que para fines de marzo habrá 1.574.000 copias de la edición en español.

ORIGEN. La primera parte de la saga, Los pilares de la tierra, publicado en 1989, vendió 90 millones de copias ( 5,5 fueron en España).

TAQUILLA. En Estados Unidos, el segundo libro se encuentra primero en las listas de ventas desde que la periodista y conductora Oprah Winfrey lo colocara entre los elegidos de su famoso Book Club en noviembre último.



Otras Ediciones
TODAS172429
KEN FOLLETT. Luego del éxito de "Los pilares de la tierra", se tomó veinte años para escribir su saga: "Un mundo sin fin"; hoy es un éxito de ventas en Europa y Estados Unidos.
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America