Rocha, caliente y joven

Los principales balnearios del departamento oceánico están repletos de jóvenes sedientos de playa, cerveza y electrónica. Cada espacio de día y de noche tiene su perfil de turista, y por esa razón la movida nocturna se trasladó a La Aguada.

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MIGUEL BARDESIO

Federica, Florencia y Lucía, de 28, 23 y 23 años, llegaron al camping de La Aguada el 1° de enero cuando sol era una llaga. Por suerte, les tocó una parcela con sombra y los vecinos Matías y Alejandro las ayudaron a armar la carpa y ya destaparon una cerveza para los cinco. De atrás, apareció Juan con una guitarra y se sumó, sus amigos estaban en la playa, dijo. A esa hora, cuatro de la tarde, entraban a la recepción del camping 14 amigas de los colegios Jesús María y La Mennais, todas de 18 años y primerizas con la carpa.

De a grupos pequeños o grandes, y muchas parejas, los jóvenes sobre todo montevideanos coparon la primera semana de La Paloma y parte de La Pedrera, los balnearios centro de la movida rochense. "La primera quincena tradicionalmente es cuando viene la gurisada", dijo el director de Turismo de la Intendencia de Rocha, Pedro Quartino. La ocupación ronda cerca del 90%.

A la Playa del Barco, en La Pedrera, bajan unos 5.000 bañistas por día, calculó uno de los guardavidas. Y la mayoría son jóvenes porque esta es, otra vez, la playa de onda. O como dijo Ladislao, del único ciber de La Pedrera, la "playa-postal, hay que ir o ir", pese a que esté picada o que por estos días tiene la rompiente en barranco.

Más popular, La Aguada de La Paloma anda por los 8.000 playistas, aunque allí se sumen muchas familias. A metros está el camping, que de 440 parcelas tiene ocupadas 360, y también los 3 boliches bailables (Pogo, Arachanes y El Hornito) que se fueron de La Pedrera por disposición municipal y quejas de vecinos.

Con ese cambio de piezas, el más importante, los engranajes de la zona de 7 kilómetros de playa y unas 9.000 casas funciona muy bien aceitado. A pesar de que sigue siendo Rocha y pasan cosas de Rocha: la vía de acceso de autos a la terminal de ómnibus de La Paloma está cortada y en obra; la mitad de unos 10 paradores en la playa no tiene aún luz, y los ravioles que se vendían en uno de los principales supermercado de La Paloma el 1° de enero habían vencido el 28 de diciembre (ver recuadro).

Entonces el juego se distribuye así: La Aguada es la playa joven de La Paloma y del otro lado del cabo, La Balconada y Los Botes recibe a las familias, que aunque menos (o menos ruidosas) andan también en esta primera quincena. De noche, se las ve por la Avenida Solari de los restaurantes, maquinitas y heladerías, que ahora luce más iluminada, con bancos de plaza y flores. Los jóvenes, en cambio, frecuentan algunos de los 15 pubs de previa que están algo alejados del centro y la mayoría en La Aguada. A las dos empieza la movida en las discos que ha llegado a terminar a las 10 de la mañana, según contó el Dj. de Pogo.

En La Pedrera, la playa El Emplayado, es la familiar. Los vecinos y comerciantes están satisfechos por la mudanza de los boliches que alejó ruidos molestos y agentes del desorden. "El año pasado salías de mañana por la calle y encontrabas 200 borrachos tirados en las cunetas", contó Gastón, dueño de Petisco, un restó pub.

Pero la noche no se terminó en La Pedrera. A cambio del baile, surgieron cuatro pubs (Petisco, John Fonda, el Club y Mamuschka) donde se oye música baja y todo termina a eso de las 4 de la mañana. "Es una cuestión generacional, de 20, 21 para abajo, se van a bailar, y los mayores prefieren algo más tranquilo", dijo Ladislao, del ciber.

Lo que falta para los números, estimó Pedro Quartino, son los argentinos. Él cree que del total de veraneantes de La Paloma (que tiene 4.000 casas en alquiler), sólo el 10% son argentinos, cuando tradicionalmente rondaban la mitad. El cálculo lo hace todas las noches cuando recorre el centro de La Paloma y cuenta las matrículas.

ESTILOS. En la Playa del Barco, recostado de perfil en pose, musculosa blanca, bermuda celeste y lentes tipo tortuga, un joven de unos 25 años lee algo. "Ese es el hombre modelo acá; debe ser argentino", dice Rafaela. "Después están los `montones`, porque son del montón y andan de a montones de amigos, ese usa como todos la bermuda larga de surfista, pero la lleva más descuidada, anda con arena, está bien quemado, se ríe mucho. Y después están, son pocos este año, pero están los rastas", clasificó Rafael, de Montevideo, 30 años.

Petisco está lleno todas las noches, contó Gastón. La música que se escucha más es el reggae, como en casi todos los boliches de La Pedrera. Sin embargo, es un estilo que tiene tanto de bohemia como de glamour. O como dijo Rafaela, "se escucha reggae, pero es con desodorante, más evolucionado".

En la playa La Aguada, reinan los `montones`, según la clasificación de Rafaela. Es una de las mejores para el surf y también fútbol playa, tejo o paleta, porque tiene bastante arena y una gran parte mojada.

En los tres boliches de La Aguada hay pista electrónica y de "pachanga", como definió el Dj. de Pogo. Cada uno, tiene capacidad para 2.000 personas y se han llenado todas las noches. Gastón, de Petisco, calculó que entre discos y pubs, La Paloma y La Pedrera tienen capacidad -ahora desbordada- para 7.000 personas.

FAMILIAS. Los que por ahora no ganan de éstos balnearios repletos de jóvenes son los restós de nivel, que hay por lo menos 30. Ellos viven de las familias, y más de las argentinas que salen a comer, dijo Quartino.

Pablo es porteño, de 35 años, casado con Fernanda y con dos hijos. La familia alquiló un bungalow en La Aguada, y se quedará hasta el 15. "Sí. Hay pocos argentinos, pero creo que es porque para nosotros es muy caro Uruguay, no tanto por las papeleras", dijo Pablo. Aunque relató que muchos uruguayos le hicieron bromas algo subidas de tono. Por ejemplo: Pablo fue a un autoservice de La Paloma y se quejó con el cajero de los precios y el otro le respondió que a los argentinos le hacían sobreprecio por el "lío que están haciendo con las papeleras".

Aunque para hablar de las plantas de celulosa, nadie mejor que Oscar, quien es de Concordia, Entre Ríos. Junto a su familia se vino al camping La Aguada en un motorhome. Para él, el conflicto recién tendrá solución cuando la gente de Gualeguaychú obtenga beneficio, porque en el fondo, "todo es plata". Pero, lo que más le preocupaba era que el camping, como todos los de Uruguay, no están preparados para motorhome. No tienen una conexión a cámara séptica para que el baño y la cocina puedan desagotar.

Los restaurantes no están a tope porque el joven y en barra, no va a comer sino a un carrito, a lo sumo, a una pizzería. Muchos compran cervezas en almacenes. Las casetas de guardavidas, que con administración frenteamplista no tienen problemas para bajar a la playa, amanecen llenas de botellas rotas. La seguridad, sin embargo, viene bien. Hasta el 5 de enero, se recibieron apenas 14 denuncias de hurto en toda la costa, dijo el jefe de Policía, Néstor Artigas Lema. ¿Disturbios y peleas?, "Algunas", señaló.

En la Aguada abrió el restó pub El entorno primata, que tiene capacidad para 500 personas; es el más grande entre La Paloma y La Pedrera. Sus dueños son de Montevideo, dijo Andrés, uno de ellos. Otra particularidad del verano rochense: la Intendencia licitó los paradores y puestos, que suman cerca de 30 en la costa. Ninguno de los beneficiarios es rochense, simplemente porque nadie se presentó.

Hay sí, muchos rochenses que van a pasar el día a La Paloma. Jhony cargó a sus hijos, cuñadas, sobrinos y amigos, 16 en un camión rojo del año 60 que estacionó el 1° en La Aguada. "A los niños les gusta la playa, por mí prefiero el arroyo", dijo el electricista.

En el ciber de La Pedrera, se ve algún alemán, español o hasta el exotismo de un grupo de turcos, contó Ladislao, aunque esos están en retirada, lo mismo que los brasileños. Ahora, La Paloma y La Pedrera, son territorio de jóvenes.

Drexler con los salvavidas

Gonzalo Praderi es el guardavidas de Rocha más antiguo; hace 25 años que está en La Paloma y con él, el servicio cumple 25 años y lo van a celebrar abriendo una sede el 12 de enero. Habrá fiesta y tocará Jorge Drexler, que antes de la fama, fue salvavidas.

El rescate que más recuerda Praderi fue el 13 de enero de 1983. Estaba en La Aguada cuando vinieron a buscarlo en un gomón de Prefectura. "Se ahogan 4 en La Pedrera", le gritó el marinero. Y allá fueron. Sacó tres a nado, pero cuando llegó al cuarto, había fallecido. "Me quedó marcado porque era un médico, preso político, que había salido de la cárcel pocos meses antes y vino a morirse ahí", contó.

Con todo, ese rescate hizo que se contratara un guardavidas para La Pedrera. "Lamentablemente, el desarrollo de guardavidas en Rocha ha sido en base a víctimas", dijo Praderi. Ahora, hay 86 en toda la costa rochense.

Algunos precios

ALOJAMIENTO. En La Paloma, los alquileres van desde los 40 dólares hasta los 80 el día, depende de la zona y las comodidades. Hay todavía libres para la segunda quincena. En La Pedrera, lo más barato anda por los 60 dólares y hay hasta 200 dólares. Los hoteles rondan las mismas franjas. El camping se puede conseguir desde 100 pesos por día.

COMIDA. Un baurú sale $ 60 en el clásico de comidas al paso de la Solari. Una pizza con cerveza en el centro de La Paloma se arregla con $ 150. Y una cena de buen nivel sale entre 250 y 500 cada uno. La Pedrera es un poco más caro.

BOLICHES. Las entradas a las discos van desde los 50 pesos una noche normal hasta 100 o 150 si toca alguna banda. En Pogo, tocó Buitres, el 2 de enero y el 5, La Trampa. Es la disco que apuesta a llevar a los mejores grupos nacionales.

SERVICIOS. El taxi es bastante accesible. Una ida de Los Botes a La Aguada, por ejemplo, sale unos 80 pesos. Alquilar un caballo sale 100 pesos por hora y una bicicleta, alrededor de 50. En la playa hay varias señoras vendiendo comidas rápidas y caseras a precios accesibles; dos empanadas por 15 pesos.

Cosas algo más que autóctonas

Las calles de La Paloma y La Pedrera mejoraron aunque hay todavía algunas con pozos y otras en pleno arreglo, aún ahora en temporada. Se observa una mejor iluminación y los servicios están, aunque siempre al estilo de Rocha, son una mezcla de falta de recursos y de planificación. La tradicional feria artesanal de La Paloma recién pudo abrir el 4 de enero, porque no había llegado la luz.

El mismo problema todavía tienen la mitad de los paradores, que se licitaron para esta temporada, pero cuyos permisos se terminaron de dar hace apenas unos pocos días.

Al argentino Moyano, que tiene un puesto en La Balconada, desde el municipio recién le dijeron el 22 de diciembre que tenía el permiso. "Tuve que armar todo de apuro y todavía no tengo luz", dijo. Por ahora se arregla con hielo. "Por eso Rocha está como está, porque funciona a media pila. Por eso también nos gusta tanto", indicó .

En los puestos de La Pedrera pasó lo mismo. En El Barco la autorización para los dos paradores llegó recién el 23 de diciembre. El pub El Entorno Primata, ubicado donde era el club La Aguada, recién tuvo el permiso el 15 de diciembre. El 22 fue la escribana municipal para firmar el acta y entregar las llaves, pero se olvidó del acta y hubo que volver al otro día. En una semana, los dueños contrataron a 20 personas y acondicionaron el local.

Con todo, pocas comunidades del país son tan serviciales como la rochense; tienen sus tiempos, eso sí.

Al fin y al cabo, cosas de Rocha, que la hacen a la vez agreste y cálida, con un toque de caos.

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