El negocio del pibe

| Es una tendencia ascendente en América Latina: chicos que con 12 y 13 años debutan en Primera, los venden al exterior y constituyen la nueva apuesta y puja entre clubes y algunos contratistas. En Uruguay, preocupa que el fenómeno pueda instalarse.

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Darwin Borrelli

GABRIELA VAZ

"Esto es imparable. Si seguimos así, van a ir a buscar a los pibes desde que toman la mamadera. Cada vez hay más gente que se suma al fútbol y no sabe nada". Con esas palabras se despachó el argentino Roberto Mouzo -ex jugador e ícono de Boca Juniors- en la prensa de su país respecto a un fenómeno que lenta pero progresivamente ha comenzando a preocupar al ambiente futbolístico de la región, incluido Uruguay.

Si bien la exportación constante de jugadores latinoamericanos al exterior es una sangría a la que el continente ya se ha acostumbrado, ahora arremete con fuerza una tendencia a la que parece mucho más difícil amoldarse. El rey de los deportes viene bajando la edad de sus estrellas profesionales a escalas impensadas y la mira se ha posado sobre chicos que rondan los 13 o 14 años, cuando no menos. Varios clubes latinoamericanos han comenzado a contratar a chicos talentosos a edades increíbles por miedo a que vengan desde Europa a "robárselos". Pero además, este fenómeno viene acompañado de actores más polémicos: contratistas improvisados que intentan sacar provecho de un negocio que promete ser muy rentable.

En Uruguay, si bien ese panorama aún es leve con relación a la firmeza con que se da en Brasil o Argentina -donde la polémica ya está instalada-, varios involucrados creen que no tardará en llegar. Todos coinciden en que la realidad rompe los ojos: los jugadores de fútbol profesional son cada vez más jóvenes y esto tendrá sus consecuencias graves.

REGLAS DEL JUEGO. La venta de niños futbolistas no es nueva. Vélez Sarsfield quiso comprar a Fernando Morena cuando éste tenía apenas 12 años -en 1964- pero su familia no quiso que se fuera a Buenos Aires tan pequeño. Hoy en día, no todos los padres parecen calibrar la edad de sus hijos cuando vislumbran un buen negocio, o se desesperan por un futuro de gloria. Y a su vez, la difusión mediática de promesas que valen millones fomenta esa visión.

Rafael Perrone, director de la escuela de fútbol de Danubio -donde trabaja con chicos de entre 9 y 12 años- y considerado uno de los mejores captadores de talentos del país, está más que acostumbrado a ver correr esperanzas. "Las expectativas son de los padres, que se quieren hacer ricos y (cuando el niño es bueno), se piensan que sacaron la grande", dice, en uno de los rincones del Complejo Ingeniero del Campo.

Sin llegar a tanto, ya existen casos de jugadores que con apenas 14 o 15 añosde edad mantienen a sus familias.

Muchas veces los padres sirven al juego de figuras cada vez más cuestionadas ya que, actualmente, en la región no parece haber límites para la captación de chicos. "Mucha gente no juega más a la Bolsa de Comercio. Ahora apuestan en el fútbol juvenil", definió el argentino Jorge Bernardo Griffa, coordinador de divisiones inferiores de Newell´s Old Boys. Se refería a la aparición de "contratistas improvisados", que han pasado a apostar en un mercado creciente donde los chicos llegan hasta ser "robados" a clubes o empresarios por sus pares.

Para Gerardo Panizza, de la escuelita de Danubio, uno de los problemas es la actual reglamentación de FIFA. "Ahora, a los 18 años, el jugador queda libre. Antes, el club tenía todas las garantías y a los pibes no se los podía sacar nadie. Acá, Danubio tiene 50 o 60 pibes practicando, pero si viene un camión, los carga y se los lleva, la FIFA sólo compensa por el derecho de formación de los jóvenes".

De todas formas, aclaran, en Sudamérica hay un acuerdo de palabra para que eso no suceda.

"Es lógico que se baje la edad, es más barato llevarse un jugador de 14 años que un profesional hecho y derecho. ¿Cuánto pagó el Real Madrid por su última transferencia? ¿40 millones de dólares? Si a Robinho se lo llevaban a los 15 años, ¿cuánto ahorraban?", se pregunta Panizza.

Claro que para acertar con una futura estrella del fútbol se debe tener cierta visión, algo que sobra para quienes tienen un ojo entrenado. Quienes no lo tienen han comenzado a tantear a aquellos que sí, para adquirir a esos niños.

César Santos, fundador y director de la escuela de fútbol de Defensor Sporting, admite que en los últimos tiempos llegan contratistas a las prácticas, algo que no sucedía 10 años atrás. "Como se está trabajando más de abajo, ven jugadores de menos edad y hablan con sus padres", afirma.

Visto que los clubes se van nutriendo de chicos cada vez más jóvenes y que los jugadores debutan más pequeños, muchos son los que intentan no dejar pasar oportunidades. "¡A los 14 años ya tienen representante! Les compran un par de championes o los ayudan con la comida", sostiene Perrone, mientras a su lado Panizza completa: "Todavía queda algún padre con un poco de criterio. Hay mucha gente que se está llevando jugadores que ni siquiera pasan por clubes. Se van solos, consiguiendo algún contacto por la suya. Claro que es más difícil que te vean porque vos lo pidas, que porque te pidan. Pero hay denuncias de chicos que quedaron `tirados` en algún país, a los que empresarios o representantes los llevaron y luego, cuando no sirvieron, los dejaron abandonados".

El psicólogo deportivo Jesús Chalela, quien trabajó con las selecciones juveniles de Púa, cuenta que le tocó asistir a chicos de 16 años que cayeron en depresión porque su representante los dejó cuando ya no prometían como antes. "De esos casos hay muchos. Es un libre mercado donde seño a una persona a cualquier edad y después la abandono porque veo que no puede darme lo que esperaba".

Aunque no es lo más frecuente, en ocasiones los clubes cubren casos de menores talentosos con contratos, para evitar que se vayan tentados por otras propuestas. Hace tiempo, en Argentina, el presidente de River Plate, José María Aguilar, aseguró sentir vergüenza cuando tuvo que hacerle un contrato a un chico de 13 años para que el Barcelona no se lo robara. En Uruguay también existen algunos casos. "No se lo podrás hacer a los 60, pero si tenés dos o tres que ya sabés que van a deslumbrar, se los contrata. El que empezó con eso fue Liverpool, que se avivó", dice Panizza.

PARTIDOS, NO CAMPEONATOS. Si bien todavía no sucede lo que en otros países de la región, es una realidad que cada vez debutan más jóvenes. ¿Qué cambiará entonces en el fútbol ?

Para Santos, una gran repercusión será a nivel técnico. "La edad promedio de los campeones mundiales es de 25, 26, 27 años. No los hay de menos de 20. Los más jóvenes son irregulares, bajan y suben. Dicen que los campeonatos los ganan los hombres, los jovencitos ganan partidos. Eso es un poco real".

Chalela recuerda que el adolescente es de por sí inestable, y es imposible pensar que eso no lo transfiere al juego. "El descenso de edad cambiará muchas cosas. Traerá más problemática psicológica porque, por la edad, no disminuirá la exigencia del rendimiento. Muchos chicos no están preparados para sostener eso. Los que banquen seguirán. Es lamentable".

La única suerte que tenemos es que estamos rodeados de dos monstruos como Argentina y Brasil y la atención está ahí. Todavía no es un problema. Pero vendrá, concluyen en el complejo de Danubio.

Hasta un niño de 6 años fue contratado

Cada vez son más los ejemplos de una tendencia en ascenso que amenaza con bajar las franjas de edad de los deportistas a niveles insospechados. Algunos casos emblemáticos se detallan a continuación.

En enero, Diego Suárez se convirtió en el futbolista más joven que haya disputado un partido de la Copa Libertadores. Con apenas 14 años, lo hizo como titular del Blooming, equipo boliviano de Santa Cruz.

El pasado 10 de septiembre, Nicolás Millán debutó con 14 años en la primera división del fútbol chileno. El adolescente jugó apenas 11 minutos, sin embargo, estos fueron suficientes para tirar un caño, generar una situación de gol y provocar al día siguiente rumores que lo situaban en la órbita del Inter.

Martín Acevedo es un argentino de 12 años que juega en el fútbol infantil de Boca Juniors y es una de sus mayores promesas. El niño fue tentado por el Atlético de Madrid para trasladarse a España y su caso revolucionó el ambiente futbolístico de su país. "El futuro de mi familia depende de mi", dijo el precoz futbolista. Mauricio Macri, presidente de Boca, se reunió con los padres para intentar convencerlos de que se quedaran y la prensa puso el grito en el cielo. "Si seguimos así, los clubes que forman jugadores van a desaparecer y me pregunto a dónde los van a ir a buscar los europeos. La verdad es que no sé a dónde vamos", sentenció Macri.

Semanas atrás un argentino llamado Federico Millán, de 13 años, estaba dudoso entre firmar contrato con Independiente o Racing, hasta que fue tentado de viajar a España. Fue contratado por un intermediario que lo ofreció al Real Madrid. El chico despertó interés en el club, así como también en el Atlético Madrid y el Getafe, donde ya está practicando.

A fines de este mes, un cordobés de apenas 11 años viajará a España para probarse en tres clubes que ya disputan su fichaje. Se trata de Laureano Ludueña, el niño que entró en la mira del Barcelona, el Real Madrid y el Espanyol tras haber marcado 160 goles en 75 partidos de una liga infantil. También fue pretendido por Boca Juniors y River Plate, pero el padre de chico explicó que pretende que su hijo se adapte a vivir en otro país y para ello viajaría toda la familia a España, donde tendrían asegurados contrato de trabajo y un seguro de vida para Laureano.

El club brasileño Santos fichó a Bruno Pelegrini, un niño de seis años, para su categoría de fútbol-sala. Los paulistas no han querido arriesgarse; el pequeño delantero convirtió 162 goles en 30 partidos.

Frases

LA DIFERENCIA. "Los chicos más jóvenes son muy irregulares, bajan y suben. Es la diferencia. Dicen que los campeonatos los ganan los hombres, los jovencitos ganan partidos".

Profesor César Santos, director y fundador de la escuela de fútbol de Defensor Sporting.

EXPECTATIVAS. "Las aspiraciones casi siempre son de los padres, que se quieren hacer ricos y (cuando el niño juega bien) se piensan que sacaron la grande".

Rafael Perrone, director de la escuela de fútbol de Danubio, captador de niños con talento.

Historias de los "crás"

Hace siete años, la atención de toda la prensa deportiva uruguaya se había posado en un riverense de 12 años. Enzo Scorza era un habilidoso niño que jugaba en el Sarandí Universitario y la fama de su destreza había recorrido el globo de forma tal que era pretendido por el Barcelona español, el River argentino, el Gremio brasileño y varios clubes uruguayos. La promesa se hace realidad y el chico de 19 años integra el plantel de Danubio, se destacó en el Sudamericano Sub 20 y en pocos meses jugará el Mundial de esa categoría. Tiene una carrera con amplia perspectiva para seguir triunfando.

Hay un proceso de adaptación. A veces, las presiones que sufre el niño, y otras su propia personalidad, pueden jugar en contra. "Estos chicos que ves practicando acá son principales figuras en sus equipos de baby fútbol. Pero aquí tienen que acostumbrarse a ser uno más. Algunos se adaptan a eso, y otros no", explica César Santos, director de la escuela de Defensor, quien sostiene que es alrededor de los 15 años cuando puede saberse si un jugador será capaz de "llegar", aunque hay excepciones. "El Chino Recoba practicó en este lugar entre los 11 y 13 años, y se veía que era muy bueno", confiesa el profesor.

La formación del deportista es a largo plazo, apunta el psicólogo Jesús Chalela. "La vida del jugador de fútbol de alto rendimiento es compleja, porque tiene presiones por todos lados. Hay que prepararlos para eso".

La pelota o los libros

"El otro partido que juegan los chicos es el del contexto familiar. Los padres se convencen de que el hijo puede llegar y empiezan a hablar con contratistas, dirigentes y se pierde la persona. Para el adolescente no debe quedar todo sustentado en el fútbol, tiene derecho a seguir estudiando", asegura el psicólogo deportivo Jesús Chalela.

La educación académica de los pequeños futbolistas es un tema que despierta polémica, ya que muchas veces los chicos dejan los libros de lado esperando que su talento deportivo los lleve más lejos.

Esto configura un gran problema cuando los jugadores que "no llegan" luego se ven sin armas para hacer otra cosa, sumando a la frustración. "(En Europa) los planes de formación del deportista incluyen los estudios secundarios, por si no tenés posibilidades de llegar a primera. No hay lugar para todos; es importante que los padres lo entiendan", recalca Chalela.

En la escuela de Defensor este tema es prioritario, asegura el profesor César Santos. "Deben traer una fotocopia del carné y esto no es verso. Al que no cumple con ciertas condiciones de estudio le llamamos la atención y hablamos con los padres. El fútbol es un complemento a la etapa más importante, que es la de formación cultural. Quien es ordenado puede hacer las dos cosas. Los que llegan son pocos pero trascienden. No hay titulares de diario para los que quedan, que son muchísimos más", apunta.

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