EL PAÍS DE MADRID | JOSÉ COMAS
El círculo se ha cerrado en la existencia de Magdalena Kopp. Hace unos 40 años la joven no soportaba el ambiente asfixiante de la Alemania de finales de los 60 en Neu Ulm, una ciudad de 50.000 habitantes en Baviera. Tampoco le gustaba la vida familiar con un padre que había sido nazi y una madre incapaz de expresar afecto hacia su hija. Ahora, a los 59 años, Kopp ha vuelto a esa localidad, donde se dedica al trabajo social con niños emigrantes con dificultades escolares.
En ese intermedio de cuatro décadas transcurrió su agitada existencia entre la rebelión de 1968 en Alemania, la militancia en la organización marxista Células Revolucionarias, y la deriva hacia el terrorismo que la llevó a la cárcel en Francia y a un largo peregrinaje por Oriente Próximo al lado de uno de los terroristas más buscados de todo el mundo, con el que se casó y convivió 13 años: el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, más conocido como Carlos o también, como le bautizó la prensa, "El Chacal".
Kopp acaba de publicar en Alemania el libro Los años del terror. Mi vida al lado de Carlos en el que realiza un ejercicio de catarsis para intentar explicar cómo se convirtió en la pareja de uno de los terroristas más sanguinarios de la historia.
AMOR-ODIO. Lo conoció en Londres bajo el nombre de Johnny cuando Kopp, que se había formado como fotógrafa, acudió allí para ayudar a los camaradas del marxista-leninista Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) a poner en marcha un laboratorio de fotografía.
Hoy, cuando cuenta que ni siquiera era atractivo, dice no saber qué responder cuando le preguntan cómo la conquistó. Además, lo define como un machista y niño mimado. "Era egocéntrico. Llegó a la paranoia porque se creyó la imagen que los medios daban de él. Padecía delirios de grandeza. Un narcisista que no respeta los valores del resto de las personas y se ha construido un mundo propio". Asegura también que no debatían las cosas. "Él hablaba ex cáthedra. Con Carlos no se discute, no aceptaba contradicciones, y menos de mujeres".
Claro, algo tendría aquel hombre que la encantó y en 1985 la mandó a Francia con una misión que ella no especifica, pero que terminó con su detención y cinco años de cárcel.
Esa condena desencadenó una serie de atentados con 20 muertos realizados por Carlos para liberar a su novia. Tras casi cuatro años, Kopp quedó en libertad y no tardó en reunirse con él, abandonó el terrorismo, se casaron y tuvieron una hija: Rosa, que ya cumplió 21 años y quiere estudiar arquitectura. La convivencia acabó tras el secuestro de Carlos en Sudán, en agosto de 1994. Hoy cumple una condena de dos cadenas perpetuas en Francia. Como están casados por el rito musulmán, él tiene dos esposas más, incluida su abogada. Kopp piensa que no saldrá nunca de la cárcel y confía en que así sea. Dice que no le extrañaría que vuelva sólo para pegarle un tiro.
¿Qué hizo tantos años al lado de un hombre que ahora define como un monstruo? Algo de masoquismo debe haber, reconoce. "No sé qué llevó a una jovencita a pasar por todo aquello. Para una persona normal es inimaginable".
Habría vivido en Pocitos, dicen
La afirmación navega en Internet: "El Chacal vivió Montevideo, más precisamente en el barrio de Pocitos, por los años 1974-1975, usando como pantalla un local comercial (una fiambrería) en la que él mismo atendía al público". Según algunas páginas de la web (no se citan documentos oficiales de ningún lado) fue aquí incluso donde planeó los conocidos secuestros de los ministros de la OPEP en 1975. Ilich Ramírez Sánchez, a quien todos llamaban "Carlos", fue uno de los terroristas más buscados de la historia. Hoy está preso en Francia.