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Mundo
Un testigo de la historia
Ariel Jerozolimski, un uruguayo que es fotógrafo jefe del diario líder en inglés de Israel, cubrió situaciones bélicas, hitos políticos y los casos de la vida cotidiana.

DANIEL RODRÍGUEZ OTEIZA

Es un testigo privilegiado de la convulsionada historia reciente de Medio Oriente y también de la vida y realidad cotidianas de Israel. Tiene una perspectiva profunda y aguda de los hechos. En cada imagen que registra con su cámara digital capta situaciones y detalles que para la mayoría pasan inadvertidos, pero que su particular enfoque hace que el público viva, comprenda y se estremezca con hechos que van desde curiosas escenas ciudadanas hasta casos desgarradores y dramáticos. Ariel Jerozolimski, oriundo de Montevideo, casado con Claudia y padre de Liat, de 14 años, es integrante de una familia que siente el periodismo como vocación vital. Su padre, José Jerozolimski fue fundador y director hasta su fallecimiento del Semanario Hebreo, en Uruguay, y su hermana es la editora de dicha publicación, así como corresponsal de la radio BBC de Gran Bretaña en Israel y de varios diarios del exterior. Ha transcurrido 24 de sus 42 intensos años en Israel, un país al que viajó originalmente a cursar estudios, pero que lo fue atrapando y le abrió la posibilidad, después de un período en el que desempeñó distintos trabajos, de incursionar en la profesión de fotógrafo, en la que se ha destacado como fruto de su capacidad y dedicación, hasta acceder a la exigente posición de Fotógrafo Jefe de The Jerusalem Post, el diario líder en inglés que se publica en Israel y tiene repercusión internacional.

Abandonó los estudios de fotografía técnica después de tres meses porque esa especialidad no le resultó atractiva, y continuó sus trabajos de estudiante en el hotel Sheraton de Jerusalén. Tuvo la posibilidad de seguir ascendiendo en esa empresa, aunque confiesa que sabía que su destino vocacional estaba en otro ámbito lejano a ese, como reportero gráfico.

Sirvió en el Ejército de Israel durante dos años y medio, asignado a una unidad de tanques. Debido a los conocimietos de fotografía que tenía, pasó a desempeñarse como fotógrafo con el portavoz del Ejército. Allí comenzó a abrírsele el camino para estar presente en diversidad de hechos, captarlos con original enfoque y enviar fotos a los diarios. Su labor concitó la atención y fue valorada por los editores, lo que le permitió, al finalizar su período de servicio militar, empezar a desempeñarse como freelance, enviando fotos -cubría desde hechos anecdóticos y llamativos de la vida cotidiana hasta acontecimientos políticos y sociales- y también trabajar en un diario local de Jerusalén.

A medida que los resultados de su labor se difundieron, tuvo oportunidad de hacer trabajos para The Jerusalem Post y diarios del exterior, en coberturas de temas específicos que le asignaban o también proponiendo y sugiriendo. Desde 1999, es Fotógrafo Jefe de The Jerusalem Post, un cargo que le significa intensa labor, la que se ve reflejada en las páginas de ese diario, en numerosas imágenes que ilustran las informaciones más relevantes de las distintas secciones.

Jerozolimski es afable y se apasiona al hablar de su profesión y al referirse a los acontecimientos que ha cubierto, muchos de las cuales han tenido repercusión mundial y que le han significado enfrentar situaciones de peligro, por estar en el centro de los hechos para que el público pueda tener la realidad expuesta en las páginas del Post.

CAÓTICO. Una de las misiones que abordó fue la cobertura del sepelio del jefe de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, quien falleció el 11 de noviembre de 2005, en un hospital de París. Recibió sepultura en la ciudad de Ramala, luego de un funeral en El Cairo.

Jerozolimski recuerda aquella jornada frenética como si recién hubiera ocurrido. "Había una multitud impresionante y un estado general de exaltación muy grande, que hizo que a los fotógrafos nos resultara muy difícil cumplir nuestra labor", señala. "Intenté trepar a un árbol porque creí que tendría una visión mejor, pero no fue así, debido al gentío que se había congregado. Por eso, opté por bajar de allí. Cuando el helicóptero que transportaba el féretro comenzó a evolucionar para intentar el aterrizaje, me acerqué al mismo, en medio de la nube de polvo que levantaba la hélice. Hubo momentos de alta tensión, porque grupos de palestinos alzaban armas de fuego y tiraban al aire, lo que aumentó la confusión reinante".

Cuando el féretro fue retirado del helicóptero, se sucedieron escenas de pánico.

Jerozolimski memora que "fue una situación de caos, con una multitud que resultaba incontrolable. Parecía que todos querían portar el féretro, en medio de gritos y de los balazos. Quedé atrapado junto con colegas entre la gente que iba para todos lados. Fuimos empujados por la fuerza irrefrenable de miles de personas hasta el lugar donde estaba abierta la sepultura. Me di cuenta que iba a terminar dentro de la fosa porque no podía frenar a la gente. Así fue. Caí en la tumba poco antes de que colocaran el féretro en la misma. Quise gritar, pero no pude. Apenas podía hablar porque casi no tenía aire. Después de unos minutos de incertidumbre, varios palestinos que vieron la situación en que estaba, estiraron sus manos para ayudarme a salir. Otros ,desde arriba, me dieron el impulso final. Con esa ayuda pude salir, recomponerme y tomar las imágenes que faltaban del sepelio".

Ese es uno de los hechos inolvidables que Jerozolimski atesora de su trayectoria. Sus fotos se publicaron en las páginas interiores donde se desplegaron las crónicas, informaciones y enfoques sobre el sepelio de Arafat y sus repercusiones.

De los tiempos del terror a las "fotos de calle"

"Lo más duro era salir hacia el lugar, sabiendo que iba a encontrar algo terrible", comenta Ariel Jerozolimski al referirse a los tristes tiempos en los que tuvo que realizar la cobertura de atentados cometidos por comandos terroristas suicidas, que segaron alto número de vidas, a partir de 1996 y tuvieron su grado más devastador en 2002. "Siempre, lo que encontraba en el lugar del ataque era mucho peor de lo que podía imaginar".

"Tomar fotos de los atentados era parte de mi trabajo", afirma, antes de reconocer que "me significaba un enorme estrés mientras me dirigía hacia el lugar y al llegar iba advirtiendo el caos en la zona y luego veía las vidas de personas inocentes que había cobrado el atentado, tanto de adultos como de niños".

Admite que hubo varios casos en los que tuvo que hacer un enorme esfuerzo para sobreponerse al impacto emocional -y poder cumplir con su obligación profesional- de ver cuerpos desgarrados por las explosiones, lo que se traducía, además, en familias que quedaban sumidas en la angustia y el dolor. Le reconforta que, a raíz de medidas y acciones de seguridad tomadas por las autoridades, desde hace tiempo no ocurren atentados.

ESCENAS. Estuvo en múltiples hechos con eco mundial -caso de la guerra contra Hezbollah, en 2006, en Líbano, cuando fue enviado a la zona fronteriza- pero prefiere enfocar escenas que se suceden todos los días en la ciudad o lo que él llama "las fotos de calle". Esa aparentemente simple denominación comprende desde sutiles detalles que definen el estilo de vida de los habitantes de Jerusalén y de otras urbes israelíes, hasta temas sociales y manifestaciones por reivindicaciones.

"Lo que más me gusta son las fotos en las calles que reflejen lo que es el espíritu de la vida de los ciudadanos comunes en sus diferentes actitudes, actividades, preocupaciones, angustia, esperanza, logros y alegría. Es, en definitiva, fotografiar todo lo que compone la vida", comenta con entusiasmo. "A veces salgo específicamente a hacer esas fotos o también aprovecho el trayecto que debo recorrer para ir a cubrir un hecho determinado y tomo imágenes que van surgiendo en el camino".

Desalojo cargado de tensión y el ingreso de la Policía Palestina

El sepelio de Yasser Arafat no es el único hecho relevante que está en sus fotos. Ariel Jerozolimski fue enviado por The Jerusalem Post a acontecimientos que pautaron, pese a acechanzas y dificultades, un camino de paz para Israel con algunos de los países árabes, que en otros tiempos fueron sus acérrimos enemigos.

En ese sentido, relata que estuvo presente en el puesto fronterizo de Aravá, situado cerca de Eilat, en Israel, y Akaba, en Jordania, en julio de 1994, cuando el primer ministro, Itzhak Rabin y el rey Hussein firmaron, ante el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, el tratado de paz que puso fin a 46 años de beligerancia y máxima tensión entre los dos países.

Asimismo, fue enviado a la Franja de Gaza, en 1995, cuando la Policía Palestina ingresó por por primera vez en ese territorio, como consecuencia de los acuerdos negociados en Oslo, en lo que constituyó una jornada de fuerte significado para toda la región.

Pero, una de las situaciones que provocó mayor impresión a Jerozolimski fue la cobertura, en agosto de 2005, de la aplicación del Plan de Desconexión de la Franja de Gaza y de asentamientos en la Margen Occidental del río Jordán, que había aprobado el gobierno de Israel. El plan determinó la retirada de las fuerzas militares israelíes de Gaza, con excepción de un corredor limítrofe con Egipto -en el cual había túneles por los que se canalizaba el contrabando de armas a grupos violentos -y de las familias de colonos de varias aldeas y pueblos.

"Fue impresionante y muy contrastante con lo que habitualmente ocurre y uno está acostumbrado a ver", indica. "El Ejército de Israel tuvo que actuar para sacar a los colonos judíos de varios asentamientos, lo que derivó en momentos de mucha tensión, fuertes discusiones y enfrentamientos. Nunca se había producido una situación de esas características".

Los 75 años de un diario internacional

The Jerusalem Post es el diario líder en inglés en Israel, con una trayectoria de 75 años y un amplio e influyente alcance de lectores, que incluye no sólo a ciudadanos comunes, sino también a gobernantes, dirigentes políticos, economistas y otros profesionales universitarios, empresarios y turistas, así como circula fuera de las fronteras israelíes.

Fundado el 1° de diciembre de 1932 como The Palestine Post por el editor estadounidense, Gers-hon Agron -eran los tiempos del Mandato Británico- el diario tuvo una posición a favor de la creación de un Estado para los judíos en Palestina. En 1950, dos años después de que el Estado de Israel declaró su independencia tras la aprobación del Plan de Partición por la ONU, el matutino pasó a denominarse The Jerusalem Post.

David Horovitz es el actual editor general del diario, que es publicado de domingo a viernes (ese día aparece la edición principal que equivale a la de domingo en el mundo cristiano).



Otras Ediciones
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PAUSA. Soldados israelíes en un momento de oración durante la guerra que libraron contra Hezbollah, en Líbano, en 2006.
Fotógrafo: Ariel Jerosolimski.
ENFOQUES. Ariel Jerozolimski
Fotógrafo: Esteban Alterman.
DESCONTROL. Aterrizó el helicóptero con los restos de Arafat.
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